Los devastadores incendios de la Amazonía agitaron los titulares de los principales medios de comunicación mundial en este mes que termina. Sin embargo, los problemas estructurales de este territorio tienen más de cuatro décadas. La Amazonía es el bosque tropical más extenso del mundo. Su extensión llega a los siete millones de kilómetros cuadrados repartidos entre nueve países: Brasil con la mayor extensión, seguido por Perú, Bolivia, Colombia, Venezuela, Ecuador, Guyana, Surinam y Guayana Francesa.

La Amazonía tiene la mayor biodiversidad en el planeta, viven cerca de 400 pueblos indígenas, cada uno tiene su propia cultura, territorio y lengua, tienen estilos y medios de vida relacionados con la preservación de los bosques y la conservación de la biodiversidad. Son 33 millones de personas las que habitan en esta gran cuenca. Cuarenta mil especies de plantas, seis mil especies animales, contiene cerca del 20% del agua dulce del mundo y es uno de los pulmones más grandes del planeta.

La superficie de la selva amazónica se ha reducido un 20% desde que se inició un gran proceso de deforestación desde finales de los años sesenta del siglo pasado hasta hoy. Los informes del Centro de Investigación Forestal Internacional señalan que el rápido crecimiento en las ventas de carne de res brasileña, aceleró la destrucción de la selva amazónica. La combinación del calentamiento global y la deforestación hace que el clima regional sea cada día más seco, por eso las altas probabilidades de ocurrencia de incendios y la tendencia a convertir gran parte de la selva tropical en una sabana.

Todos los países amazónicos registran pérdidas, sin apropiada renovación, del patrimonio natural, mientras las alarmas hablan de los incendios que arrasan más de quinientas mil hectáreas de la amazonía brasileña, en Colombia esta problemática no es menor y tampoco es distinta.

El año pasado, según datos del Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas (Sinchi), el número de hectáreas que se perdieron por conflagraciones en la Amazonia colombiana fue cerca de doscientas mil, mientras que las cifras de deforestación bordearon las 135.000, en resumen, se quemaron 65 mil hectáreas más que lo deforestado. El 12% del territorio amazónico colombiano presenta alta ocurrencia de incendios, especialmente en Putumayo, Guaviare y Caquetá.

Esta problemática de deforestación e incendios obedece principalmente a factores como: la ampliación de la frontera agrícola, animada por los cultivos de uso ilícito, el acaparamiento de las tierras y la tala en áreas protegidas: los resguardos indígenas y parques naturales.

La Iglesia, en los últimos días, ha levantado la voz por la Amazonía a través del Consejo Episcopal Latinoamericano, la Confederación Latinoamericana de Religiosos y en especial por la Red Eclesial Pan Amazónica – REPAM; conscientes de que, en la actualidad, la crisis climática y el aumento de la intervención humana por los cambios en el uso de suelo, están conduciendo la Amazonía hacia un punto de no retorno. Por eso, la iglesia viene convocando hace varios meses al Sínodo Amazónico en línea con el Magisterio del Papa Francisco, llamando a toda la humanidad para que tomemos conciencia de las graves amenazas de esta situación y nos empeñemos en el cuidado de la casa común, construyendo caminos concretos de actuación pacífica, pero firmes, exigiendo que se ponga fin a este proceso catastrófico generado por los intereses de quienes protegen el actual desarrollo económico en detrimento de la Obra del Creador.

 

Luis Guillermo Guerrero Guevara

Director Cinep/Programa por la Paz

Esta semana que pasó recordamos el Bicentenario de la batalla de Boyacá. Habitualmente estas fechas se asocian a batallas lideradas por guerreros, pero casi nada se reconoce el aporte de las mujeres. Durante estos doscientos años incontables mujeres colombianas han entregado su vida por la nuestra nación.

Una de ellas fue Manuela Beltrán, la primera heroína que luchó contra el poder opresor español. Mujer nacida en El Socorro, Santander. En 1781, en un acto de rebeldía, rompió el edicto por el cual se fijaban impuestos sobre las ventas de los productores y sobre el consumo, acción que fue la chispa para la revolución comunera.

