La falta de atención del Estado ante la pandemia del Covid 19 en Amazonas es un atentado contra la cultura, y la vida de la Amazonía y la humanidad, según las comunidades allí presentes que piden respaldo del mundo para evitar su extinción. Campañas de solidaridad y de exigencia de protección al Estado crecen cada día para abrazar al pueblo amazónico.

El Amazonas colombiano enfrenta una grave situación de amenaza la vida y pervivencia de los pueblos indígenas por el Covid19. Esta semana las organizaciones étnicas y sociales de esta zona del país prendieron una vez más las alarmas: Leticia reportó más casos en día que Bogotá, y se supo que la tasa de mortalidad por COVID-19 en ese departamento colombiano es 22,5 veces más que la nacional. De cada 100 mil habitantes están muriendo el 17.72%.

La crisis se profundiza día a día con la muerte de los mayores ancianos, la renuncia masiva de personal sanitario y la falta de recursos de parte del Estado para frenar la pandemia.

El lunes 11 de mayo se reportaron 191 nuevos casos de coronavirus en Amazonas, superando a la capital colombiana que registró 150 diagnósticos. La cifra se suma a los problemas reportados por los profesionales y organizaciones de la región que temen por un etnocidio. Por eso, la OPIAC y sus aliados lanzaron una campaña que salve a los pueblos indígenas de Amazonas de la extinción física, pues a éstos les llegó virus desde las áreas urbanas y no hay con qué enfrentarlo, con apenas un centro hospitalario en Leticia donde además la cárcel presenta hacinamiento del 53% con la mitad de los internos infectados.

Desde mediados de marzo, se prendieron las primeras alertas de riesgo frente al contagio del Covid-19 en la Amazonía por fallas en los controles en el Aeropuerto Internacional Alfredo Vásquez Cobo de Leticia y el contacto fronterizo con Brasil, especialmente con Tabatinga en donde se presentó el primer caso el 1 de abril. Posteriormente, el 17 de abril se presentó el primer contagio en el municipio de Leticia y una semana después aumentarían a 37.  Días después comenzaron los fallecimientos. Al 15 de mayo, de acuerdo los registros del Ministerio de Salud, eran 1003 casos de Covid confirmados en Amazonas, 19 en Caquetá y 11 en Vaupés.

Sin embargo, de acuerdo con la rueda de prensa virtual realizada el 14 de mayo, hay gran subregistro de enfermos y fallecidos indígenas pues por el aislamiento muchos no han acudido al hospital ni se han movido de sus resguardos. Además, no hay presencia del Estado más allá de la capital Leticia, o bien se trata de uniformados armados que poco pueden hacer por la vida y atención de una crisis sanitaria.

De acuerdo con la OPIAC, que representa 168.500 indígenas, en la Amazonía hay 64 pueblos cada uno con su cultura y su idiomas asentados en 6 departamentos. El presidente Opiac, Julio César López, describió que: 

“La situación que se vive hoy en el Amazonas es el resultado de una larga historia de corrupción (…) Acá ha continuado la práctica de segregación tomando decisiones desde el escritorio (…)”

El líder indígena se quejó de que “los departamentos del Amazonas hemos servido para que los empresarios de la salud nos vean como mercancía, como objetos (…) La Ley 100 acabó con la posibilidad de construir un modelo de salud apropiado (…)”.

Según López “nuestra situación es reflejo de un abandono histórico. En 2009 la Corte Constitucional advirtió el riesgo de exterminio de nuestros pueblos amazónicos y ordenó al gobierno colombiano salvaguardar a estos pueblos de la extinción física y cultural, mediante acciones integrales que hoy 20 años después siguen en fase de formulación”.

Según lo divulgado en la rueda de prensa, el Covid podría haber llegado a los pueblos del Amazonas por los militares y policías, tal como se sospecha que sucedió en Vaupés. Las comunidades han desarrollado entonces sus propias estrategias de contención en la zona selvática y urbana. Les preocupa que la población que por el conflicto y desplazamiento están en las áreas urbanas se están infectado, y les preocupan además los mayores pues su riesgo de contagio al Covid19 “es un atentado contra nuestra cultura, a la vida de la Amazonía y la vida de la humanidad”.

Por otro lado, se divulgó la preocupación por la información falsa desde el gobierno nacional. López aseguró que:

“El gobierno dice que ha entregado a Opiac una cantidad de insumos para apoyar a nuestros compañeros indígenas en el territorio y eso es mentira. Cuando los compañeros de la base llaman a averiguar por los mercados, les dicen a ellos que con Opiac se ha hecho. Una total descoordinación del gobierno frente a esta situación”

Por su parte el profesor Juan Alvaro Echeverri, de la Universidad Nacional, recalcó que:  “El Estado considera a los indígenas personas pobres e ignorantes y esta pandemia nos debe llevar a reflexionar sobre nuestras relaciones con el medio ambiente y la cultura. Los indígenas no son ni pobres ni ignorantes. Todo lo contrario

“
Pero no vamos a desaparecer sin luchar y resistir, así nos han enseñado nuestros abuelos”, resaltó el Presidente de la Opiac en la conversación virtual del 14 de mayo mientras sorteaba las dificultades de conexión típicas de los territorios olvidados de Colombia. En la audiencia recordaron que, además del abandono histórico, los departamentos amazónicos no fueron siquiera priorizados para la inversión de recursos con el Acuerdo de Paz con es el caso de los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial Pdets. 

