Este es nuestro más reciente editorial, compartido en el programa Notas Humanas y Divinas que se emite todos los domingos por la Cadena Básica Nacional de RCN.

Cada 12 de febrero se conmemora el Día Internacional de las Manos Rojas. Esta conmemoración fue creada por la Asamblea General de Naciones Unidas en el año 2002 mediante un protocolo sobre los Derechos de los niños y niñas relativo a su participación en los conflictos armados. Una fecha en la que se busca sensibilizar al mundo sobre el uso y reclutamiento forzado de menores en la guerra. La simbología de las manos rojas se refiere a la necesidad de ponerle un alto al uso y reclutamiento de menores con fines bélicos. Se utiliza el símbolo de la mano roja como una señal de ¡alto! ¡deténgase! ¡no más reclutamiento! ¡no más niños, niñas ni adolescentes en la guerra!”, ¡no más utilización de menores por parte de grupos armados irregulares ni de estructuras del crimen organizado, ni por parte de las fuerzas armadas y de policía del Estado para combatir a los oponentes en el conflicto! En Colombia quien lidera este trabajo es la Coalición contra la vinculación de niños, niñas y jóvenes al conflicto armado en Colombia -COALICO-.

Para comprender el problema de menores en el conflicto armado colombiano, es importante entender el concepto de niño soldado. Un niño soldado, según el Protocolo Facultativo sobre la participación de los niños en la guerra de la ONU, es “cualquier persona menor de 18 años que forma parte de cualquier tipo de fuerza armada regular o irregular en cualquier trabajo, inclusive, pero no solo, como cocinero, informante, logístico y cualquiera que acompaña a estos grupos, excepto los familiares. La definición incluye niñas reclutadas para realizar actividades sexuales y contraer matrimonios por la fuerza”. La definición es intencionalmente amplia para que la protección abarque a la mayor cantidad posible de menores, asegurando su inclusión en los programas de desmovilización y reintegración.

Increíblemente la situación de pandemia ha puesto en evidencia cómo los grupos armados irregulares en Colombia han incrementado el reclutamiento de jóvenes, quienes se encuentran hoy aún más vulnerables ante la falta de oportunidades y la no ocupación de su tiempo en actividades que les permitan un futuro deseable. Al respecto, la Procuraduría General de la Nación denunció ante la Fiscalía el aumento de reclutamiento de menores de edad en todo el país, por una variedad de grupos criminales, entre los que se cuentan grupos paramilitares, grupos del narcotráfico, las disidencias de las FARC, el ELN y la delincuencia común. Según Coalico, el año pasado se registraron alrededor de 222 casos de reclutamiento infantil, más del doble de los casos registrados en 2019. Menores de familias pobres y de regiones apartadas son los más buscados por grupos armados. Por su parte, la directora del ICBF, Lina Arbeláez, señaló que en los últimos 21 años la entidad realizó atención especializada a 6.931 niños, niñas y adolescentes víctimas del reclutamiento forzado. Es un panorama que se torna desafiante y que exige del Estado y de la sociedad en general, medidas jurídicas, socioeconómicas y sicosociales efectivas que apunten especialmente a la prevención, pero también al manejo de las violaciones ocurridas para proteger a las personas menores de edad más vulnerables.

En julio del año pasado los obispos del litoral Pacífico colombiano denunciaron el masivo reclutamiento de menores y su preocupación por el incremento de la violencia. Así retratan los obispos del Pacífico la realidad en medio de la pandemia:

“el reclutamiento de menores, el desplazamiento y la guerra por el narcotráfico, tienen sitiadas las comunidades. Se conjugan el abandono Estatal, la corrupción administrativa y la acción delincuencial de diferentes grupos armados”, expresó el Obispo Hugo Barreto de Quibdó y el Vicario Obispo de Guapi Carlos Alberto Correa. En tanto que el Obispo de Tumaco, Orlando Olave, agregó: “Llevamos cerca de 150 asesinatos en Tumaco y la costa. La situación social sigue siendo muy compleja. Igualmente, el Obispo de Itsmina/Tadó, Darío de Jesús Álvarez afirmó: “cada vez constatamos que Colombia es más territorio que Estado. Hay una gran preocupación por el reclutamiento de niños, que se agrava con la desescolarización de los jóvenes, quienes se vuelven objetivo de los grupos armados ilegales. Finalmente, el obispo de Buenaventura, Rubén Darío Jaramillo afirmó que “al puerto, entrada y salida de Colombia al mundo, está llegando una presencia muy fuerte de grupos armados como la guerrilla del ELN desde el Chocó, interesados en controlar la zona”.