Antonia Santos de Pinchote, Santander. Comandó un destacamento militar que se unió a la causa de Simón Bolívar contra el poder español. Convocó a la rebelión de los comuneros y los impulsó a luchar en la batalla de Pienta, el 4 de agosto 1819, esta acción impidió que los españoles se encontraran con Bolívar que emprendía la campaña libertadora. Esta acción le costó el fusilamiento. Otro ejemplo fue, Policarpa Salavarrieta, 'La Pola', gran heroína colombiana. Nació en Guaduas. Fue una experta espía y mensajera del ejército criollo. La ejecutaron en la Plaza mayor de Bogotá en 1817.

En los años veinte del siglo pasado, María Cano, líder política y sindical, luchó incansablemente por los derechos de los obreros. En los años cuarenta, Mercedes Abadía, buscó con empeño el derecho al voto de las mujeres y Georgina Fletcher, española radicada en Colombia, promovió los derechos civiles de las mujeres, en especial el derecho a la educación y al trabajo. Otras mujeres como Esmeralda Arboleda, en los años sesenta, impulsó la construcción de la ciudadanía para las mujeres. Igualmente, Rosita Turizo, en el contexto de la lucha por el sufragio femenino, ayudó a resquebrajar el estereotipo de mujeres incapaces de asumir puestos de dirección y Virginia Gutiérrez, desentrañó las bases culturales de la familia patriarcal.

Estas mujeres destacadas no han sido las únicas, millones de mujeres, durante estos 200 años de la historia del país han sido protagonistas de la construcción de la sociedad colombiana, mujeres sabias, servidoras, trabajadoras y solidarias, como las madres de cada uno de nosotros, como mi madre Minita Guevara Ávila que hace dos semanas vivió su Pascua de resurrección y ahora está junto al Padre Creador.

El ocho de marzo pasado, día de la mujer, el Papa Francisco expresó: “La mujer es quien hace hermoso el mundo, lo cuida y lo mantiene vivo. Trae la gracia que hace nuevas las cosas, el abrazo que incluye, la valentía de donarse. La paz es mujer. Nace y renace de la ternura de las madres”.

 

Luis Guillermo Guerrero Guevara

Director Cinep/Programa por la Paz

El Consejo de Consejo de Seguridad de Naciones Unidas estuvo de visita hace una semana en Colombia. Este Consejo se creó al final de la Segunda Guerra Mundial, con la única misión de mantener la paz mundial. Este Consejo está compuesto por las cinco naciones vencedoras de la Segunda Guerra Mundial quienes actúan como miembros permanentes: Estados Unidos, Rusia, China, Inglaterra y Francia, y diez naciones rotativas, que representan las diversas regiones del planeta.

Según el profesor Alejo Vargas, una de las mejores decisiones que se tomaron en relación con el Acuerdo de Paz, fue vincular al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas como garante del mismo. Por eso, tanto la visita que hizo hace ocho días el Consejo como la Misión permanente de Naciones Unidas en Colombia desde que se firmó el Acuerdo Final de Paz y que el presidente Duque pide extender por un año más, significan un respaldo político internacional a la paz de Colombia. Para el embajador de Perú y presidente del Consejo de Seguridad, Gustavo Meza-Cuadra, el proceso de paz sigue siendo no solo un ejemplo para Latinoamérica sino para la comunidad internacional.

De otra parte, el Consejo de Seguridad llamó la atención sobre aspectos pendientes del Acuerdo Final que van cursando de manera muy lenta y que son responsabilidad conjunta del Gobierno y del Congreso tales como: la aprobación de la reforma política electoral, la aprobación de las 16 curules para que los territorios más golpeados por el conflicto tengan una representación, preferiblemente a través de víctimas del conflicto y varios desarrollos importantes del punto agrario más allá del diseño de los Planes de Desarrollo con enfoque territorial. Existe un largo camino por recorrer en lo relativo a la reconciliación y por la falta de una acción de implementación más decidida, conlleva a que implementación esté pasando por un estado crítico, afirmó la declaración de los visitantes. Sin embargo, el Consejo manifestó que el aspecto más sensible en la coyuntura es la seguridad y la garantía de la vida, para los excombatientes y de los líderes y lideresas sociales.

