El inicio de año ha estado marcado por la violencia en Colombia, en especial en Arauca que suma 170 familias desplazadas, 33 homicidios y la explosión de un carro bomba en Saravena. Abandono estatal, olvido de la frontera y disputa ilegal tras dejación de armas de la ex guerrilla de Farc serían algunas razones.

Este miércoles 19 de enero en la noche un carro bomba explotó en Saravena, Arauca, dejando a cuatro personas heridas y una más fallecida, hecho que se suma a los asesinatos de los líderes Miguel Alexi Amado en Arauquita y José Abelino Pérez en ese departamento. Según la Defensoría del Pueblo del 1 al 13 de enero de este año se han registrado 33 homicidios y 170 familias desplazadas en Arauca, configurando una crisis humanitaria por “las acciones de los grupos armados ilegales que operan en la zona fronteriza”.

“Solo esta semana han sido asesinados dos líderes sociales en los municipios de Arauquita y Arauca. Miguel Alexi Amado y José Avelino Pérez, líderes campesinos, culturales y defensores de derechos humanos fueron perseguidos y asesinados por defender la vida”, señala el Congreso de los Pueblos en comunicado. El carro bomba estalló frente a la sede de esta organización en Saravena.

Víctor Barrera, investigador del Cinep / PPP, explica que la situación de Arauca es producto de una sucesión de retaliaciones entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) relacionadas con el incumplimiento o la ruptura de un acuerdo de distribución de poder que existía entre estas dos organizaciones. Según Barrera, este grupo disidente hacía parte del frente décimo y hoy se reclaman como las verdaderas FARC.

Las disidencias de la Segunda Marquetalia “han entrado en un juego de alianzas para derrotar a las disidencias del frente décimo que no han querido plegarse a la Segunda Marquetalia sino que están un poco a la sombrilla de Gentil Duarte”, explica Barrera. Esta guerrilla fue fundada por los otrora negociadores del Acuerdo de paz y luego líderes del rearme de Farc “Iván Márquez” y otros que se presumen ya asesinados como “Jesús Santrich”, “El Paisa” y “Romaña”.

Barrera resaltó que aunque se ha dicho que esta confrontación se debe a la lucha por el control de las rentas ilegales, también debe tomar en cuenta la puja por el control territorial que ejercen estas organizaciones con presencia histórica en la región. Esto ocurre, explica, en un territorio en el que “si el Estado existe, lo hace en una altísima presencia militar” y con una oferta de seguridad limitada a proteger la infraestructura petrolera.

Por su parte, hay quienes aseguran que la grave crisis en Arauca tiene que ver con las políticas del gobierno Duque. De acuerdo con Humanidad Vigente, “la ola de violencia que vive la población de Arauca y el movimiento social, es producto del abandono Estatal y social, la crisis humanitaria, la militarización y las zonas de guerra llamadas 'zonas futuro'; lo que viene antecedido históricamente por hacer del departamento un laboratorio de guerra contra su población”. 

Frontera olvidada

Colombia comparte 2.219 kilómetros de frontera con Venezuela. Arauca es uno de los once departamentos que la integran. Según Martha Márquez, directora del Cinep / PPP y experta en relaciones binacionales Colombia - Venezuela,  “desde 1830 hay un abandono de las fronteras y cuando se hace presencia es de forma militar”, lo que ha permitido que estos territorios “sean controlados por actores armados que se dedican a las economías ilegales”.

“El Estado venezolano permite actores armados como los de la Segunda Marquetalia, el ELN pelea por territorios con las disidencias y el Estado colombiano hace presencia militar”, concluye Martha Márquez.

En el complejo departamento fronterizo de Arauca, el ELN buscó extenderse “a lo largo de la cuenca del río Orinoco y penetró con mayor profundidad al interior de Venezuela” tras la firma del Acuerdo de Paz que provocó la salida de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) del territorio, de acuerdo con el libro ¿Por qué es tan difícil negociar con el ELN? Una mirada regionalmente diferenciada publicado por Cinep / PPP en 2021. Según sus autores, el frente Domingo Laín que hace presencia en Arauca se ha permitido mostrar un “modelo organizacional, pero también un apoyo material para otras estructuras” de la guerrilla. Arauca ha sido fortín histórico de esta guerrilla que aún no deja las armas y que habría denunciado recientemente en sus redes sociales que la cruda confrontación obedece al patrocinio de Estados Unidos a las disidencias de las Farc. 

