María José Pizarro, congresista, Alejandro Lanz de Temblores ONG y Víctor De Currea-Lugo, analista, retrataron la gravedad de la represión estatal al actual Paro Nacional evidenciando en vivo disparos y violencia en las movilizaciones, mientras se desarrollaban los Diálogos Cinep el pasado 2 de junio. 

“La vida y el futuro de los jóvenes es lo que está en juego, escuchen”, dice el profesor y periodista independiente Víctor De Currea-Lugo mientras corre en medio de disparos en las movilizaciones el pasado 2 de junio. DeCurrea se conectó a la conversación virtual desde Medellín, en una de las cientos de marchas convocadas en todo el país a diario en exigencia, primero, del desmonte de la Reforma Tributaria del gobierno de Iván Duque, y ahora en una enorme manifestación popular, artística y comunitaria de descontento social por el hambre, el desempleo y las precarias condiciones en las que vive la mayoría del pueblo colombiano agravadas por la pandemia, en medio de las cuales se presentan acciones vandálicas y una fuerte represión y violencia que la gente en las calles pide cesar, a cambio de ser escuchados en sus demandas y garantías de derechos.

A mes y medio del Paro Nacional que comenzó el 28 de abril en Colombia, congresistas, analistas y defensores de derechos humanos se encontraron en los “Diálogos Cinep” para reflexionar sobre lo que está en juego en esta movilización histórica que ha producido una grave escalada de violencia y violación de derechos humanos que incluye detenciones ilegales, violencia sexuales, desapariciones, torturas, homicidios, allanamientos, agresiones a la prensa y múltiples ataques físicos y verbales a los manifestantes a manos de la Fuerza Pública y particulares. 

 

El codirector ejecutivo de Temblores ONG puso en contexto la grave situación actual resaltando que la respuesta represiva del actual paro viene de una gran represión en las movilizaciones previas.  En 2020, tras el asesinato de 14 personas en el marco de las protestas por el homicidio de Javier Ordóñez y después del asesinato de Dylan Cruz a manos del ESMAD, se pensó que Colombi había llegado a lo más alto de la violencia en el trato a la protesta social, pero la realidad actual muestra un panorama más preocupante aún. Como lo recordó Alejandro Lanz en la conversación virtual, el Esmad no está asesinado apenas en este Paro. Ese Escuadrón, según documentaron en informes de Temblores Ong, es responsable de 34 asesinatos desde su creación hasta el Paro Nacional de 2019, el cual se vio suspendido por la pandemia de la Covid19.  

Este año “al menos 45 personas han sido asesinadas en el marco de las protestas sociales por parte de la Fuerza Pública”, aseveró Lanz. En la plataforma Grita de Temblores Ong también se han registrado 187 casos de heridas físicas por el uso de armas de parte de uniformados, 1.248 víctimas de violencia física y 65 víctimas de lesiones oculares. Temblores ha documentado este año 16 prácticas utilizadas violentas que las Fuerzas del Estado está empleando contra manifestantes*.

 

Y mientras los diálogos con el Comité del Paro, que carece de legitimidad en los sectores movilizados en las calles, siguen estancadas, conversaciones locales mediadas por la iglesia y académicos logran levantar algunos bloqueos de manifestantes sin que cese la violenta represión de parte de la Policía y su Escuadrón Móvil Antidisturbios.

Para María José Pizarro, representante a la Cámara, lo más preocupante de la situación es que “no hay voluntad de diálogo ahora como no la hubo en 2018 para hablar con los estudiantes, no la hubo en 2019 y 2020 para hablar con la Minga Indígena, y mucho menos para cuestionar las violaciones a los DD.HH., la desproporción en el uso de la fuerza y la brutalidad policial”. 