Según informaciones de la Misión de Verificación de Naciones Unidas, han ido asesinados 123 exguerrilleros, 10 han sido desaparecidos y 17 más han sufrido atentados, desde que se firmó el acuerdo de paz en el año 2016. Frente a esta situación, la iniciativa “Defendamos La Paz”, impulsada por diversos sectores de la sociedad, se ha programado para el próximo viernes 26 de julio, una marcha nacional por la protección de la vida de los líderes sociales, los defensores de derechos humanos y los excombatientes, a la cual están convocados todos los colombianos.

El Papa Francisco durante su visita a Colombia, hace dos años, expresó en Cartagena: “a nosotros, cristianos, se nos exige generar «desde abajo» un cambio cultural: a la cultura de la muerte, de la violencia, responder con la cultura de la vida y del encuentro. Nos lo decía ya ese escritor tan de ustedes y tan de todos: «Este desastre cultural no se remedia ni con plomo ni con plata, sino con una educación para la paz, construida con amor sobre los escombros de un país enardecido donde nos levantamos temprano para seguirnos matándonos los unos a los otros, una legítima revolución de paz que canalice hacia la vida la inmensa energía creadora que durante casi dos siglos hemos usado para destruirnos y que reivindique y enaltezca el predominio de la imaginación» Gabriel García Márquez.”

 

Luis Guillermo Guerrero Guevara

Director Cinep/Programa por la Paz

Editorial: Colombia desempleada

  • Oct 16, 2019
  • Publicado en Prensa

El informe de Fedesarrollo sobre el mercado laboral del pasado mes de abril, señala que la tasa de desempleo nacional en el mes de febrero del 2019 se elevó a 11.8% y que la tasa de desempleo en las trece principales ciudades se ubicó en el 12.4%. Esta tasa ascendente se torna preocupante si se compara con los datos del año pasado cuyo porcentaje no pasó del 10%. Las tres ciudades con mayor desempleo en el trimestre de diciembre del año pasado a febrero de este año fueron: Quibdó con el 20.3%, Armenia con el 18.4% y Cúcuta con el 17.7%.

Por su parte, Planeación Nacional en su informe de mayo pasado, indicó que en Colombia el número de ocupados disminuyó en 775.000 personas, cifra que no se veía tan alta desde hace diez años. Respecto a la tasa de desempleo juvenil, en mayo pasado se situó en el 18.5%, lo que significó un aumento de 1.5% en comparación con el mismo periodo del año pasado.

En un análisis que hizo la revista Dinero, hace dos semanas, señala que el principal problema económico para resolver en el país es el desempleo. Si su ascenso se acentúa, Colombia entraría en un círculo vicioso de complejas implicaciones que podrían afectar el crecimiento económico. Desde hace tres años el país entró en una temporada de destrucción neta de puestos de trabajo, pero hasta ahora se hace evidente, explica el economista Marc Hofstetter. En cifras grandes, el país tiene 2.523.600 personas desempleadas y más de nueve millones que están en el subempleo. Esta situación se presenta, en parte, por la desaceleración de la economía. El crecimiento del primer trimestre de este año solo llegó al 2.77%, sorpresivamente resultó bajo. Esto significa que la recuperación de la economía redujo la velocidad que venía ganando, por eso no se generan empleos y parte de los existentes se destruyen.

