Los líderes indígenas que habitan el Sur del departamento de Córdoba realizaron denuncias sobre el escenario al que se enfrenta su comunidad en la “Mesa de Seguimiento a la Situación en Derechos Humanos del Pueblo Indígena Zenú del Alto San Jorge”. El riesgo y las afectaciones fueron discutidos el pasado 8 de septiembre.

Desde el año 2009 hasta la fecha han sido asesinados 49 miembros de la comunidad indígena. De acuerdo a los relatos de cinco líderes que tomaron la vocería durante el encuentro, cuatro jóvenes indígenas han sido asesinados en los últimos cuatro meses, dos de ellos líderes de la comunidad, hechos que evidencian un proceso sistemático de persecución y exterminio al pueblo Zenú.

Estas estrategias de control social y territorial hacen parte del recrudecimiento del conflicto social y armado generado por las bandas criminales, quienes cometen extorsiones, señalamientos y asesinatos a la población del Alto San Jorge.

Luego de las denuncias, el líder Israel Aguilar presentó peticiones dirigidas a las autoridades asistentes a la Mesa. En primera instancia solicitó medidas de protección colectivas para todo el pueblo indígena a la Unidad Nacional de Protección e investigaciones judiciales pertinentes que lleven a la captura de los responsables de los crímenes por parte de la Fiscalía. A esto se suma el compromiso de la comunidad internacional en el acompañamiento a los indígenas Zenú para visibilizar su situación ante el gobierno nacional. Esto último principalmente relacionado a la ausencia de los representantes del Ministerio del Interior-División de Asuntos Étnicos en el espacio, a pesar de las reiteradas invitaciones.

Finalmente, la Defensoría del Pueblo informó sobre elaboración del Informe de Riesgo para los municipios de Montelíbano y Puerto Libertador, en donde se espera alertar sobre la situación de los indígenas Zenú. Al cierre del evento, se redactaron los compromisos en un acta que fue firmada por todos los participantes dejando constancia de la petición de acompañamiento que requiere la comunidad indígena para contrarrestar la violencia de los grupos armados ilegales.

Gisselle Martín Chocontá
Equipo de comunicaciones

 

Nominados de cinco categorías fueron reconocidos por Diakonia. La defensa de los derechos humanos es una labor necesaria para exigir la verdad y lograr la paz.

El CINEP/PPP celebra la conmemoración del Día Nacional de los Derechos Humanos e invita a las comunidades, ciudadanos y líderes sociales a seguir a apostando por una sociedad justa, sostenible y en paz.

Hoy se llevó a cabo la última versión del Premio Nacional a la Defensa de los Derechos Humanos en Colombia en el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación. Este galardón, otorgado por Diakonia Suecia en el marco del Día Nacional de los Derechos Humanos, premia a los defensores y defensoras de DD. HH. del país por su labor constante y destacada en pro de las comunidades.

El premio cuenta con cinco categorías: defensor/a del año, proceso colectivo de base, proceso colectivo de ONG, toda una vida personas y toda una vida organizaciones. Los ganadores de este año fueron Francia Elena Márquez, Mujeres Caminando por la Verdad, Corporación Social para la Asesoría y Capacitación Comunitaria (COS-PAC), Fabiola Lalinde y el Consejo Comunitario Mayor de la Asociación Campesina Integral del Atrato (COCOMACIA), respectivamente.

Durante la ceremonia de premiación, Luz Helena Galeano, miembro de la colectividad Mujeres Caminando por la Verdad, constató que, a pesar de este reconocimiento la lucha por los Derechos Humanos es constante y puede significar un camino hacia la paz: “Hoy seguimos exigiendo que se esclarezcan los hechos, que se cuente la verdad sobre el conflicto social y armado del país y que el Estado reconozca su responsabilidad. Este camino [defensa de los DD. HH.] también es una apuesta por la paz, una paz que promueva la reconciliación nacional sin olvido y con garantías de no repetición”.