Para Pizarro las organizaciones de derechos humanos están haciendo el trabajo que los organismos de control no hacen ante los abusos de la Fuerza Pública, mientras se dedican a empapelar a los congresistas y funcionarios públicos que están defendiendo los derechos de los manifestantes. A esta congresista y otros les abrieron una investigación en la Procuraduría “por falta disciplinaria por la presunta intromisión en un procedimiento policial”, lo que Pizarro califica como un ataque jurídico contra quienes han acompañado las movilizaciones. 

“Es necesario rectificar para cesar los desmanes de la Fuerza Pública. Esta parece ser una política de gobierno como un apolítica de escarmiento contra los jóvenes que se están movilizando (...) Hay lesiones no solo físicas sino emocionales a la juventud. Ya la gente no siente confianza en la institución”, aseguró María José desde el capitolio. 

Para ella, y los cientos de miles de manifestantes en las calles de Colombia y ciudades del mundo que también marchan en apoyo al Paro Nacional, el ministro de Defensa, Diego Molano, debe renunciar, pero sobre todo “es necesario el cambio de doctrina, en la política de seguridad, pues le da un tratamiento de enemigo público a la protesta, lo que genera una la degradación en las prácticas de la policía, el aumento de violaciones a los derechos humanos y un desprestigio a la Fuerza Pública”.  La representante a la Cámara por Bogotá concluye asegurando que darle a la protesta un tratamiento de guerra se puede constituir como un crimen de lesa humanidad. 

Para De Currea-Lugo, son “los sueños de los pelaos” los que están en juego. Sus reclamos, expuso, responden a un “hastío social de décadas de control de represión y malestar” y por ello el paro debe entenderse en términos existenciales. El investigador y profesor universitario recordó lo que vio y documentó en sus visitas a movilizaciones en Túnez y Siria: “Hay un momento en que las personas rompen la barrera del miedo, y cuando se rompe esa barrera, la gente se hace matar”. A esa situación, explica, estamos a punto de llegar en el Paro Nacional en Colombia. 

En cuanto a las salidas de esta crisis, el analista apuntó la necesidad de superar la visión político-electoral porque “la dignidad no es un problema electoral”. Por su parte, María José Pizarro subrayó la necesidad de “desescalar la violencia y pasar al diálogo para escuchar a los jóvenes”.

  

Para Alejandro Lanz, Colombia está en medio de una “transformación profunda de un poder que se está perdiendo por parte de quienes nos han gobernado en los últimos 20 años” y estamos viviendo lo violenta que puede ser esa transición, por lo tanto “el esfuerzo que tenemos que hacer es desescalar la violencia en este proceso de transformación”.  

Santiago Garcés, investigador del Cinep, resumió algunas ideas trazadas en el Diálogo Cinep resaltando la solicitud de “tipificar de manera adecuada los actos del servicio policial, la necesidad de una mayor trazabilidad en las órdenes en la Fuerza Pública, un proceso de desmilitarización de la Policía”. Además, invitó a no enceguecernos en la necesaria labor de denunciar los abusos, y no olvidarnos de ver también la fuerza y la esperanza ante las perspectivas de cambio político que la movilización actual está abriendo. 

Encuentre el conversatorio en Facebook: https://www.facebook.com/CinepProgramaPorLaPaz/videos/5956944857656913/ 

En Youtube: https://youtu.be/IJRaFPhZ19w 

*Cifras con corte a junio 2 de 2021.

Por Juanjosé Gutiérrez y Katalina Vásquez. Equipo de Comunicaciones del Cinep / PPP

Ante la expectativa de la firma final de los acuerdos de paz entre el Gobierno nacional y las FARC-EP en La Habana (Cuba), hecho que representaría el inicio de la implementación de los acuerdos, el CINEP/ Programa por la Paz, con el apoyo de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, presenta el Informe Especial Movilización por la paz en Colombia: una infraestructura social clave para el posacuerdo.

El informe evidencia que durante los tres años de negociaciones en La Habana (2012-2015) se incrementó el número de movilizaciones por la paz, respecto a las presentadas en el gobierno anterior, con un total de 599 acciones. En el primer año de negociaciones (septiembre 2012 - agosto 2013) se registraron 193 acciones, mientras que el segundo año (septiembre 2013 – agosto 2014) registró 189 acciones, y en el tercer año se presenta un aumento en la movilización con 217 acciones.

