Este es nuestro más reciente editorial, compartido en el programa Notas humanas y Divinas que se emite todos los domingos por la Cadena Básica Nacional de RCN.


En medio de la pandemia la ciudadanía está llamada a ser responsable de sus actos. Pero no se puede hablar de ciudadanía en general, los ciudadanos y ciudadanas viven en territorios concretos, bajo condiciones y oportunidades diferentes. Sin embargo, las autoridades decretan el cumplimiento de normas para evitar el contagio y la expansión de la enfermedad, como si no existieran estas diferencias.

¿Cómo exigirle a una madre cabeza de hogar que cumpla con un confinamiento obligatorio si tiene hijos y trabaja como vendedora ambulante en la calle? ¿Cómo exigirle a una familia campesina, con las carencias de su vereda, que no vayan al pueblo a vender sus productos y a comprar artículos de primera necesidad?

Medidas generales sin condiciones para realizarlas solo llevan al fracaso. Buena parte de la población colombiana está en una compleja encrucijada: quedarse en casa sin lo básico para vivir, generando condiciones de salud riesgosas y ambientes de convivencia duros de sobrellevar o, salir a la calle a conseguir lo básico para vivir, pero exponiéndose al contagio. Mientras que las ayudas y subsidios del Estado llegan a cuenta-gotas.

Para superar este desafío de salud pública, de economía y de bienestar individual y comunitario, que implica la pandemia, es clave recordar algunos valores éticos y cívicos primordiales.

La solidaridad, entendida como la superación de nuestros instintos egoístas para adoptar una actitud de empatía y comprensión, no solo con las personas que amamos sino con los desconocidos.

La compasión que implica fraternidad y altruismo, más allá de buenas intenciones exige una actuación comprometida.

La reciprocidad: exige un reconocimiento y respeto de la dignidad humana que busca realizar en nosotros mismos el cambio que deseamos ver en el mundo.

La justicia, que implica reconocimiento de las diferencias, equidad y redistribución de los bienes en el marco de la realización de los derechos humanos.

La honestidad: busca la claridad en los actos en contra de la corrupción y la malversación de bienes y recursos.

Y, finalmente, el cuidado de sí, que implica ser responsable de nuestras actitudes y comportamientos en relación con el otro, a efectos de transformar mis propias limitaciones; esta es una práctica social, hoy más necesaria que nunca.

Pedro Trigo, teólogo jesuita nos dice:

“La pandemia también ha puesto al descubierto la gran dosis de solidaridad que existe. Sin ella se hubieran muerto muchísimos más. La solidaridad se organiza en redes de servicio y muestra que existen otras posibilidades y que no estamos condenados a la inhumanidad del desorden establecido. No solo dar cosas, también muchos dan de sí y se dan a sí mismos y por eso contribuyen decisivamente a que esta situación no deshumanice a los que la sufren y se creen ambientes liberados en los que reina la humanidad”. 

Luis Guillermo Guerrero Guevara

Director general CINEP/Programa por la Paz.

Elsa Alvarado y Mario Calderón, investigadores del CINEP, fueron asesinados el 19 de mayo de 1997 junto a Carlos Alvarado en Bogotá. Honramos su memoria y la de todos nuestros líderes sociales.

Este martes 19 de mayo, en un encuentro virtual convocado por el CINEP/PPP y el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación (CMPR), se conmemoraron las vidas de los investigadores Mario Calderón, Elsa Alvarado y Carlos Alvarado,  y se recordaron sus luchas por la paz, los Derechos Humanos y el medio ambiente.

Fue un encuentro emotivo y vital entre el hijo de Mario y Elsa, Iván Calderón, y otro “hijo del conflicto”, José Antequera, hoy director del CMPR. A ellos se unieron Rosario Saavedra, investigadora social, compañera y amiga de la pareja; Alirio Uribe Muñoz, abogado y defensor de los Derechos Humanos, con la moderación de Fernanda Espinosa del CMPR.

“Fueron personas de una vitalidad, alegría y un afecto que nos tocaron a todos. Con una capacidad de liderazgo muy grande e Iván es el resultado de ese amor que se tuvieron y que nació en el Cinep”, aseguró Rosario Saavedra quien trabajó con los investigadores en el Cinep e inició la conversación.