Para donaciones desde Colombia: https://vaki.co/vaki/ApoyaLaVidaVinculatePorLaAmazonia/

Desde el exterior: https://www.gofundme.com/f/FOR-THE-HEALTH-OF-AMAZONIAN-INDIGENOUS-PEOPLE

 

Por: Katalina Vásquez Guzmán

 

 

En el año 2018 se configuró una alianza entre el Cinep/PPP, la Fundación Gaia Amazonas y la Fundación Natura que, con apoyo de la Inter- American Foundation (IAF), orientó sus esfuerzos a fortalecer las estrategias participativas de construcción de paz en los pueblos indígenas de 13 Asociaciones de Autoridades Tradicionales Indígenas (AATI) del suroriente amazónico colombiano: Vaupés, Guainía y Amazonas.

Hablar de estrategias participativas de construcción de paz con enfoque territorial y colectivo, requiere establecer tres ejes analíticos: visión de la concepción de paz en el territorio, conflictividades desarrolladas en el mismo y las estrategias colectivas para la gestión pacífica de conflictos y la generación de alternativas sostenibles para la construcción de la paz.

Durante el desarrollo de este proceso de acompañamiento realizado por la Alianza con estas 13 AATI, se identificó que las autoridades de dichos territorios indígenas entienden el “vivir bien” como vivir en paz. Es decir, esa es su visión de paz territorial, caracterizada por el desarrollo de procesos de fortalecimiento del ejercicio de gobierno propio, a través del uso y manejo tradicional del territorio, y el respeto a sus estructuras sociopolíticas, económicas de sostenibilidad y de gobierno.

Sin embargo, este “vivir bien” se ha visto afectado históricamente por conflictividades asociadas a procesos económicos y socioculturales impuestos, y por visiones de desarrollo y ordenamiento territorial ajenas a la cosmovisión de los territorios indígenas amazónicos. En este sentido, en el marco de la alianza, se apoyó la construcción desde la voz de las autoridades indígenas, de una caracterización de 4 conflictividades identificadas por ellos, como aquellas que se mantienen en el tiempo, se transforman y tienen vocación de permanencia: colonización, minería, narcotráfico e imposición de la educación convencional.

A partir de lo anterior, se identificaron diversas iniciativas que se desarrollan en los territorios indígenas de estas 13 AATI, como formas de resiliencia y resistencia, que apuntan a la consolidación de su visión de paz a escala regional y local.

En este contexto, la alianza se reunió con las autoridades de las 13 AATI del 2 al 4 de septiembre en Bogotá, con el fin de consolidar estos resultados y generar un espacio de incidencia política con entidades de gobierno y otros actores aliados, propiciando un diálogo en torno a las conflictividades y estrategias participativas de construcción de paz en el suroriente amazónico.

Entender la paz como un derecho fundamental, es clave, en tanto se reconoce que se encuentra en el nivel de una política de Estado y no de una política de gobierno; sin embargo, visibilizar las realidades territoriales locales y regionales permite consolidar apuestas locales de paz, posibilitando la comprensión de esta desde una visión global e integral de la misma.

Amazonía, territorio de paz

Erika Parrado, investigadora de la línea de Iniciativas de Paz y una de las gestoras de este proyecto nos comparte cuáles fueron los aportes de Cinep/PPP en la participación de este convenio, los principales aprendizajes y las lecciones aprendidas de los intercambios de experiencias.

¿Cuáles fueron los aportes del Cinep/PPP a este proyecto?

Erika Parrado: Uno de los principales aportes fue complementar lo que GAIA y Natura venían trabajando en el tema del fortalecimiento a las organizaciones indígenas con una mirada desde la construcción de la paz.

Y el otro, en profundizar en metodologías situadas de manera que las investigaciones locales no solamente se seleccionaran de manera arbitraria, sino que respondieran a esa relación entre conflicto y paz. Desde Cinep/PPP propusimos una metodología de mapeo de conflictividades y mapeo de iniciativas de paz. Ya teniendo en cuenta ambos mapeos, surgen 5 investigaciones locales. La idea era que estas investigaciones dieran cuenta de estrategias de construcción de paz utilizadas para resolver alguna de esas conflictividades mapeadas. Ese es el aporte, en términos metodológicos y también en el camino que se genera para llegar a esas investigaciones.

¿Cuáles son los principales aprendizajes de las investigaciones?