Para otros, puede existir una relación entre polarización política y deterioro laboral, ella puede generar incertidumbre sobre las decisiones económicas. Unido a otros factores políticos como las dificultades del Gobierno para sacar adelante sus proyectos, la falta de una coalición en el Congreso, las tensas discusiones sobre la Justicia Especial para la Paz y hasta los planteamientos de una eventual Constituyente, pueden estar influyendo en las decisiones de consumo e inversión: es decir, con la insistencia en la renegociación del Acuerdo de paz, el Gobierno puede estar saboteando su propia apuesta económica al no generar un clima de confianza para las decisiones de los inversionistas. Se debe actuar con alternativas viables y pertinentes, por el momento la economía se encuentra en un punto de inflexión y, si no se toman medidas, podría surgir un círculo vicioso: si continúa creciendo el desempleo, los consumidores continuarán temerosos y el consumo podría resentirse. Si el consumo no arranca, los empresarios no harán grandes inversiones y, por tanto, no contratarían más empleados o peor, se despedirían más personas. Nadie quiere ese panorama.

El pasado 11 de mayo el Papa Francisco en un encuentro con el nobel de economía Joseph Stiglitz, coincidieron en la necesidad de impulsar a nivel global una economía social de mercado que mire al futuro con la voz de los más jóvenes. Igualmente advirtieron sobre los problemas de ciertas formas de economía de mercado que no ponen los mercados y la tecnología al servicio de los pueblos si no a los pueblos al servicio de ellas y exacerban comportamientos individualistas. Stiglitz afirmó: “tenemos que tratar de desarrollar programas y estudios alrededor del concepto de economía circular, que contribuyan a una educación consciente de la sostenibilidad ambiental que requiere devolverle al ambiente lo que se le quita" y el Papa concluyó: "Si no se cambia la economía mundial la humanidad va al suicidio".

 

Luis Guillermo Guerrero Guevara

Director Cinep/Programa por la Paz

El agua es fuente bendita de vida. Así se titula un trabajo de Alfredo Ferro Medina, actual coordinador del Servicio jesuita amazónico. Este trabajo nos recuerda que somos agua en el 60% del cuerpo de una persona adulta. Nuestra salud depende del agua. Todas las formas de vida dependen del agua. No existe vida donde no hay agua; por ello no podemos separar el agua de la vida. El mundo está formado por dos terceras partes de agua. El agua que se puede consumir, contenida en los ríos y lagos es del 0.01%; el agua dulce de los glaciales y de los subterráneos es el 2.49% y el 97.5% es agua salada de océanos y mares.

Uno de los problemas que hoy tenemos es la gran desigualdad en la distribución del agua en el planeta. Hay regiones que tienen mucha agua y en otras es muy escasa. Menos de diez países del mundo poseen el 60% del recurso hídrico de la humanidad. De otra parte, los modelos de desarrollo dominantes en el mundo, han traído en los últimos 150 años consecuencias trágicas a la naturaleza y especialmente al agua. En Europa, por ejemplo, con la privatización del recurso en un 60%, se vive una grave crisis: Alemania tiene que comprar alrededor del 51% del agua que consume; los Países Bajos y Rumania 89% y Hungría el 95%, esta situación es un verdadero grito de alerta que revela la necesidad de cambios estructurales y urgentes.

Colombia se puede considerar un país privilegiado, su ubicación geográfica caracterizada por un especial régimen climático, con abundantes precipitaciones nos hace uno de los países con mayor oferta hídrica a escala mundial. Sin embargo, cerca de 300 municipios, donde viven once millones de personas, presentan problemas con el agua en épocas secas y se según el IDEAM al finalizar la presente década un 47% de los municipios del país van a tener algún nivel de escasez de agua.

El Papa Francisco en Laudato Sí número 30 nos dice: “El acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal, porque determina la sobrevivencia de las personas, y por lo tanto es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos. Este mundo tiene una grave deuda social con los pobres que no tienen acceso al agua potable, porque eso es negarle derecho a la vida radicado en su dignidad inalienable. Esa deuda se salda en parte con más aportes económicos para proveer de agua limpia y saneamiento a los pueblos más más pobres. Pero se advierte un derroche de agua tanto en países desarrollados y en los menos desarrollados. Esto muestra que el problema del agua es en parte una cuestión educativa y cultural, porque no hay conciencia de la gravedad de estas conductas en un contexto de gran inequidad.”

Luis Guillermo Guerrero Guevara

Director Cinep/Programa por la Paz