Para Saavedra, Mario y Elsa fueron “pioneros en la utopía y la concepción de verdad del medio ambiente, constructores de todas las reservas en Tierra Alta y en la Reserva de Sumapaz”. Según la investigadora, los aportes de Mario Calderón son de vital importancia en la actualidad, en un contexto de cambio climático y de lucha por el medio ambiente. Además lo recordó como una persona alegre, académica y ambientalista, mientras dijo que Elsa Alvarado, en su profesión de comunicadora social, siempre tuvo una preocupación por los medios masivos y la opinión pública. Según Saavedra “le preocupaba ver cómo los medios masivos deformaban a la gente e incluso la manipulan. Se preguntaba hasta qué punto los medios llevan a la democracia, o al contrario, a la violencia”.

Por otro lado, Iván Calderón, hijo de Mario y Elsa, agradeció que la memoria de sus padres se mantenga viva y destacó a su abuelo, Carlos Alvarado, quien “como ingeniero civil también construyó país a su manera”. Además manifestó que conmemorarlos “es recordar el sacrificio que muchos defensores de Derechos Humanos han hecho en el país. Ese podría ser su legado más importante”.

Para Calderón Alvarado, la pareja era muy aclamada por ser “pacíficamente irreverentes desde el respeto, optimistas y siempre buscando alternativas visionarias”. Adicionalmente, contó que como parte de la herencia de sus padres, sigue trabajando como parte de la reserva del páramo de Sumapaz en el análisis y reconocimiento de conflictos ambientales y se preguntó por las estrategias de visibilización y de reconocimiento del conflicto que deberían tener las organizaciones sociales del país.

Por su parte, José Antequera expresó sus satisfacción de compartir el espacio con Iván Calderón, con quien “hemos construido una bella amistad y decimos que somos hermanos, hijos de la misma historia, como muchos hijos e hijas del país”. Para el director del CMPR, el asesinato de la pareja de investigadores y de don Carlos Alvarado fue un hecho muy particular para la narrativa de la ciudad que es importante tener en cuenta en las luchas actuales por la paz y contra la impunidad.

Antequera se refirió a la importancia de reconocer en este momento particular de la historia la importancia de las luchas de Mario y Elsa y su papel como defensores pertenecientes a la perspectiva histórica nacional.

Para él, “uno de los esfuerzos que debemos hacer es darle sentido a esta clase de acontecimientos. Las nuevas generaciones tienen que reconocer los referentes de defensa de la vida y así como reconocen líderes ambientales de otros países, tenemos que reconocer a los nuestros, con sus formas y sus valores”.

Alirio Uribe Muñoz, recalcó las enseñanzas de Mario y Elsa sobre la ruralidad de Bogotá, la importancia vital de los páramos y el agua en un contexto histórico en que se generaba terror en las ciudades y la guerra no daba tregua en las regiones.

“Con este crimen no sólo se castigó a ellos, sino a todos los defensores de Derechos Humanos y los académicos. Por eso es importante ubicar estos hechos como un crimen de Estado porque detrás hubo muchas acciones de inteligencia militar”, afirmó Uribe.

El abogado defensor de derechos recordó la iniciativa que llevó a cabo junto con el Cinep para que el 19 de mayo fuera declarado como una fecha de lucha contra la impunidad y la importancia de que “seguir dignificando la memoria de Mario, Elsa y don Carlos y entender por qué nos pasó esto y por qué no nos puede volver a pasar”.

En medio del encuentro, se compartieron mensajes de allegados, amigos, familiares y demás personas que se conectaron para recordar y reconocer la labor de Mario y Elsa. Marisol Isaza Ramos, profesora y conocida de la pareja, se unió a la conversación para recordar cómo su asesinato “quiso acallarnos y de alguna manera sí nos atomizó, pero nos multiplicó en los territorios”. Otros amigos de la pareja se unieron a pesar de la distancia de la cuarentena para rendirles un homenaje en vídeo.