Guerras locales

En otras regiones la situación no es mejor: El 14 de enero fue asesinado Breiner David Cucuñame, joven indígena ambientalista de tan solo 14 años de edad, en Cauca; el 17 de enero, Mario Jonathan Palomino, profesor y ambientalista, en El Carmen de Viboral, Antioquia; y el mismo día se encontró el cuerpo de Luz Marina Arteaga, lideresa y reclamante de tierras que había sido desaparecida desde el 12 de enero en Casanare. A ello se suman las denuncias por las situaciones de riesgo que denuncian comunidades de Chocó, Montes de María y Magdalena producto de la presencia y acciones de actores armados ilegales en sus territorios. 

Para Víctor Barrera en este difícil inicio de año se continúa la tendencia de recrudecimiento del conflicto que viene del año pasado. Él recordó que incluso la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) publicó un comunicado a inicios de 2021 llamando la atención sobre la situación de violencia exacerbada contra firmantes de la paz y defensores de DD.HH.

Hay un “deterioro paulatino, sostenido, pero diferenciado a nivel territorial de las condiciones de seguridad”. Este contexto se produce debido a la reconfiguración y fragmentación organizacional tras el desarme de las FARC que sigue en curso, y genera una “competencia armada por saber quién se impone sobre quién o qué tipo de alianzas pueden estabilizar las dinámicas de la violencia sin que ello implique la desaparición de las organizaciones armadas”.

Para el investigador, este deterioro está marcado por las historias regionales de la violencia que había previamente en los territorios y que dan cuenta de guerras locales que ya no se inscriben en un relato nacional y que todavía tienen “ese fuerte localismo que hace que estas disputas sean mucho más exacerbadas”.

El ELN, las disidencias y el Clan del Golfo serían los actores más visibles de esta confrontación:

“Estamos observando un ELN que está buscando posicionarse como una amenaza frente al Estado a través de ataques terroristas pero también con una capacidad bélica importante en regiones donde ha tenido una presencia como en el Catatumbo y Arauca”, sostiene el experto, añadiendo que esta será una dinámica que probablemente continuará este año. 

De otra parte, afirma que hay una gran diversidad de disidencias que serían, entre 22 y 30, “dependiendo de las fuentes” y que están fragmentadas.

Por último, tras la captura de su máximo líder, “Otoniel”, las AGC (Autodefensas Gaitanistas de Colombia también conocidas como Clan del Golfo o Urabeños) presentan “más continuidad que un cambio”. Aunque Barrera apunta que hay varias hipótesis que sostienen que se convertirán en estructuras autónomas que competirán entre sí, “al menos lo que estamos viendo es que este grupo armado tiene una organización que les permite ir mucho más allá de un liderazgo individual y en algunas regiones hemos visto que estas estructuras conservan un control significativo e importante”. 

Se demuestra así, según Barrera, que “una ausencia total de una política de seguridad consistente respecto al nuevo contexto de estas guerras locales que demandan transformaciones que este gobierno no está interesado en tomar”. Adicionalmente, la violencia deja de ser selectiva contra personas defensoras de DD.HH. y “se convierte en una violencia indiscriminada que pone a la población civil en el centro de la confrontación en algunos territorios del país”.

 Por Equipo de Comunicaciones CINEP / PPP

Dos nuevas publicaciones gratuitas de Cinep / PPP están al aire: el libro Genocidio político, impunidad y crímenes contra la paz en Colombia (Sentencia del Tribunal Permanente de los Pueblos) y el documento ocasional ¿Por qué es tan difícil negociar con el ELN? Una mirada regional diferenciada.Te invitamos a conocerlos y, si eres investigador o perteneces a una institución, a solicitar un ejemplar impreso.