Con esta dura realidad de violencia y abandono que viven sus comunidades, los obispos aseguran que en el Pacífico la gente les teme más a las balas que al coronavirus. Sobre todo, por la disputa que sostienen los carteles de la droga, incluido el mexicano de Sinaloa, por el control del negocio del narcotráfico.

Por: Luis Guillermo Guerrero Guevara.

Vera Zamudio, coordinadora nacional de incidencia del Servicio Jesuita a Refugiados (organización miembro de la Coalición contra la vinculación de niños, niñas y jóvenes al conflicto armado en Colombia -COALICO) cuenta en qué consiste la campaña del Día de la Manos Rojas.

¿Qué es la campaña de las Manos Rojas?

Vera Zamudio: La campaña del Día de las Manos Rojas, es una conmemoración que hacemos cada año el 12 de febrero, recordando las directrices que se dieron desde el comité de los derechos del niño de Naciones Unidas, cuando declara el protocolo facultativo para la prohibición de la participación de los niños y las niñas en los conflictos armados y las guerras.

Desde el 12 de febrero de 2002 cada año, las diferentes organizaciones que trabajamos con los niños y niñas hacemos un trabajo de visibilización y sensibilización en cuanto a la importancia de no vincular a los niños y a las niñas a los conflictos armados y a la guerra.

¿En qué consiste la Campaña?

V.Z: Cada año se hacen cosas distintas, partiendo de un análisis de contexto e identificación de los principales retos y desafíos que se tienen en torno al tema, siempre enfocados en el reclutamiento y uso de niños y nias. Este  año en particular, estamos pensando en lógica de implementación de acuerdos y construcción de paz, queremos fortalecer todo el trabajo en términos de protección y de prevención.

¿Cuáles son los logros alcanzados?

V.Z: Hemos logrado que se instale la idea de prohibir el uso y reclutamiento de los niños y niñas en sectores juveniles, en sectores barriales de las comunidades, con las víctimas del conflicto,  también involucrar a la institucionalidad local y todas las entidades que  tienen responsabilidad u obligación con los niños y niñas, les invitamos a pensarse seriamente este tema. Durante los últimos años, el mayor logro que hemos tenido es que el mensaje llegó a la mesa de conversaciones en La Habana y eso permitió abrir las puertas para empezar a tocar el tema de reclutamiento de los niños y las niñas en este conflicto armado.

¿Por qué se caracteriza la campaña este año?

V.Z: Hay algo muy interesante este año que tiene que ver con escuelas seguras, hemos hablado bastante de la importancia de generar entornos protectores, porque el análisis que hacemos es sobre los procesos de desvinculación de todos los niños que en este momento están en el conflicto armado, pero también sabemos que Colombia tiene unos desafíos muy fuertes en términos de otros actores que están copando esos espacios, que están llegando a esos territorios y se están fortaleciendo, particularmente los grupos paramilitares posdesmovilización y en eso requerimos hacer un trabajo muy fuerte en prevención y protección de estos niños y niñas.

Queremos generar un entorno más proclive a entender la escuela como un espacio que debe ser protegido pero que también es protector, todas nuestras intenciones están puestas en pensarnos en construcción de paz, prevenir el reclutamiento y el uso en la escuela, generando procesos de protección en estos entornos.

¿Cómo puede participar la sociedad civil en la Campaña?

V.Z: Tenemos dos actividades centrales en Bogotá y todas las personas que se quieran acercar son bienvenidas: una de ellas es el domingo 12 de febrero, vamos a hacer un trabajo de sensibilización en el Parque Nacional de 9:00 a.m. a 1:00 p.m. desarrollando actividades de sensibilización con los niños,  con los jóvenes, con sus familias. Al medio día habrá un concierto.

Y el día jueves 16 de febrero vamos a tener un conversatorio donde esperamos que diferentes entidades del Estado que son responsables del tema, con sociedad civil y también con jóvenes que han vivido este reclutamiento puedan conversar, es un conversatorio político académico: Para la guerra ni una niña, niño ni joven más, para la paz estamos listos ¡YA! Será En el Centro de Memoria, Paz y reconciliación. Entrada libre, inscripciones.

¿Por qué se denomina las Manos Rojas?

V.Z: Lo que hacemos muy simbólicamente en casi todos los espacios en los que conmemoramos el 12 de febrero, es pintarnos la palma de la mano de rojo, el pintar la palma de la mano y ponerla en señal de alto, es una acción simbólica para decir detengamos el uso y reclutamiento de niños y niñas. Es una imagen que viaje alrededor del mundo y aquí en Colombia cuando nos encontramos en las escuelas con los niños, con los docentes, con los padres a trabajar y a pensarnos esta problemática siempre estamos pintándonos la mano de rojo, queremos que se detenga esta situación.

 
Jennipher Corredor
Equipo comunicaciones