“Personas desconocidas asesinaron, con arma de fuego, a Carlos Augusto Panesso, cuando salía su casa.

Carlos Augusto era un reconocido líder de la comunidad LGTBI y miembro activo de la Fundación Arco Iris de Tumaco.

Además, estaba en Tumaco como desplazado. Este es el segundo hecho ocurrido en la misma semana contra miembros de la comunidad LGTBI”.

 Memorias para la Vida y la Paz, Tumaco, Nariño, 2017. 

En el marco del conversatorio Situación de Derechos Humanos en el departamento de Nariño, Cinep/Programa por la Paz entrega y socializa Memorias para la Vida y la Paz, una línea de tiempo que busca “hacer un homenaje y reconocimiento a la vida de tantos hombres y mujeres que lucharon por tener mejores condiciones de vida, lograr el cumplimiento de sus derechos y construir la paz”. Este trabajo fue realizado en el marco del convenio Construyendo Paz con equidad desde Nariño, apoyado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).

Memorias para la vida y la paz reconstruye la victimización sufrida por la población civil y permite demostrar cómo estas dinámicas no son recientes en el departamento. Para Fernando Sarmiento, coordinador del equipo Iniciativas de Paz del Cinep/PPP, “desde mediados de los años 90 se ha mostrado esta situación de victimización - asesinatos, heridas, secuestros, desapariciones o desplazamientos forzosos, etc.- en Nariño con unos picos grandísimos en los años 2000 y 2006; pero que vienen todavía incrementándose hasta llegar al año 2012, donde hay un mayor grado de victimización hasta llegar un punto de 415 víctimas”.  

A pesar de que antes y al inicio del Proceso de Paz en la Habana se dio un incremento en las victimizaciones, durante la negociación hubo una disminución de esta, que se volvió a incrementar tras la firma del Acuerdo de Paz. Según Sarmiento, este aumento “hace parte de este proceso de victimización de líderes sociales en el país”.

La información de esta línea de tiempo recoge las cifras del Banco de Datos de Derechos Humanos y Violencia Política. En el proceso no se involucraron organizaciones de derechos humanos del territorio debido a las implicaciones de seguridad, como lo comenta Sarmiento: “nosotros no pusimos logos de organizaciones, redes o plataformas con las que nosotros trabajamos en el territorio; pusimos solamente los logos nuestros y de organizaciones internacionales porque nosotros podemos decir que tenemos esta información. Eso con el sentido de no comprometer a la gente en el territorio”.

La línea se divide en tres aspectos: cronología, georreferencia y tipología. En el primer aspecto, como lo dice Alejandro Angulo, S.J., “la inseguridad producida por este Estado de guerra crece con el transcurso del tiempo: en el primer decenio, el promedio de civiles victimizados fue de 22, en el segundo decenio, 175, y en el tercer período, que solo cubre 7 años, el promedio asciende a 243”. Por su parte, en la georreferencia, Camilo Hernández, investigador del equipo Iniciativas de Paz del Cinep/PPP, determina que el principal escenario de la guerra en los últimos 25 años se da en la zona pacífica, especialmente, en el municipio de Tumaco con más de 311 hechos y 430 víctimas. En cuanto a la tipología de la victimización, como se ve en la gráfica, se encuentran cuatro motivos principales: la violencia político-social, violaciones a los derechos humanos, infracciones al Derecho Internacional Humanitario (DIH) y acciones bélicas.

 

 

Para Sarmiento, la violencia político-social y las infracciones al DIH son las más preocupantes. La primera, porque “son líderes comprometidos en procesos sociales-políticos en el territorio y por tales razones los persiguen y esa victimización se presenta más en particular a partir del año 2000 hacia adelante” y, la segunda, debido a que es “accionar propio de los actores armados en el territorio”.

Esta lectura se relaciona con la encontrada en la línea de tiempo, en la cual, Yebrail Álvarez, analista del equipo de Derechos Humanos del Cinep/PPP, expone que “los sectores eclesiales y las organizaciones étnico-territoriales y campesinas denuncian que las autoridades civiles, militares y policiales no están protegiendo la vida, libertad e integridad de las comunidades, asimismo denuncian las acciones desarticuladas entre dichas autoridades, los organismos de control y las instancias de justicia”.

Esta línea de tiempo apunta a un proyecto mucho mayor por parte de la coordinación de los equipos Iniciativas de Paz y Derechos Humanos del Cinep/PPP. según informa Fernando Sarmiento “una de las cosas que queremos hacer con las organizaciones es documentar toda esta información. Entonces nos toca ponernos de acuerdo para lograr una articulación o coordinación y así conocer los casos, documentarlos, registrarlos,  darlos a conocer e informar sobre la situación en el departamento”.

Además de crear esta articulación, Sarmiento considera necesario lograr una sostenibilidad en el tiempo por medio de una estructura organizativa debido a que “aunque estamos en un proceso de implementación de un Acuerdo de Paz, lo que estamos viendo es que la violencia, especialmente sobre sociedad civil y los líderes, está incrementándose”. Es necesario crear estrategias de coordinación con instancias gubernamentales como la Defensoría del Pueblo y la Procuraduría con el fin de “entregar una información sólida y mucho más actualizada”.

“Allá en el departamento hay un gran interés, las organizaciones con las que hemos hablado de derechos humanos están dispuestas a trabajar por este tema y sobre todo informar”, asegura Sarmiento. Y aclara que adicional a recoger la información, la idea es presentarla a la Comisión de la Verdad, como ya se hizo con la línea de tiempo Memorias para la Vida y la Paz.