En la 48ª sesión del Tribunal Permanente de los Pueblos del 25 al 27 de marzo de 2021 en Colombia se escucharon y evidenciaron el genocidio político, la impunidad y los crímenes contra la paz que el pueblo colombiano ha sufrido sistemáticamente, gracias a los valientes testimonios y luchas de los grupos campesinos, indígenas, estudiantiles, obreros, afrocolombianos, y de mujeres y hombres que se hicieron presentes en Medellín, Bucaramanga y Bogotá, donde sesionó el TPP. En este Tribunal, cuyo carácter es ético y de opinión, se condenó al Estado colombiano al encontrar evidencia de que existe una política estatal que, con la doctrina de destruir un «enemigo interno», ha venido exterminando a las comunidades, organizaciones y personas que ejercen una oposición al modelo que este representa.

En el libro Genocidio político, impunidad y crímenes contra la paz en Colombia se presenta la sentencia en su totalidad, con las acusaciones, marco referencial y condena al Estado colombiano y a quienes han sido sus aliados en esta política criminal que sigue en la impunidad. En las páginas que reúnen el fallo se documenta, además del horror y los atropellos a los cuales ha sido sometido el pensamiento crítico colombiano, la dignidad de personas y organizaciones que han resistido y dejan claro que, en Colombia, el pueblo se levanta por el pueblo.

Este libro puede ser descargado en este link: https://www.cinep.org.co/publicaciones/es/producto/genocidio-politico-impunidad-y-crimenes-contra-la-paz-en-colombia-sentencia/ 

“Sigue el genocidio” fue el nombre del evento de lanzamiento de este libro que contó con la participación de los juristas y fiscales del TPP Angela María Buitrago e Iván Velásquez, el padre Javier Giraldo SJ. investigador del Cinep / PPP y promotor del TPP, la senadora Aida Avella, y una joven integrante de la Primera Línea con quienes se conversó sobre cómo, en medio del Paro Nacional actual y la brutal represión que viven los jóvenes manifestantes así como en medio del aumento de las masacres en zonas rurales y el asesinato de líderes sociales y ex combatientes, se evidencia que el genocidio político no es asunto del pasado. 


Este lanzamiento puede ser consultado en este link: https://bit.ly/37cbJ7z 

Documento ocasional sobre ELN

En este documento ocasional de formato ligero para público general se encuentra un resumen del libro ¿Por qué es tan difícil negociar con el ELN? Las consecuencias de un federalismo insurgente, 1964-2020, publicado por el Cinep/PPP en abril de 2021 luego de varios años de investigación con el apoyo de Diakonia. Incluye cinco artículos publicados inicialmente en el periódico El Espectador, que se acompañan de infografías con el fin de acercar al público a las ideas centrales del libro. Este pequeño libro incluye una galería gráfica y datos sobre la historia y presencia del ELN en el Sur de Bolívar, Arauca, Cauca, Nariño, Chocó y Catatumbo, y quiere contribuir a acercar la investigación a públicos más amplios donde no solo se puedan apropiar del conocimiento producido por Cinep sino que se escuche el clamor por una salida negociada al conflicto que resuena en los territorios más afectados por la guerra.

El documento puede ser descargado en este link: https://bit.ly/3C8wOye 

El evento de presentación de la obra original y el seminario académico que se derivó del mismo, así como el material gráfico y el libro en su versión digital se pueden encontrar en el siguiente enlace: https://linktr.ee/cinep_ppp_LibroELN 

Ambas publicaciones son de descarga y distribución gratuita. Si eres investigador, estudiante, profesor, o perteneces a alguna organización de víctimas, social, agencia de cooperación, cuerpo diplomático o dependencia del Estado, puedes solicitar un ejemplar impreso escribiendo a: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.. En tu mail deberás detallar a cuál de estos grupos perteneces y tu dirección de envío. Si estás en Bogotá, podrás pasar a las oficinas de Cinep / PPP por tu ejemplar. Si estás en una ciudad o territorio fuera de la capital, deberás asumir el costo de envío. 

Por: Equipo Comunicaciones CINEP / PPP.

