Este es nuestro más reciente editorial, compartido en el programa Notas humanas y Divinas que se emite todos los domingos por la Cadena Básica Nacional de RCN.


Kristalina Georgieva, directora del Fondo Monetario Internacional, formuló hace un mes que el mundo caerá en una recesión económica peor que la del año dos mil nueve por causa del coronavirus. Coincide con esta apreciación economistas como Jeffrey Frankel, profesor de la Universidad de Harvard, quien dice al ser entrevistado por la BBC Mundo: la rápida expansión del virus está provocando pánico en los mercados financieros. La fuga de capitales, el desplome de los precios del petróleo, el cese de actividades en el sector de la construcción, el cierre de rutas aéreas y de turismo; la inestabilidad de las bolsas asiáticas, europeas y norteamericanas, sumado a la devaluación de las monedas frente al dólar y la incertidumbre de cuánto va a durar esta pandemia, hacen parte de la inminente amenaza de contracción económica mundial.

Por su parte, Marcos Casarin, economista jefe para América Latina de Oxford Economics, los inversores están prefiriendo refugiar sus capitales en el dólar en la medida que el brote se propaga. Y agrega, todo dependerá de cuántos bloqueos de emergencia se impongan más allá de marzo. Para Casarin, la combinación entre caída del petróleo, el desplome de las monedas y el coronavirus, es negativo para Latinoamérica. Brasil, Chile y Colombia están entre los países más afectados por la devaluación de sus monedas durante este año. Argentina, ya en recesión, verá una recesión más profunda y los que están al borde de ella, como México, se verán arrastrados. Para Jan Hatzius, economista del banco Goldman Sachs, habrá que ver si las autoridades de salud pueden retrasar la propagación del virus a través de un aumento en las pruebas, restricciones en las reuniones masivas y cuarentenas de personas infectadas. La profundidad de la crisis dependerá de cuán lejos y rápido se propagará el virus, cuánto tiempo pasará hasta que se encuentre la vacuna y qué tan efectivos serán los gobiernos para mitigar el daño.

Una pregunta importante es, ¿cómo afectará el virus a las personas trabajadoras en el país? Según el Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario y la Universidad EAI de Medellín, solo el treinta y uno punto ocho por ciento de los trabajadores informales, algo más de diez millones, podrían realizar su actividad por teletrabajo, el resto, cuatro millones doscientos mil, dejarán de percibir ingresos y si no existen políticas públicas para cubrir sus necesidades básicas, tendrán que salir de sus casas a conseguir ingresos. Todo esto deja ver el profundo problema de la informalidad del empleo en Colombia y las graves consecuencias de un modelo económico que tiene como centro solo el crecimiento de capitales, pero no la calidad de vida de las personas.

El Papa Francisco en su bendición extraordinaria Urbi et Orbe, expresó: “Desde hace algunas semanas parece que todo se ha oscurecido. Nos encontramos asustados y perdidos. Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente. Codiciosos de ganancias, nos hemos dejado absorber por lo material y trastornar por la prisa. No nos hemos despertado ante guerras e injusticias del mundo, no hemos escuchado el grito de los pobres y de nuestro planeta gravemente enfermo. El Señor nos interpela y, en medio de nuestra tormenta, nos invita a despertar y a activar esa solidaridad y esperanza capaz de dar solidez, contención y sentido a estas horas donde todo parece naufragar”.

 

 

Luis Guillermo Guerrero Guevara

Director general CINEP/Programa por la Paz.

Unas 40 organizaciones sociales del país, junto a ciudadanos independientes, están solicitando al Departamento Nacional de Planeación (DNP) que se tomen medidas para ampliar los plazos de formulación de los planes de desarrollo en vista de la crisis por el Covid-19. Así mismo lo pidió la Comisión de Ordenamiento Territorial del Senado.

 

Hoy 1 de abril inicia el cese al fuego declarado por el ELN ante el #Covid19. El Cinep celebra esta decisión y está dispuesto a impulsar y tender puentes para restablecer el diálogo con esa guerrilla.

 

 

El Cinep/PPP, junto con otras organizaciones sociales, de derechos humanos, campesinas y ambientales, se une al llamado a la acción urgente al gobierno nacional frente a los asesinatos de líderes y lideresas sociales y la violación de derechos de las personas privadas de la libertad. A continuación su comunicado completo. 