El conversatorio cerró con una reflexión de Iván Calderón sobre lo que pensarían Mario y Elsa hoy en el contexto de la pandemia por el COVID-19. “Papá quizás estaría pensando en la exposición de las debilidades de todos los estados y la economía mundial y preguntándose por el rol de la iglesia, estaría muy feliz con este Papa. Y mamá podría llevar mucho más allá el proyecto de radios comunitarias hoy, estaría asombrada con el alcance de la tecnología”, concluyó.

A continuación el video del conversatorio completo:

Compartimos además las palabras de Luis Guillermo Guerrero, director del CINEP/PPP: https://www.youtube.com/watch?v=KSTfkdOYtRk&feature=youtu.be

Por: Paola Llinás Aragón.

La falta de atención del Estado ante la pandemia del Covid 19 en Amazonas es un atentado contra la cultura, y la vida de la Amazonía y la humanidad, según las comunidades allí presentes que piden respaldo del mundo para evitar su extinción. Campañas de solidaridad y de exigencia de protección al Estado crecen cada día para abrazar al pueblo amazónico.

El Amazonas colombiano enfrenta una grave situación de amenaza la vida y pervivencia de los pueblos indígenas por el Covid19. Esta semana las organizaciones étnicas y sociales de esta zona del país prendieron una vez más las alarmas: Leticia reportó más casos en día que Bogotá, y se supo que la tasa de mortalidad por COVID-19 en ese departamento colombiano es 22,5 veces más que la nacional. De cada 100 mil habitantes están muriendo el 17.72%.

La crisis se profundiza día a día con la muerte de los mayores ancianos, la renuncia masiva de personal sanitario y la falta de recursos de parte del Estado para frenar la pandemia.

El lunes 11 de mayo se reportaron 191 nuevos casos de coronavirus en Amazonas, superando a la capital colombiana que registró 150 diagnósticos. La cifra se suma a los problemas reportados por los profesionales y organizaciones de la región que temen por un etnocidio. Por eso, la OPIAC y sus aliados lanzaron una campaña que salve a los pueblos indígenas de Amazonas de la extinción física, pues a éstos les llegó virus desde las áreas urbanas y no hay con qué enfrentarlo, con apenas un centro hospitalario en Leticia donde además la cárcel presenta hacinamiento del 53% con la mitad de los internos infectados.

Desde mediados de marzo, se prendieron las primeras alertas de riesgo frente al contagio del Covid-19 en la Amazonía por fallas en los controles en el Aeropuerto Internacional Alfredo Vásquez Cobo de Leticia y el contacto fronterizo con Brasil, especialmente con Tabatinga en donde se presentó el primer caso el 1 de abril. Posteriormente, el 17 de abril se presentó el primer contagio en el municipio de Leticia y una semana después aumentarían a 37.  Días después comenzaron los fallecimientos. Al 15 de mayo, de acuerdo los registros del Ministerio de Salud, eran 1003 casos de Covid confirmados en Amazonas, 19 en Caquetá y 11 en Vaupés.

Sin embargo, de acuerdo con la rueda de prensa virtual realizada el 14 de mayo, hay gran subregistro de enfermos y fallecidos indígenas pues por el aislamiento muchos no han acudido al hospital ni se han movido de sus resguardos. Además, no hay presencia del Estado más allá de la capital Leticia, o bien se trata de uniformados armados que poco pueden hacer por la vida y atención de una crisis sanitaria.

De acuerdo con la OPIAC, que representa 168.500 indígenas, en la Amazonía hay 64 pueblos cada uno con su cultura y su idiomas asentados en 6 departamentos. El presidente Opiac, Julio César López, describió que: 

“La situación que se vive hoy en el Amazonas es el resultado de una larga historia de corrupción (…) Acá ha continuado la práctica de segregación tomando decisiones desde el escritorio (…)”

El líder indígena se quejó de que “los departamentos del Amazonas hemos servido para que los empresarios de la salud nos vean como mercancía, como objetos (…) La Ley 100 acabó con la posibilidad de construir un modelo de salud apropiado (…)”.

Según López “nuestra situación es reflejo de un abandono histórico. En 2009 la Corte Constitucional advirtió el riesgo de exterminio de nuestros pueblos amazónicos y ordenó al gobierno colombiano salvaguardar a estos pueblos de la extinción física y cultural, mediante acciones integrales que hoy 20 años después siguen en fase de formulación”.