Continúan las presentaciones regionales de “¿Por qué es tan difícil negociar con el ELN? Las consecuencias de un federalismo insurgente 1964-2020”, espacios de conversación entre investigadores del libro, comunidades, instituciones del Estado, académicos, expertos y organizaciones de DD.HH

 Los resultados de la investigación que durante tres años realizó Cinep con el apoyo de Diakonía y produjo el libro “¿Por qué es tan difícil negociar con el ELN? Las consecuencias de un federalismo insurgente 1964-2020” son socializados en espacios regionales. Con un diálogo virtual desde Cúcuta, Norte de Santander, este miércoles 23 de junio continuaron las presentaciones, esta vez sobre el capítulo de Catatumbo, con la presencia de Lina Mejía, coordinadora de DD.HH. y D.I.H. de Vivamos Humanos; y Luis Eduardo Celis, analista de conflictos e integrante de la Fundación Paz y Reconciliación 

Estos eventos, que por razones de la pandemia se están realizando en una modalidad ‘mixta’ (presencial y virtual), han servido para socializar los hallazgos de la investigación en los territorios que aborda, para aportar a las apuestas de paz regionales como ocurrió en Quibdó, Chocó, el pasado viernes 28 de abril. En dicho encuentro estuvieron líderes y lideresas del alto, medio y bajo Atrato junto a investigadores, analistas e instituciones del Estado, frente a los que reiteraron la necesidad de impulsar un acuerdo humanitario en el Departamento.

Zenaida Martínez, representante legal de la Asociación de Consejos Comunitarios y Organizaciones del Bajo Atrato (ASCOBA), afirma que el Acuerdo Humanitario es una oportunidad para que se piense en las personas que habitan el territorio: “si el Gobierno y el ELN retoman estos diálogos viviríamos mejor porque ya no habría actores armados”, por lo que pide que se retomen las conversaciones para evitar que sus hijos sigan siendo reclutados para la guerra.

Nevaldo Perea, integrante del Consejo Comunitario Mayor de la Asociación Campesina Integral del Atrato (COCOMACIA), sostiene que en el medio Atrato la situación de los jóvenes es de desesperanza “porque ellos terminan con mucho esfuerzo el bachillerato pero no pueden seguir la universidad, entonces se vuelven vulnerables para los actores armados que los usan como frente de guerra”. Por lo tanto, sostiene que el Acuerdo Humanitario Ya es una apuesta para lograr un consenso entre el Gobierno y las guerrillas que les dé una posibilidad de vida a los jóvenes.

En este evento estuvieron presentes entidades como la Defensoría del Pueblo, la Gobernación del Chocó y Alcaldía de Quibdó así como el analista Víctor de Currea-Lugo y el coeditor de la publicación Andrés Aponte, que recordó que el ELN y las autodenominadas AGC son los actores que causan más conflictividades sociales en el departamento. 

El Acuerdo Humanitario Ya fue presentando en 2017 a la mesa de negociaciones entre el Gobierno de Colombia y la delegación del ELN en Quito, Ecuador, y contiene 11 puntos tendientes a buscar la paz en Chocó que incluyen el desmonte de estructuras paramilitares, el cese al fuego bilateral, el respeto por los territorios étnicos, entre otros. 

El próximo martes 29 de junio se realizará la presentación regional sobre el Sur de Bolívar en Barrancabermeja, Santander; y está por confirmarse la fecha y lugar sobre el capítulo de Cauca. Estos espacios propician el diálogo entre investigadores, comunidades y representantes del Estado, no obstante si desea asistir a ellos de forma virtual o presencial, puede enviar un correo a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. con la solicitud.

Encuentre el libro "¿Por qué es tan difícil negociar con el ELN? Las consecuencias de un federalismo insurgente 1964-2020”  en este enlace: https://www.cinep.org.co/publicaciones/es/producto/por-que-es-tan-dificil-negociar-con-el-eln-las-consecuencias-de-un-federalismo-insurgente-1964-2020/ 

Encuentre el documento ocasional "¿Por qué es tan difícil negociar con el ELN? Una mirada regionalmente diferenciada" en el siguiente enlace: https://www.cinep.org.co/publicaciones/es/producto/por-que-es-tan-dificil-negociar-eln-documento-ocasional/ 

Por Juanjosé Gutiérrez. Equipo de Comunicaciones del Cinep / PPP

Te invitamos al Seminario sobre “¿Por qué es tan difícil negociar con el ELN? Las consecuencias de un federalismo insurgente, 1964-2020”, publicación que estudia a esta guerrilla y cómo actúa en las regiones para tender puentes que permitan una salida negociada al conflicto. 

Seminario El ELN como configuración federada: una mirada desde los estudios regionales (abierto al público) 

Mayo 11

9:00 am: Fernán González S.J.