El padre Javier Giraldo, S.J., miembro del equipo del Banco de Derechos Humanos y Violencia Política del CINEP/Programa por la Paz, fue mencionado por la COS-PAC en su discurso, a quien destacaron como un hombre que “ha creído en los menos favorecidos y en las organizaciones que surgieron del desplazamiento forzado, de sobrevivientes de masacres y de desaparición forzada. Él ha apostado todo por visibilizar dichas experiencias”.

Maria Alejandra Navarrete
Oficina comunicaciones

El conflicto armado interno, la innegable desigualdad social y la intolerancia hacia las minorías son las principales causas de la violación de los DD. HH. en Colombia. Según el DANE el 24,8 % de la población vive en situación de pobreza y el Informe Global de Desplazamiento Forzado destaca que Colombia es el país con más personas desplazadas de Latinoamérica, y el segundo del mundo después de Siria. 

Por tal razón, en las comunidades, barrios, cabildos y ciudades del país existen cientos de iniciativas ciudadanas y comunitarias que trabajan por la defensa de los derechos humanos. No obstante, estas iniciativas se han visto opacadas por la violencia, pues a octubre de 2014 se registraron “45 asesinatos de defensores de derechos humanos. Dos víctimas eran mujeres, diez eran indígenas y dos eran funcionarios públicos. Once de las víctimas habían recibido amenazas y tres de los fallecidos gozaban de medidas de protección del Estado”, esto según la Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. 

A propósito del Día Nacional de los DD. HH. que se celebra el 9 de septiembre y de la entrega del Premio Nacional a la Defensa de los DD. HH. en Colombia, en este Rompecabezas Analizaremos ¿cuál es el panorama de los DD. HH. en nuestro país?, ¿quiénes están defendiendo nuestros derechos y cómo se protegen a estos individuos desde la política pública?, ¿Los ciudadanos también pueden ser defensores de DD. HH.?.

Invitados:

Audios paisaje sonoro:

- ¿Sabes que son los Derechos Humanos? - Klau Tenorio  https://www.youtube.com/watch?v=w-wwSERIEJY

- El aguante - Calle 13 https://www.youtube.com/watch?v=LUk73pUe9i4 

- ONU presenta informe anual de Derechos Humanos en Colombia - Noticias caracol https://www.youtube.com/watch?v=IDaK9on49DY

- Protesta por desaparición de defensora de Derechos Humanos - Canal Capital Bogotá  https://www.youtube.com/watch?v=s64WE3Hrj_A 

- Presidente Santos en el Día Nacional de los Derechos Humanos - Presidencia de la República  https://www.youtube.com/watch?v=_XM-gDoBdHo 

- Exigimos - Dr Krapula https://www.youtube.com/watch?v=0Yf6JF_83QY 

En audiencia pública el pasado 8 de julio los congresistas Iván Cepeda y Alirio Uribe junto a organizaciones defensoras de derechos humanos: Colectivo Fals Borda, Corporación Claretiana, Corporación Avre, Comisión Intereclesial Justicia y Paz y el CINEP/PPP abrieron un espacio de denuncia para dar a conocer la situación de las Personas No Identificadas (PNI) sepultadas, en el marco del conflicto armado, en cementerios y enterramientos clandestinos del país con el objetivo de que se implemente una política pública sostenible, con asignación presupuestaria y coordinada con la sociedad civil, que garantice la entrega digna de restos mortales.

Desde el equipo del Banco de Datos y Violencia Política del CINEP/PPP en cabeza del padre Javier Giraldo, S.J. se denunció la situación de los cementerios de los llanos orientales. “Se han exhumado 856 cuerpos pero en 5 años solo se han entregado 66 a sus familias. Si hacemos un cálculo, para entregar los 856 cuerpos se necesitan 65 años y, ¿cuánto vamos a necesitar si se espera que sean exhumados los más de 20.000 registrados?” reflexionó Giraldo en su intervención. Junto a otras ONG, el Banco de Derechos Humanos y Violencia Política ha acompañado el proceso de exploración y exhumaciones en los cementerios de la Macarena, Granada, Vista Hermosa, Villavicencio y San José del Guaviare donde, de acuerdo a datos de la Fiscalía General de la Nación, se encuentran 2.314 cuerpos sepultados.