Según lo divulgado en la rueda de prensa, el Covid podría haber llegado a los pueblos del Amazonas por los militares y policías, tal como se sospecha que sucedió en Vaupés. Las comunidades han desarrollado entonces sus propias estrategias de contención en la zona selvática y urbana. Les preocupa que la población que por el conflicto y desplazamiento están en las áreas urbanas se están infectado, y les preocupan además los mayores pues su riesgo de contagio al Covid19 “es un atentado contra nuestra cultura, a la vida de la Amazonía y la vida de la humanidad”.

Por otro lado, se divulgó la preocupación por la información falsa desde el gobierno nacional. López aseguró que:

“El gobierno dice que ha entregado a Opiac una cantidad de insumos para apoyar a nuestros compañeros indígenas en el territorio y eso es mentira. Cuando los compañeros de la base llaman a averiguar por los mercados, les dicen a ellos que con Opiac se ha hecho. Una total descoordinación del gobierno frente a esta situación”

Por su parte el profesor Juan Alvaro Echeverri, de la Universidad Nacional, recalcó que:  “El Estado considera a los indígenas personas pobres e ignorantes y esta pandemia nos debe llevar a reflexionar sobre nuestras relaciones con el medio ambiente y la cultura. Los indígenas no son ni pobres ni ignorantes. Todo lo contrario

“
Pero no vamos a desaparecer sin luchar y resistir, así nos han enseñado nuestros abuelos”, resaltó el Presidente de la Opiac en la conversación virtual del 14 de mayo mientras sorteaba las dificultades de conexión típicas de los territorios olvidados de Colombia. En la audiencia recordaron que, además del abandono histórico, los departamentos amazónicos no fueron siquiera priorizados para la inversión de recursos con el Acuerdo de Paz con es el caso de los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial Pdets. 

Para donaciones desde Colombia: https://vaki.co/vaki/ApoyaLaVidaVinculatePorLaAmazonia/

Desde el exterior: https://www.gofundme.com/f/FOR-THE-HEALTH-OF-AMAZONIAN-INDIGENOUS-PEOPLE

 Vídeo rueda de prensa Por la Salud de los Pueblos Indígenas Amazónicos:

 

Por: Katalina Vásquez Guzmán

 

 

En un documento, organizaciones sociales y de Derechos Humanos pertenecientes a la Red Llano y Selva expresaron su preocupación frente a la crisis que se presenta en la Región Orinoquía y que se ha profundizado en el marco de la Emergencia Económica, Social y Ecológica. Compartimos el informe completo.

 

En la Región de los Llanos Orientales y la Orinoquía, compuesta por los departamentos de Arauca, Casanare, Guaviare, Meta y Vichada, la grave situación de derechos humanos se ha profundizado en el marco de la declaratoria de Estado de Emergencia Económica, Social y Ecológica provocada por la pandemia del Covid-19. El aislamiento obligatorio y las medidas de “distanciamiento social” no han impedido que sigan ocurriendo hechos de violencia tales como amenaza, persecución y asesinato de líderes sociales y excombatientes de las FARC; así como acciones que atentan contra la tranquilidad y el buen vivir de las comunidades. Como organizaciones sociales de derechos humanos, articuladas en la Red Llano & Selva2, expresamos nuestra preocupación y hacemos un llamado de exigencia al Gobierno Nacional y de seguimiento a la comunidad internacional.

Estos hechos de violencia y graves violaciones a los derechos humanos, perpetradas por grupos armados que circulan libremente por el territorio ejerciendo control, imponiendo la restricción de tránsito, el empadronamiento y la extorsión, son de conocimiento público y han sido documentados por la Defensoría del Pueblo en la Alerta Temprana 017 de 2020. Esta alerta advierte sobre los riesgos para la vida y la seguridad en los municipios de Puerto López, Cabuyaro y Puerto Gaitán, en el marco de la pandemia, especialmente por la presencia de estructuras sucesoras del paramilitarismo desde finales del 2019 y hasta la actual coyuntura.