9:10 am: Henry Ortega (Catatumbo), Juan Diego Forero (sur de Bolívar), Andrés Aponte (Arauca), Daniel Amaya (Cauca-Nariño), Valentina González (Chocó), Andrés Aponte (panorama nacional), Fernán González (conclusiones generales).

10:20 am: Receso

10:30 am: Conversatorio con Socorro Ramírez, Alejo Vargas, Carlos Velandia, Angelika Rettberg y Fernán Gonzáles S.J., con la moderación de María Alejandra Villamizar. 

11:30 am: Preguntas 

Transmisión en vivo por https://youtu.be/1OR6rHcbRG4 y Facebook.com/CinepProgramaPorLaPaz.

Lanzamientos regionales del libro "¿Porqué es tan difícil negociar con el ELN? Las consecuencias de un federalismo insurgente, 1964 - 2020"(cerrado al público) 

Mayo 13

Lanzamiento regional en el sur de Bolívar*

Barrancabermeja, Santander.

Hora: 8:00 am. 

Mayo 28

Lanzamiento regional en Chocó*

Quibdó, Chocó.

*Evento presencial con invitación. Si desea asistir, envié un correo a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

El libro "¿Porqué es tan difícil negociar con el ELN? Las consecuencias de un federalismo insurgente, 1964 - 2020" de la colección Territorio, Poder y Conflicto, que fue lanzado el pasado 8 de abril: https://bit.ly/PorQueEsDificilNegociarELN 

Encuentre el lanzamiento acá: 

Por: Comunicaciones Cinep/PPP. 

El libro “¿Por qué es tan difícil negociar con el Eln? Las consecuencias de un federalismo insurgente, 1964-2020” se lanzará el próximo jueves 8 de abril a las 10 am por Facebook y Youtube. Compartimos la columna de Fernán González SJ. con un adelanto del mismo.  

La vinculación de la presencia de los negociadores del Eln en Cuba a la campaña reeleccionista de Trump en Florida y el endurecimiento de las posiciones del gobierno de Duque frente a las posibilidades de reabrir las negociaciones con ese grupo, se juntan con algunas declaraciones de los dirigentes elenos y los debates internos de esta insurgencia para replantear las eternas preguntas sobre su voluntad de paz y su unidad de mando.

En ese sentido, varios artículos han empezado a hacer circular la idea de “federalismo insurgente” para referirse al Eln. Tales son los casos de los escritos conjuntamente por Luis Fernando Trejos y Andrés Aponte en La Silla Vacía y El Espectador, entre el 19 de febrero y el 5 de marzo, que se refirieron a este concepto para explicar las relaciones de este grupo con la economía cocalera, pero también para subrayar sus diferencias con las extintas Farc. Asimismo, en otro un artículo escrito por Juan Carlos Garzón y otros para Razón Pública, se recurre a la naturaleza federada del Eln para evidenciar la equivocación de la estrategia oficial de mostrar una supuesta división del grupo (Razón Pública, 15 de febrero de 2021). En una línea similar, María Victoria Llorente, directora de la FIP, en una reciente entrevista concedida a María Isabel Rueda, subrayaba lo poco que sabemos sobre las particularidades regionales de ese grupo y de su estructura federada que lo articula en torno a un proyecto común (El Tiempo, lunes 15 de febrero de 2021).

Todos estos planteamientos han servido para ambientar la difusión de los resultados de una investigación interdisciplinaria realizada por el equipo de Conflicto y Paz del CINEP, que ha propuesto una mirada más estructural sobre los cambios desarrollados por este grupo insurgente en sus años de existencia, pero, también de las diferencias de su estilo de actuar según las situaciones y tensiones de las diversas regiones donde hace presencia. Algunas ideas centrales de los resultados de este análisis, que han inspirado algunos de los textos citados anteriormente, están recogidos en el libro próximo a publicar: ¿Por qué es tan difícil negociar con el Eln? Las consecuencias de un federalismo insurgente, 1964-2020, que fue coordinado por Andrés F. Aponte y Fernán González, con el prólogo de Socorro Ramírez.