¿Quiénes son los que más se movilizan por la paz?

Con el 44 % de convocatoria y el 56 % de participación, los sectores y organizaciones sociales han sido el actor principal de la movilización por la paz en los tres años de negociación; siendo así el principal sustento de la infraestructura social de paz. Los órganos gubernamentales ejecutores son el segundo actor que más se moviliza, presentando una característica particular: convocan el 30% de las veces, pero solo participan el 14 % de las mismas.

Para Fernando Sarmiento, coordinador del equipo Iniciativas de Paz del CINEP/PPP, el hecho que sectores y organizaciones sociales sean quienes lideren las movilizaciones muestra que hay sociedad civil respaldando el proceso paz y dispuesta a trabajar por la construcción de paz en los territorios. “Esto en perspectiva de paz territorial significa que en los territorios hay varias organizaciones con quienes se puede”, señaló Sarmiento.

Tipo de acciones colectivas y motivos

Las marchas y concentraciones han sido el tipo de acción colectiva más recurrente e importante de la movilización. Otras acciones relevantes para el trienio han sido los encuentros, foros y seminarios que para el segundo año equipararon a las marchas y concentraciones, y los actos deportivos y/o culturales, que aumentaron significativamente durante el tercer año. Estas iniciativas se han concentrado en los departamentos de Bogotá, D.C., Antioquia y Valle del Cauca, y en las ciudades capitales como Bogotá, D.C., Medellín, Cali, Barranquilla, Cartagena, Bucaramanga, Santa Marta, Córdoba, entre otras.

Un resultado interesante del informe es que las iniciativas de paz en denuncia o rechazo del conflicto armado, la violencia y las violaciones a los DD. HH. y el DIH (paz negativa) ocuparon el 45 % de las iniciativas, mientras que en el tercer año se redujeron hasta un 23 %. En contraste, las acciones a favor de alternativas de paz aumentaron del 55 % al 77 % (respecto del primer año),  lo que muestra que cada vez es mayor el interés de los actores de la movilización en apoyar la paz desde su rol dentro de la sociedad.

De acuerdo con Sergio Coronado, subdirector del CINEP/PPP, el aumento en la movilización por la paz en Colombia es un indicador de las amplias capacidades sociales para la construcción de la paz en el posconflicto.

Finalmente, el CINEP/ Programa por la Paz pone en conocimiento algunas recomendaciones generales dirigidas al Gobierno nacional, la guerrilla, la sociedad civil y la cooperación internacional:

Generar espacios de concertación y mecanismos de participación social para el diseño legislativo, institucional y de política pública para la paz en los distintos niveles territoriales.

  • Reconocer el liderazgo de los distintos sectores sociales en los territorios, que han movilizado y articulado actores, han discutido y aportado tanto a las agendas de paz territoriales como a la agenda de paz en La Habana y han acumulado experiencia pedagógica para la construcción de una cultura de paz.
  • Fomentar en las instituciones públicas y en las organizaciones sociales la capacidad de diálogo y concertación como mecanismo prioritario para la resolución de conflictos sociales y políticos en los distintos niveles territoriales
  • Reconocer que la infraestructura social de paz es una plataforma que facilitaría la reincorporación de los excombatientes a la vida civil
  • Involucrar a los sectores y organizaciones sociales en los mecanismos de seguimiento, monitoreo y verificación del cese bilateral al fuego y de la implementación de los acuerdos de paz.

Descarga el informe 

 

 

Ante la expectativa de la firma final de los acuerdos de paz entre el Gobierno nacional y las FARC-EP en La Habana (Cuba), hecho que representaría el inicio de la implementación de los acuerdos, el CINEP/ Programa por la Paz, con el apoyo de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, presenta el Informe Especial Movilización por la paz en Colombia: una infraestructura social clave para el posacuerdo.