Lida Bocanegra
Equipo de Comunicaciones

En este programa presentamos una radiografía de la situación actual de Nariño de cara a la implementación de los acuerdos de la Habana. Adicionalmente, se describe de manera general el territorio y se presentan los retos y oportunidades de la región en el posacuerdo.

Los invitados de este programa fueron:

 

Durante los días 12 y 13 de diciembre se realizó en la ciudad de Pasto el 2° Foro Construyendo Paz con Equidad desde Nariño, retos para la paz territorial.

La primera jornada invitó a los asistentes a dialogar en torno a la realidad  del departamento, a través de las acciones y resultados concretos en los territorios. Con la exposición de las experiencias de agendas de paz adelantadas por las comunidades y organizaciones sociales en algunos municipios de Nariño, se conocieron las apuestas para la construcción de paz.

Las agendas de paz son propuestas que se generan directamente desde los territorios, iniciativas que surgen de las comunidades. Para Javier Dorado, miembro de la Minga por la Paz de Nariño “la importancia de estas iniciativas es que se socializan, se comparten y a su vez exigen al gobierno que los componentes de estas agendas de paz sean parte de las negociaciones”.

Actualmente la Minga por Paz de Nariño tiene siete propuestas, de las que se destaca el escenario que se está desarrollando en el municipio de Samaniego con la Universidad para la Paz, a través de la propuesta de educación alternativa, sin embargo la propuesta más significativa por el impacto que ha desarrollado es el lanzamiento del primer Territorio Campesino Agroalimentario en el municipio de San Pablo.

Durante la segunda jornada del Foro, se pusieron en mesas de discusión tres temas fundamentales para pensar la construcción de paz en Nariño: Acceso y uso de la tierra, participación política y sustitución de cultivos de uso ilícito. Frente al tema del acceso a la tierra se resalta el cuidado del agua y las afectaciones a las comunidades por el ingreso de megaproyectos a los territorios “La gran minería y agronegocios despojan de la tierra y el territorio a los campesinos de una alternativa de susbsistencia a largo plazo para sus familias”, afirmó Duby Ordónez, lideresa de San Pablo y representante de la Fundación Comité de Integración del Macizo Colombiano - CIMA. Con respecto a la sustitución de cultivos de usos ilícito los participantes identificaron los principales obstáculos presentes en el departamento para la implementación de programas para la sustitución de cultivos. Con respecto eje  de la participación política en el departamento de Nariño se hizo especial énfasis en las características del sistema político actual que impiden el ejercicio pleno de participación por parte de los ciudadanos, ciudadanas y sus comunidades. 

 

 

 

La investigación sobre las dinámicas de los conflictos sociales y políticos es la aplicación de una metodología y un marco conceptual de análisis en  un territorio en particular: el Macizo Andino Nariñense. El trabajo busca recoger los esfuerzos ciudadanos en la comprensión de los conflictos y su transformación para construir la paz.

 

 

 

En San Pablo Nariño se proclamó el primer Territorio Campesino Agroalimentario del Norte del Nariño y el Sur del Cauca, en total serán proclamados 62 territorios a nivel nacional, nueve de ellos en el departamento de Nariño.

El evento de proclamación contó con la presencia de alcaldes, congresistas, concejales, gobernadores, organizaciones sociales, cooperación internacional y más de cuatro mil personas de  municipios de Nariño y Cauca. Junto con la proclamación se hizo el nombramiento y posicionamiento de la Junta Campesina de Gobierno Cultural del Territorio, constituida por 51 personas de 14 municipios de Nariño y tres del Cauca, así como también el nombramiento de los Coordinadores de la Protección del Territorio y la aprobación del Plan de Vida Agua y Dignidad Campesina del Territorio.

La propuesta de construcción del Territorio Campesino Agroalimentario en el Norte de Nariño y Sur del Cauca es concebido y organizado por familias, comunidades y organizaciones campesinas orientado por una autoridad campesina y un Plan de Vida digna, resultado de procesos organizativos, sociales, políticos, económicos y culturales. El Plan de Vida Digna es le camino que traza la comunidad para organizar su trabajo a corto, mediano y largo plazo. Es un proceso integral, ya que incluye todos los aspectos de la vida comunitaria.

Durante el discurso de proclamación Robert Daza, miembro del Coordinador Nacional Agrario-CNA anunció "Nos declaramos en minga por la construcción del territorio para la vida campesina donde la agricultura sea la que nos garantiza los medios para el bienestar de nuestra familia y comunidad. Nos comprometemos a hacer minga para cuidar, proteger y garantizar el agua, la tierra, el territorio para la gente y no para los intereses de las empresas transnacionales, en especial las mineras. Nos comprometemos a organizar y trabajar en comunidad para sacar adelante los proyectos que dignifiquen nuestra vida campesina. Nos comprometemos a luchar por la infraestructura necesarias para el bienestar y progreso, nos comprometemos a recuperar y engrandecer nuestra cultura campesina. Nos comprometemos a desterrar toda forma de discriminación en especial hacia las mujeres y la niñez, nos comprometemos a cuidar la vida, la gente y el medio ambiente". 

Bajo los principios de autonomía, participación y convivencia en los territorios agroalimentarios los campesinos y campesinas construyen relaciones sociales y comunitarias, tienen una relación directa y especial con la tierra, la naturaleza y el agua, fruto de procesos y prácticas sociales y productivas donde se unen el pasado y el presente en la construcción de vida digna y el buen vivir en el campo.

En el marco del convenio Construyendo Paz con Equidad desde Nariño Cinep/PPP en alianza con el Comité de Integración del Macizo Colombiano- CIMA- y el Comité de Integración del Galeras - CIGA-  acompaña el proceso de los Territorios Campesinos Agroalimentarios como propuesta de construcción de paz en el departamento de Nariño.