Como punto de partida, los investigadores hacen un llamado, bastante obvio, a insistir en la necesidad de asumir las consecuencias de las diferencias de enfoque y de comportamiento entre esta insurgencia y las extintas Farc. Si bien estas dos insurgencias emergieron en el mismo contexto nacional, de los inicios del Frente Nacional, e internacional, marcado por la Guerra Fría y la revolución cubana, las motivaciones, los líderes, el discurso revolucionario, la trayectoria militar y organizacional y las bases sociales sobre las que se anclaron, difirieron.

Así, las Farc surgieron gracias al impulso de jóvenes campesinos marginales, radicalizados y adscritos al Partido Comunista Colombiano, que buscaban acceder a tierras y representación política en sus localidades; bajo un marco de luchas agrarias en el mundo andino cafetero azotado por La Violencia. En cambio, el Eln surgió como un emprendimiento armado de jóvenes urbanos, en su mayoría universitarios, híper ideologizados, descontentos con las estrategias electorales del Partido Comunista, que buscaron insertarse en las tensiones del mundo rural, de los bolsones interiores de colonización, para cambiar la idea de Estado y sociedad, al concebir que el sistema político no daba espacio a sus visiones de sociedad.

Por eso, las bases sociales variaron en cada proyecto armado. Las Farc se apalancó sobre un grupo particular de pobladores (los campesinos colonos y luego los cocaleros), que dio forma a unas estructuras más cohesionadas de mando, que los asemejaban, en parte, a un ejército regular. En contraste, el Eln se insertó en los problemas de diversos grupos poblacionales (campesinos, sindicalistas, indígenas, comunidades negras, etc.), cuyas diversas apuestas organizativas y reivindicaciones explican no sólo los diversos rostros territoriales que posee esta guerrilla, sino también el carácter federado que asumió en su segunda época.

Un segundo llamado de nuestros jóvenes investigadores fue la necesidad de analizar la trayectoria y situación actual del grupo a partir de un lente organizacional y territorial, que entienda a este grupo como un conjunto variado de organizaciones dentro de un proyecto nacional. Este llamado es producto de una reinterpretación de la trayectoria de esta insurgencia, a la que corresponde una nueva narrativa de sus concepciones y accionar. Aunque, actualmente, varios estudios han venido señalando al Eln como marcado por una impronta federada, conviene recordar que esto no siempre fue así: en sus inicios, fue una guerrilla centralizada y caudillista que derivó en una conducción autoritaria, que privilegió la vía militar como mecanismo de resolución de controversias internas (1964-1974), llevándolo a su casi extinción con el desastre de Anorí (1973) y el movimiento hacia el “Replanteamiento” (1975-1983). Frente a esa situación, el Eln adoptó, como estrategia de recomposición, una política de cooptación de diversos emprendimientos armados locales, que se fueron articulando al proyecto nacional, bajo estrategia de centralización por cooptación.

Así, con el fin de evitar los males iniciales, los líderes del segundo momento del Eln, como el cura Pérez y Gabino, adoptaron una estructura colegiada y federada, con una dirección colectiva, horizontal y democrática, caracterizada por la amplia discusión política sobre la estrategia y la táctica armada. Esta estructura se mantiene, parcialmente, vigente en el presente, pero la falta de una eficaz dirección colectiva y el excesivo respeto a la autonomía de los frentes conducen en algunas ocasiones al llamado “debate en caliente”, que significa acciones inconsultas de algunos grupos para sentar su posición en el conjunto de la organización, el atentado contra la Escuela de Policía General Santander es un buen ejemplo.

De esa compleja organización se derivan dos rasgos centrales de esta insurgencia: en primer lugar, sus problemas de acción colectiva, porque la comandancia no tiene ni el poder ni la capacidad infraestructural para homogenizar ni alinear a todos sus frentes, como evidencian las reiteradas dificultades que ha afrontado para centralizar organizativa y políticamente al proyecto nacional. Y, en segundo lugar, el Eln presenta diversos rostros territoriales, que reflejan, como muestran los estudios regionales de caso de este libro, la variedad de sus bases y las reivindicaciones diferentes que pretende representar. Esto se evidencia en la falta de una directriz clara en materia de extracción de recursos: el debate frente a la coca ilustra esa situación, ya que cada grupo adopta posiciones diferentes en el tema según sus circunstancias, en contraste con la prohibición moralista del COCE.