Durante la audiencia intervino el Fiscal General de la Nación, Eduardo Montealegre, quién señaló que la Fiscalía continuará adelantando los procesos de ubicación e identificación a través del Grupo de Exhumaciones con los que cuenta a nivel nacional. A su vez el director del Instituto de Medicina legal y Ciencias forenses, Doctor Eduardo Valdés expuso la grave situación de los cementerios del país al no existir una adecuado tratamiento de los cuerpos de personas inhumadas como no identificadas, “devolverlos a los cementerios al identificarlos es volverlos a desaparecer” señaló.

Las organizaciones han hecho un esfuerzo de reconstrucción histórica desde el año 2009 en la región del Ariari, incluso involucrándose directamente en el proceso de exhumación. En algunos territorios se han presentado dificultades para que el equipo de la Fiscalía se instale y realice las exhumaciones, para facilitar el proceso se llevaron a cabo exhumaciones humanitarias: grupos de ONG’s, acompañados de expertos técnicos, hicieron las exhumaciones para entregar los restos a la Fiscalía en zonas más tranquilas.

De acuerdo con datos de la Fiscalía existen 20.453 cadáveres sin identificar en los cementerios municipales del país. Luego de una denuncia interpuesta por los habitantes de La Macarena, Meta por la contaminación del agua que relacionaban con la multitud de cadáveres que veían descargar frecuentemente en la base militar; la entidad judicial solicitó a 1.103 alcaldías municipales un reporte de los casos de PNI. De éstas, 454 reportaron NN’s inhumados, 360 aseguraron que no registran y 261 no respondieron el requerimiento.

“El no encontrar los cadáveres de sus seres queridos y, el no poder darles una sepultura digna es realmente una acción de tortura para miles de familias en Colombia”, asegura Giraldo, quien insiste en la necesidad de respetar las normas de inhumación de restos humanos. Desde CINEP/PPP, se insta al gobierno a tomar medidas, además de las ya expresadas, sobre los procesos posteriores a la exhumación e identificación como el traslado de los cuerpos a lugares de entierro digno, el acompañamiento psicosocial a las familias y la investigación imparcial sobre las circunstancias de muerte.

“Sólo le pido a Dios
Que el dolor no me sea indiferente
Que la reseca muerte no me encuentre
Vacía y sola sin haber hecho lo suficiente
Sólo le pido a Dios
Que lo injusto no me sea indiferente
Que no me abofeteen la otra mejilla
Después que una garra me arañó esta suerte
Sólo le pido a Dios
Que la guerra no me sea indiferente
Es un monstruo grande y pisa fuerte
Toda la pobre inocencia de la gente
Es un monstruo grande y pisa fuerte
Toda la pobre inocencia de la gente”
(León Gieco)

Entrar a la casa de la memoria de Trujillo, Valle del Cauca se dio en medio de la música y la alegría. Se escuchaba la marimba en la distancia, mientras gran cantidad de personar deambulaban por la casa.  La casa de la memoria estaba llena de vida, de ruido por el movimiento continuo de la gente. Las personas deambulaban leyendo los cuadros y relatos de la tragedia que hace 25 años azotó al municipio.

Llegar a la casa implicó  el esfuerzo de subir una pendiente, de sudar para encontrar un lugar refrescante que bullía en animo y en disposición para empezar el día.