 Las organizaciones sociales, de derechos humanos, campesinas, ambientales y psicosociales, denunciamos ante la comunidad nacional e internacional el asesinato, amenaza y persecución sistemática a defensores de derechos humanos, poblaciones campesinas e indígenas y líderes sociales en el país con preponderancia en los departamentos de Meta, Valle del Cauca, Putumayo y Chocó. Así mismo, denunciamos la violación a la dignidad humana de las personas privadas de la libertad (PPL) en el marco de la Pandemia del Covid-19, y de quienes no cuentan con medios de subsistencia para asumir el aislamiento preventivo, exigiendo la protección del derecho a la vida, a la salud, al mínimo vital y a las garantías de seguridad para la labor de los defensores de derechos humanos y el cese de vulneraciones a los derechos humanos en los territorios.

De igual manera, solicitamos urgentemente a todos los actores armados, legales e ilegales: Pedimos actos de humanidad y respeto del Derecho Internacional Humanitario –DIH- y el Derecho Internacional de los derechos humanos –DIDH- a todos los actores armados, alto al fuego y cesar todo tipo de hostilidades, acciones bélicas para permitir la seguridad y tranquilidad de todos y todas en todo tiempo y lugar, en zonas urbanas y rurales cercanas y apartadas; respetar las misiones medicas, humanitarias y de transporte de alimentos. Es necesario esta muestra expresa de humanidad para contener la pandemia del Virus COVID 19. En estos momento se enaltece el valor de la vida como bien mayor de todos y todas, en la más extrema diferencia podemos aportar para que el impacto a los y las menos favorecidas sea mínimo.

 

A continuación el comunicado completo: 

Editorial: El cuidado de la vida

  • Jun 02, 2020
  • Publicado en Prensa

Este es nuestro más reciente editorial, compartido en el programa Notas humanas y Divinas que se emite todos los domingos por la Cadena Básica Nacional de RCN.


En la memoria de la humanidad se registran epidemias y pandemias tan significativas como la peste bubónica que aniquiló un importante número de los habitantes de la Edad Media. Desde la peste de Atenas en plena guerra del Peloponeso que pudo afectar hasta trescientas mil personas y en la que murió el gran Pericles, o la peste Justiniana en el siglo sexto que mató entre veinticinco y cincuenta millones de personas, hasta el tifus, la malaria, el VIH/Sida, el polio o el coronavirus actual, la humanidad se ha visto desafiada por el cuidado de la vida.

Una epidemia es una enfermedad que afecta a un grupo humano determinado en un ámbito temporal concreto, mientras que una pandemia es una epidemia que afecta un área mucho mayor, un continente o incluso el planeta entero.

El once de marzo pasado, tras declarar oficialmente al coronavirus como una pandemia, el director de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Gebreyesus, aseguró que miles de personas están luchando por sus vidas en los hospitales y que el número de muertes y casos aumentará en los próximos días. Y añadió: “Estamos profundamente preocupados por los niveles alarmantes de contagio y de su severidad, pero también de los alarmantes niveles de inacción”.

Pero el coronavirus no es la primera pandemia a la cual nos enfrentamos desde inicios del siglo veinte. A principios del veintiuno, varias epidemias se manifestaron, pero, pese al pánico desencadenado, fueron menos mortíferas que las grandes pandemias gripales del siglo veinte, como la Gripe española de 1918 y 1919 que eliminó cinco veces más personas que los combates de la primera Guerra Mundial o la Gripe asiática de finales de los años cincuenta que dejó más de un millón de muertos o la Gripe de Hong Kong de finales de los años sesenta que inmoló otro millón de personas. Pero el peor de todos ha sido el VIH/SIDA, que desde los años ochenta hasta hoy ha dejado treinta y dos millones de muertos, según la ONU-Sida. Pandemia que está relacionada con poblaciones pobres en contextos de desigualdad y exclusión social.

Las recomendaciones físicas para no propagar el coronavirus están suficientemente explicadas, todo se resume en una buena higiene de manos y respiratoria, así como resguardarse en la casa. Pero existen también movimientos ciudadanos que nos invitan a manejar el virus con ciencia, conocimiento y ejerciendo una ciudadanía responsable. Iniciativas de solidaridad cívica que expresa nuestra mejor versión como sociedad. Grupos de autoayuda, vecinas que se ofrecen para atender personas mayores, jóvenes que ayudan cuidando niños y niñas de trabajadores que no pueden quedarse en casa; grupos creativos que apoyan el sistema de salud con actividades artísticas en las redes sociales y otras ofertas voluntarias y solidarias. Hay mucho por hacer para cuidar la vida.

La Conferencia Episcopal colombiana, en un comunicado emitido la primera semana de este mes, invita a realizar una atención pastoral especial a los enfermos y reitera que este es un momento propicio para confiar en la eficacia de la oración, acrecentar la práctica de la misericordia y fortalecer la fraternidad

 

 

Luis Guillermo Guerrero Guevara

Director CINEP/Programa por la Paz