El informe evidencia que durante los tres años de negociaciones en La Habana (2012-2015) se incrementó el número de movilizaciones por la paz, respecto a las presentadas en el gobierno anterior, con un total de 599 acciones. En el primer año de negociaciones (septiembre 2012 - agosto 2013) se registraron 193 acciones, mientras que el segundo año (septiembre 2013 – agosto 2014) registró 189 acciones, y en el tercer año se presenta un aumento en la movilización con 217 acciones.

¿Quiénes son los que más se movilizan por la paz?

Con el 44 % de convocatoria y el 56 % de participación, los sectores y organizaciones sociales han sido el actor principal de la movilización por la paz en los tres años de negociación; siendo así el principal sustento de la infraestructura social de paz. Los órganos gubernamentales ejecutores son el segundo actor que más se moviliza, presentando una característica particular: convocan el 30% de las veces, pero solo participan el 14 % de las mismas.

Para Fernando Sarmiento, coordinador del equipo Iniciativas de Paz del CINEP/PPP, el hecho que sectores y organizaciones sociales sean quienes lideren las movilizaciones muestra que hay sociedad civil respaldando el proceso paz y dispuesta a trabajar por la construcción de paz en los territorios. “Esto en perspectiva de paz territorial significa que en los territorios hay varias organizaciones con quienes se puede”, señaló Sarmiento.

Tipo de acciones colectivas y motivos

Las marchas y concentraciones han sido el tipo de acción colectiva más recurrente e importante de la movilización. Otras acciones relevantes para el trienio han sido los encuentros, foros y seminarios que para el segundo año equipararon a las marchas y concentraciones, y los actos deportivos y/o culturales, que aumentaron significativamente durante el tercer año. Estas iniciativas se han concentrado en los departamentos de Bogotá, D.C., Antioquia y Valle del Cauca, y en las ciudades capitales como Bogotá, D.C., Medellín, Cali, Barranquilla, Cartagena, Bucaramanga, Santa Marta, Córdoba, entre otras.

Un resultado interesante del informe es que las iniciativas de paz en denuncia o rechazo del conflicto armado, la violencia y las violaciones a los DD. HH. y el DIH (paz negativa) ocuparon el 45 % de las iniciativas, mientras que en el tercer año se redujeron hasta un 23 %. En contraste, las acciones a favor de alternativas de paz aumentaron del 55 % al 77 % (respecto del primer año),  lo que muestra que cada vez es mayor el interés de los actores de la movilización en apoyar la paz desde su rol dentro de la sociedad.

De acuerdo con Sergio Coronado, subdirector del CINEP/PPP, el aumento en la movilización por la paz en Colombia es un indicador de las amplias capacidades sociales para la construcción de la paz en el posconflicto.

Finalmente, el CINEP/ Programa por la Paz pone en conocimiento algunas recomendaciones generales dirigidas al Gobierno nacional, la guerrilla, la sociedad civil y la cooperación internacional:

Generar espacios de concertación y mecanismos de participación social para el diseño legislativo, institucional y de política pública para la paz en los distintos niveles territoriales.

  • Reconocer el liderazgo de los distintos sectores sociales en los territorios, que han movilizado y articulado actores, han discutido y aportado tanto a las agendas de paz territoriales como a la agenda de paz en La Habana y han acumulado experiencia pedagógica para la construcción de una cultura de paz.
  • Fomentar en las instituciones públicas y en las organizaciones sociales la capacidad de diálogo y concertación como mecanismo prioritario para la resolución de conflictos sociales y políticos en los distintos niveles territoriales
  • Reconocer que la infraestructura social de paz es una plataforma que facilitaría la reincorporación de los excombatientes a la vida civil
  • Involucrar a los sectores y organizaciones sociales en los mecanismos de seguimiento, monitoreo y verificación del cese bilateral al fuego y de la implementación de los acuerdos de paz.

Descarga el informe