Boyacá es uno de los departamentos que ha silenciado la violencia vivida. Poco se sabe de las masacres allí perpetradas por los paramilitares y de las víctimas de este conflicto político social. En este departamento y, especialmente, en la provincia de Lengupá, la memoria del conflicto está por construirse.

Es por eso que desde hace cinco años cada 10 de diciembre la comunidad y varias organizaciones sociales vienen promoviendo una Peregrinación que tiene como objetivo “recordar para transformar el territorio”. El pasado lunes, Día Interna cional de los Derechos Humanos se sumaron voces, memorias y caminantes en esta Provincia con la comunidad de los municipios de Miraflores, Setaquira, Campo hermoso, San Bernardo y Páez para enaltecer la memoria de las víctimas del conflicto armado y para exigir al Estado que se reconozca en el conflicto armado la responsabilidad de los paramilitares y de la fuerza pública.

 Guillermo Cruz es habitante de la región y miembro de la Corporación Tejiendo de Miraflores, su voz y su memoria estuvieron presentes en el camino. “He vivo y padecido el paramilitarismo, visible desde el 90 y hasta el 2005. La peregrinación es la forma de revivir los actos que ocurrieron para ayudar a esclarecer la verdad”. Según este testimonio en Lengupá se hizo creer a la comunidad que allí había guerrilla para justificar la incursión paramilitar, pero “aquí no hubo enfrentamientos sino fue un ataque de unos actores armados contra una población inerme, indefensa, ingenua (…) entonces asesinan a mucha gente que participó en actividades electorales relacionadas con la Constituyente del 91”.

Para Guillermo Cruz aún se viven los efectos del conflicto, pues la desconfianza reina en la región, “aquí se fraccionaron las familias, pues algunas personas se aproximaron a los paramilitares tratando de cuidarse, algunos fueron informantes, pero otros se negaron. En las mismas familias se encuentran víctimas y victimarios”.

 

Las voces de las víctimas de Lengupá se suman a otras voces que hoy claman justicia, verdad, reparación y garantías de no repetición. “En este proceso lo que se quiere es la verdad. Las víctimas no luchan porque les den un dinero sino por saber la verdad y saber qué pasó”, afirma Guillermo Cruz. En este mismo sentido se expresó Tatiana Triana, una de las caminantes de la Corporación Cospac, al señalar que “es necesario enaltecer las vidas de las víctimas, sus memorias, sus historias y su legado. Estamos exigiendo verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición porque el perdón no significa renunciar a los derechos que tienen las víctimas”.

La Peregrinación se concibe como un espacio de encuentro en el que se teja nuevamente la confianza entre los habitantes del territorio, a partir del reconocimiento de las diferentes versiones de la verdad.  Guillermo Cruz, indica que “con estas actividades se ha logrado explorar y contar qué pasó y cómo lo vimos. Al confrontar las versiones vamos encontramos un norte y lo importante es que en estos encuentros aparecen cada vez más personas y más verdades que motivan a explorar”.

Estos encuentros han favorecido el diálogo y el reconocimiento del otro y se han convertido en una forma para recordarle a la región lo que pasó y así afectarla, en el sentido de crear conciencia y reconstruir la memoria del territorio no desde la razón sino desde el corazón, desde lo humano que es el rostro del otro, así lo expresó Luis Orlando Pérez, S.J., integrante del equipo de Derechos Humanos del Cinep/PPP, quién caminó junto a la comunidad y presidió los actos religiosos.

Según Pérez, “en este lugar asesinaron, ejecutaron y torturaron a muchas personas en medio del silencio y del anonimato sus gritos no se escucharon (…) Nuestra presencia lo que hace es solidarizarse con ese grito de ayuda que es escuchado el día de hoy y ese grito recibe justicia pues no se queda solo, está acompañado”. Así las voces, las memorias y los caminantes se encuentran no solo para recordar, sino para transformar sus relaciones con la comunidad y con el territorio y, como lo expresó Guillermo Cruz, lograr que la solidaridad derrote a los victimarios.

Mónica Osorio Aguiar

Equipo Comunicaciones

 

A más 3 meses de posesionado el gobierno de Iván Duque, esta edición de Cien Días vistos por Cinep/PPP aborda, desde diferentes perspectivas, varios puntos de su mandato. La implementación del Acuerdo Final con la FARC, la relación Congreso-Casa de Nariño, la situación de las movilizaciones sociales, la economía y las perspectivas sobre la construcción de paz en esta nueva etapa, son algunas de las reflexiones de los autores. Quo vadis?  (A dónde vas?)  es la pregunta que constituye el hilo conductor de esta publicación, y desde la cual se analiza cómo el segundo presidente más joven de la historia colombiana está asumiendo las riendas del país.