Esto desemboca en un tercer rasgo que destacan los jóvenes investigadores del CINEP: la importancia que tienen las bases sociales en su estructuración y acciones: de ellas no solo se extrae información, recursos humanos (reclutas) y materiales, sino que ellas constituyen una instancia básica de coordinación, que le da forma a la organización armada y determina la lógica de la violencia que desarrolla cada grupo regional y local. Mientras menos sólidos sean los lazos verticales, que vinculan a los líderes con los pobladores y determinan la organización de su presencia en el territorio, mayores serán las probabilidades de que haya problemas de coordinación y constreñimientos para actuar colectivamente.

Además, si las bases sociales no son homogéneas en términos demográficos, así como en las reivindicaciones y demandas que tienen, mayor problema tendrá la organización nacional de articularlas en la llamada escisión maestra de la guerra. En efecto, cada emprendimiento armado local, como muestran sus frentes, tienden a responder más a las dinámicas territoriales que al mismo proyecto nacional. Por eso, la consideración de las bases sociales del grupo armado en cada territorio es muy importante no solo para entender la puesta en marcha que impulsa un proyecto armado en el territorio, que determina su trayectoria tanto en su accionar como en las negociaciones de paz y en su eventual tránsito a la vida civil.

Por último, concluyen los autores, estos tres rasgos conducen a la necesidad de replantear los esquemas de negociación y las estrategias de seguridad del Estado colombiano entre otras aristas. En primer lugar, la receta de tierras y curules, que fue bastante exitosa con las Farc, no responde a las demandas ni al discurso eleno. Para esta guerrilla es central el tema de los recursos naturales, las formas locales de participación y representación en el juego democrático y las formas de integración territorial, entre otros. Es decir, ella se auto representa como una instancia de intermediación entre un Estado homogéneo, que representa un claro bloque de poder, y una sociedad civil organizada, que se opone a las formas y apuestas de integración territorial que despliega el poder central. Por eso, sería necesario adoptar formas diferenciadas de acción estatal y de relacionamiento con el conjunto de la nación, que respondan de modo diferente a las diversas situaciones regionales y que rompan con la imagen bipolar del enfrentamiento entre buenos y malos, heredada de la Guerra Fría.

Respecto a las estrategias de seguridad, habría que agregar que los planes y apuestas desarrolladas contra las Farc, las cuales se mostraron muy exitosas al asestarle golpes a las cabezas más visibles de esta guerrilla, no solo no funcionan en el Eln, sino que también arrojan un impacto humanitario en las zonas donde se llevan a cabo. En lo que atañe a este último punto, la poca diferenciación entre los combatientes elenos y los pobladores es un factor crucial a tener en cuenta, ya que los efectos colaterales arrojados por estas estrategias terminan por refrendar la idea de un Estado represivo y militarista.

Pero, por otra parte, los investigadores también cuestionan la relación ambigua del Eln con la sociedad, que desconoce la existencia de amplios sectores de la sociedad que no se ven representados en la supuesta mediación de esta guerrilla con el Estado, cuyas opciones políticas no comparte. Lo mismo que la manera autoritaria como el Eln impone su hegemonía en las organizaciones, que no respeta la autonomía relativa de las comunidades, ni sus liderazgos, con un proyecto de corte jacobino, tan oligárquico y opresivo de las comunidades como el proyecto de las clases dominantes que pretende combatir. Además, el Eln debería sopesar las consecuencias que tiene su estrategia de penetrar los movimientos sociales para la deslegitimación de esas protestas y movilizaciones, que son puestos en la mira de la represión estatal y de otros actores armados.

Y, del lado de la sociedad colombiana en general, es necesario que sea consciente de la necesidad de superar la tendencia estigmatizante de la protesta social a partir de una mejor comprensión de la compleja situación que enfrentan las comunidades en medio del conflicto de legitimidades y del fuego cruzado entre los combatientes, en regiones necesitadas de una intervención estatal de carácter integral que afronte, de manera diferenciada, los problemas que han llevado a las organizaciones de protesta.

Para terminar, los investigadores concluyen que un regreso a las negociaciones sería la mejor demostración de que no están cerradas las vías democráticas de la necesaria transformación social que el país necesita con urgencia.

Este texto fue publicado en El Espectador y Razón Pública.

Por: Fernán González SJ., investigador del CINEP/PPP.