Son muchos. En este caso, no era hacer investigación y acción participativa sino dar un paso más allá y explorar desde otras metodologías colaborativas. Lo colaborativo parte de un punto diferente porque ya no es solo la participación para la transformación de la realidad social, sino que es reconocer que el conocimiento que se genera ahí es igual de válido al conocimiento científico y académico.

Para nosotros fue un reto porque los talleres y los espacios de formación tenían que pensarse en función de unas metodologías que fueran atractivas y claras, no en lenguaje técnico, sino en un ir y venir entre las experiencias acumuladas por ellos y lo que nosotros podíamos brindar o facilitar. Entonces siempre salían ejercicios asociados al contexto, a la cotidianidad para poder luego dar el salto a las investigaciones. Así, ellos se daban cuenta que investigar no es algo que solo lo puede hacer quien tiene un título universitario, sino que ellos investigan todo el tiempo.

Por ejemplo, tener toda la experiencia en el manejo de plantas medicinales tradicionales es un gran ejercicio de investigación. Lo que pasa es que, su registro es un registro oral. Entonces otro aprendizaje es también explorar otros registros, reconocer que lo escrito no es la única forma de transmisión de conocimiento. Por ejemplo, el sonido, las imágenes, el video, incluso los ejercicios de memoria oral, son mucho más potentes y la escritura no tanto.

Uno de los aprendizajes es que no hay modelos únicos para la investigación, es decir, que no hay moldes, que no hay un “a,b,c” de la investigación, sino que ameritó hacer un trabajo particular con cada uno de los cinco grupos de investigación de manera que ellos mismos se dieran cuenta que el tema que ellos habían escogido lo habían escogido por algo y que ellos tenían herramientas para realizarlo pero que también esa misma información la tenían que hacer sencilla para poder regresarla a sus comunidades, pues ese era el sentido más importante de la investigación.

¿Cómo fue el proceso de intercambio de experiencias?

Al comienzo se planteó que se hiciera con 13 asociaciones de autoridades tradicionales indígenas y estas en conjunto iban a escoger cuáles 5 se querían profundizar. Los criterios eran muchos, desde pensar en la carga de trabajo que ya tenían las organizaciones, como aquellos que no habían tenido la oportunidad de trabajar en investigaciones. Se seleccionaron cinco caso distintos y esta diversidad hacía que tratáramos de pensar las metodologías de los espacios como espacios de intercambio de experiencias. Primero, porque es muy difícil que ellos se puedan encontrar en territorio, también porque las distancias son muy grandes y los costos son muy altos y porque son de grupos étnicos distintos.

Entonces tener a jóvenes que se están formando en liderazgos políticos, también daba la posibilidad para que ellos mismos se dieran cuenta qué habilidades podían aprender de los demás. Y en conocimientos estaba la cuestión de aprender de otros temas. Por ejemplo, PANI, que tiene un proceso que está arrancando de mujeres, aprendía mucho de ATIZOT que ya llevaban un largo camino en este proceso de mujeres. ACURIS que tiene 2000 plantas medicinales catalogadas aprendió de unos jóvenes de cómo hacer un catálogo con lo que ellos tienen. Era muy enriquecedor ver que a través de estos espacios en común se construía una confianza entre ellos y comenzaban a preocuparse por las demás investigaciones y por las personas detrás de estos procesos.

Las comunidades indígenas del suroccidente amazónico construyen paz

Mujeres gestoras de vida, conocimientos y saberes - AATIZOT

La Asociación de Autoridades Tradicionales Indígenas de la Zona de Tiquié (AATIZOT) documenta el proceso organizativo de las mujeres en el territorio como un aporte a la construcción de paz. 

 Gobernanza ambiental y construcción de paz para el pueblo Ñamepaco - ACURIS

La Asociación de Autoridades Tradicionales Indígenas de las Comunidades Unidas del Río Isana y Surubi (ACURIS) documenta los tres sectores que fortalecen el Plan de Vida como un aporte a la construcción de paz.

 

La importancia del conocimiento ancestral para el buen vivir - AATIVA

Las Asociaciones de Autoridades Tradicionales Indígenas del Eje Vaupés ATIVAM, AATIAM, ASOUDIC y ASATRAIYUVA, documentan la recuperación de prácticas culturales y el manejo sostenible de los bosques como un aporte a la construcción de paz. 

 

Pervivencia e identidad cultural del pueblo Miraña-Bora - PANI

 

La Asociación de Autoridades Tradicionales Indígenas PANI documenta los saberes y prácticas de la medicina tradicional como un aporte a la construcción de paz.

Construyendo la maloca del pensamiento etnoeducativo - AIZA 

La Asociación de Autoridades Tradicionales Indígenas AIZA documenta la implementación del modelo etnoeducativo propio como un aporte a la construcción de paz. 

 

 

Entrevista: Laura Inés Contreras Vásquez
Equipo Comunicaciones