Se sentía un ambiente de fiesta, todos preparándose para el recorrido. Era una conmemoración de los hechos trágicos que se vivieron, pero también era un clamor por la vida, por la lucha continúa en contra de la violencia y el olvido. La expectativa frente a lo que iba a pasar se sentía en el aire, jóvenes, adultos, acianos y niños se unían para clamar por la memoria. En un murmullo constante que iba tomando forma, nos encontrábamos todos esperando el inicio del recorrido. Estábamos en el lugar preciso, en el momento justo. Aguardando la señal para comenzar a caminar por la memoria de lo sucedido, a recordar invocando al pasado en el ejercicio de movernos en grupo, como un solo cuerpo. 

La peregrinación empezó  con el descenso al pueblo, al parque central, todos juntos caminando con el sol y el calor de las 10 de la mañana en Trujillo. Hacíamos el recorrido en medio de cantos, y consignas de resistencia. Íbamos todos en medio las ventanas y las puertas abiertas,  que dejaban al descubierto caras curiosas y miradas interrogativas,  que buscaban entender lo que pasaba.

La primera parada la hicimos en la calle de los ebanistas, denominada así en honor a las personas asesinadas que se dedicaban a esta labor. El padre Javier Giraldo y la hermana Maritze Trigos recordaban a las personas que habían sido desaparecidas y torturadas, y que se desempeñaron ese oficio. Después nos detuvimos en la calle de los motoristas, que también fueron asesinados y descuartizados. La música y la sirena del carro de bomberos nos seguía acompañando, pero las tragedias que recordábamos y que dolían, iban trasformando la actitud hacía la contemplación, y seriedad frente a la herida que se volvía a abrir.

Pasamos al frente de la iglesia, digna de ser el centro del pueblo, por su magnitud y solemnidad. Al llegar a la tercera parada, ya le habíamos dado la vuelta al parque central de Trujillo. En esta oportunidad la reflexión se hizo sobre el asesinato del padre Tiberio Fernández. El sol ya había subido, se encontraba en el cenit.

Seguimos caminando pero esta vez de regreso hacia el monumento de la memoria.  Todos juntos en la subida para realizar la eucaristía. El camino era escarpado, empinado y era difícil la ascensión, requería un esfuerzo continúo. La capilla donde se guardan los restos del padre Tiberio se encuentra en la parte más alta de la montaña. El monumento de todos los asesinados en Trujillo, donde se encuentran los osarios, con los dibujos de cada persona masacrada, está sobre la montaña, realizar el recorrido implica subir, esforzarse.

La exigencia física que hay que hacer para subir al monumento y recorrerlo, representa el esfuerzo que se ha hecho por mantener viva la memoria, por seguir en la lucha a pesar del dolor y del cansancio. Un pie delante de otro y arriba, haciéndole frente al cansancio, al sudor, a la desesperanza . Hay que esforzarse y mantenerse para construir memoria, persistir para mantener un proceso. Realizar el recorrido es una metáfora de resistencia al olvido, de continuidad en la lucha a pesar de todos los inconvenientes que se presentan. El esfuerzo de subir es como la dificultad de mantener  la memoria. 

La ascensión al monumento va acompañada de las oraciones de la eucaristía católica, y los cánticos que todos hacemos para acompañarla. Es un proceso lento, que requiere paciencia y determinación.

Vamos deteniéndonos cada vez que es necesario para una oración. Al mismo tiempo se van observando los dibujos de las personas asesinadas, pintados por los familiares; el panadero, el carnicero, la mamá con el bebe, el recolector de café, el militar, el campesino, el conductor, uno a uno van apareciendo diferentes roles sociales. Todas las personas que componían al pueblo, la gente que hace 25 años recorría las calles, haciendo diariamente su trabajo, desempeñándose en las labores cotidianas para vivir.

El parque de la memoria es un lugar sagrado, ahí reposan los restos de todas las personas asesinadas. Allí habitan los muertos, pero es un lugar vivo, porque mantiene la memoria presente, por que es un espacio permanentemente visitado, pensado y cuidado. Al hacer el recorrido acompañamos a los muertos en su descansando, y a los familiares vivos les brindamos nuestros pasos de apoyo y solidaridad.

María del Pilar Quiñones