Recurso 1

El legado de Gabriel

Gabriel Izquierdo Maldonado era un jesuita, bogotano, sensible y emotivo que dedicó su vida a la defensa de los derechos humanos.

A los 15 años ingresa a la Compañía de Jesús, a los 29 se ordena como sacerdote. En 1994 el padre Gabriel Izquierdo asumió la dirección del Cinep, en medio de un país particularmente convulsionado por la violencia de los años noventa donde las amenazas a los defensores de derechos humanos se hacían sentir.

Durante la dirección del padre Izquierdo se lideraron importantes procesos en materia de derechos humanos, como la consolidación del Banco de Datos de Derechos Humanos, una base que reúne por regiones los datos de víctimas de violaciones a derechos civiles y políticos . También organizó varios programas de educación con programas de tres años, uno de ellos fue el Programa de Educación  ligado a la Reestructuración de la Escuela, que se basó en el equipo de profesores, para analizar la función de la escuela desde el punto de vista de la participación, la tolerancia y el respeto.

En el trabajo con comunidades se destaca la labor de acompañamiento. Desde inicios de 1994 estuvo cerca a la experiencia del Urabá con las Comunidades de paz, basada en la decisión de las comunidades campesinas de no participar de una guerra que no es suya y complementada por una fuerte organización comunitaria. En 1996 acompañó a los desplazados de la hacienda Bellacruz en el Cesar, quienes frente a las presiones de los supuestos dueños de las tierras fueron despojados. Este trabajo llevó al P. Izquierdo y a varios investigadores del Cinep a ser perseguidos y amenazados por su solidaridad con las víctimas y  las denuncias de violaciones a los DD.HH. de los campesinos, hasta el punto de comprometerlos seriamente en su integridad.

Las amenazas se materializaron en 1997, cuando los investigadores Mario Calderón y Elsa Alvarado fueron asesinados. El miedo se hizo latente. Fernán González, S.J., amigo de Izquierdo desde la infancia y también jesuita recuerda cómo fue capotear los años duros de las amenazas militares y paramilitares. “El padre Gabriel era el director y yo el subdirector, por las constantes amenazas tuvo que salir del país y yo quedé a cargo de Cinep, él estaba lejos pero quería estar aquí, quería estar presente pero no podía”, aseguró González, S.J.

En la más reciente conmemoración del asesinato de Mario y Elsa, el P. Gabriel Izquierdo  en entrevista con El Espectador  respondió con llanto, conmovido por la pérdida de los investigadores y por otros 34 amigos que sumaba a la cuenta.  

“Gabriel Izquierdo era más emocional de lo que la gente imagina, lloraba mucho, vivimos una vida juntos, como compañeros de griego y latín, una vida de formación”. Recuerda el P. Fernán.

La labor de Gabriel Izquierdo, S.J. se centró en la promoción, impulso y acompañamiento de varios sectores populares, especialmente al lado de los campesinos así como de regiones excluidas del país. Enfatizó su labor en la organización comunitaria y estuvo comprometido con sus luchas en momentos de crisis.

El P. Izquierdo ha partido pero dejó su legado como defensor de los derechos humanos y como constructor de paz. El ejemplo de una vida dedicada al servicio y a soñar otro mundo posible.

Jennipher Corredor
Equipo comunicaciones

 

 

 

 

 

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