Adicional a lo anterior, la profundización de la crisis económica y social, bajo la restricción social y comercial, implicó un cambio en la dinámica económica cuyas afectaciones son diferenciadas y por tanto aumentan la vulnerabilidad, especialmente de las comunidades campesinas e indígenas históricamente excluidas.

En los informes que ha elaborado la Red Llano & Selva, el último de ellos presentado a la Comisión de la Verdad, se ha encontrado un estrecho vínculo entre el accionar de estos grupos armados, sucesores del paramilitarismo, y los fenómenos del desplazamiento forzado y despojo de tierras, lo que constituye un antecedente del alto grado de vulnerabilidad en que se encuentran comunidades campesinas e indígenas frente a la medida de aislamiento obligatorio, así como frente a la permanencia de la violencia en sus territorios.

A continuación el documento completo:

El Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) ha creado un curso virtual sobre el Acuerdo de Paz y su implementación en Colombia al que se puede acceder de manera abierta y gratuita.

 

“Diversos escenarios han advertido sobre incumplimientos por parte del Estado colombiano frente a los asuntos más sensibles del Acuerdo Final para garantizar condiciones para alcanzar la Paz estable y duradera”, así introduce el curso Proceso de paz e implementación del acuerdo final en Colombia ofrecido por CLACSO.

Un poco más de tres años después desde la firma del Acuerdo, el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales reunió a expertos y académicos para poner la lupa sobre su implementación en el país. Según el Consejo, para que esta sea efectiva deben generarse unas bases sólidas para desdibujar factores históricos relacionados con desequilibrios sociales y territoriales generados por el poder y la concentración de la tierra, dinámicas criminales que permean la acción del Estado y el discurso de la guerra.

El curso virtual ahonda en esas dinámicas para dar a conocer la trascendencia de que al día de hoy se presenten incumplimientos en la implementación tales como “la producción legislativa; la desfinanciación de planes y programas; la falta de garantías para la seguridad que ha tenido resultado en asesinatos sistemáticos; las precarias condiciones para robustecer la reincorporación; y las resistencias de la institucionalidad para acoger las reformas mínimas propuestas”.

A grandes rasgos, los temas en los que profundiza el curso son:

  • Balances de la implementación de puntos específicos del Acuerdo Final, en especial la Reforma Rural Integral, cultivos de uso ilícito y apertura democrática.
  • Relaciones y posibilidades entre las problemáticas agrarias colombianas y el Acuerdo Final.
  • Mujeres y Feminismo Insurgente.
  • Comparaciones con otros procesos de paz en temas de Desarme, Desmovilización y Reintegración, especialmente los llevados a cabo en Centroamérica.
  • Persistencia de la violencia en el país y su relación con la implementación del Acuerdo Final.
  • Reflexiones sobre las causas estructurales del conflicto.

Entre el equipo docente se encuentran Sergio de Zubiría de Universidad de Los Andes; Victoria Sandino, Senadora de la República; Consuelo Corredor, coordinadora del CINEP/PPP en la Secretaría Técnica de la CSIVI; y siete académicos más que comparten sus perspectivas y conocimientos a lo largo de 11 clases en video.

En este enlace se encuentra disponible el curso: https://repositorio.clacso.org/Proceso_de_paz_colombia.html 

Clase 1: Presentación general del curso: Proceso de paz en La Habana (2012-2016): Introducción

 

Clase 2: Condiciones históricas del proceso de paz

 

Clase 3: La integralidad del acuerdo de paz y el estado general de la implementación

Clase 4: La Reforma Rural Integral: una oportunidad para el cierre de brechas

 

Clase 5: Entre la ampliación democrática y la persistencia de la violencia política

 

Clase 6: El tránsito de las FARC-EP a la vida legal y el partido de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común

 

Clase 7: La política fiscal y la construcción de paz: reflexiones desde el acuerdo final y los conflictos sociales

 

Clase 8: El sistema de implementación y verificación: entre la perfidia y la potencia transformadora

 

Clase 9: El sistema integral de verdad, justicia, reparación y no repetición y la resistencia a la verdad

 

Clase 10: Entre la reincorporación integral y el modelo de desmovilización, desarme y reinserción (DDR)

 

Clase 11: Cierre y conclusiones provisorias