Artículos

Editorial| Quo vadis?
Política| Los comienzos del gobierno Duque. Realideramiento ideológico y recomposición del mundo político
Implementación| Vientos de retroceso en la implementación del acuerdo de paz con las FARC-EP
Implementación| ¿Cuál será el ritmo de la implementación del acuerdo de paz en el nuevo gobierno?
Paz| Dicotomías peligrosas: Comentarios sobre la persecución al crimen y la solución política al conflicto con el ELN
Movimientos sociales| “La palabra dicha no vuelve atrás”
Movimientos sociales| Protesta social y participación política: los riesgos de la incomprensión
Economía| Duque no corrige el daño estructural de la economía
Justicia|Reforma a la Justicia.Tensiones políticas en juego
Regiones| PDET del sur del Tolima: Incertidumbre, objetivos ambiciosos en contextos adversos y discontinuidad.
Regiones| Tumaco, de paraíso a infierno
Internacional| La política exterior de Iván Duque en cien días de gobierno

> Ver otras ediciones de Cien Días

 

La contaminación del aire en las grandes ciudades del país y del mundo es uno de los más graves problemas ambientales y de salud que padecemos en la actualidad. El aire contaminado que respiran los habitantes en las ciudades colombianas está asociado al uso de combustibles como el diésel, la emisión de gases efecto invernadero y de otros contaminantes, que, al superar los límites posibles de soportar y transformar en el ambiente, afectan la salud. La Organización Mundial de la Salud calcula que más de cuatro millones de personas mueren anualmente por contaminación del aire; nueve de cada diez niños en el mundo respiran aire tóxico; aproximadamente 600.000 niños murieron en 2016 a causa de infecciones respiratorias agudas causadas por el aire contaminado.

En Colombia más de diez mil personas mueren al año por temas relacionados con la calidad del aire mientras que el 78% de las emisiones de partículas provienen de camiones de carga, buses y motos. Por otra parte, a pesar de la preocupación por aplicar estrategias como el pico y placa ambiental o el día sin carro, para mejorar la calidad del aire, los balances no son satisfactorios. Así lo publicó un informe de la Facultad de Medicina de la Universidad de los Andes sobre el día sin carro en Bogotá. La conclusión es que la tradicional iniciativa funciona para mejorar la movilidad, pero no el ambiente. Si bien en una jornada sin carro dejan de circular casi un millón y medio de carros, se ponen en circulación más buses operados con diésel para cubrir la demanda de transporte, y estos son justamente los que generan altos índices de material particulado contaminante.

En conclusión, los expertos en movilidad ratifican que controlar e incluso prescindir del uso de diésel sería clave para mejorar la calidad del aire en las grandes ciudades del país. Otras medidas van en la lógica de que el que contamine pague, mientras que algunas, que van tomando fuerza, enfatizan la promoción de modelos de movilidad limpia como el uso de la electricidad y el gas natural en los carros y el uso de la bicicleta.

El Papa Francisco en el mensaje al Congreso Internacional Laudato si y las grandes ciudades en Brasil, en julio del año pasado, expresó: «No nos quedemos con los brazos cruzados frente a la degradación ambiental. Invoco respeto, responsabilidad y relaciones bien hechas, para afrontar los desafíos de este mundo. Desafíos ecológicos como la grave degradación de la calidad del aire, la contaminación del agua, el aumento de los residuos tóxicos. Pero también los desafíos sociales como la pobreza, la violencia y la injusticia. Hay que hacer que crezcan en las sociedades el respeto por el ambiente y la responsabilidad ante la Creación. Es un deber de todos crear en la sociedad una conciencia de respeto por nuestro entorno; esto nos beneficia a nosotros y a las generaciones futuras. Tal conciencia debe ser enseñada y transmitida».

 

Luis Guillermo Guerrero Guevara

Director Cinep/Programa por la Paz 

 

 

La Estrategia Colaborativa por la Garantía de los Derechos a la Tierra y al Territorio en Colombia –ENI/Colombia— es una iniciativa de la sociedad civil que tiene el propósito de ampliar la capacidad de representación política del campesinado y la construcción de una gobernanza inclusiva y responsable del territorio. La ENI/Colombia desarrolla actividades tendientes a fortalecer las capacidades de protección y autoprotección por parte de las comunidades afrodescendientes, campesinas e indígenas en zonas donde ha sido tradicional la ausencia de garantías para el ejercicio de la defensa de los derechos humanos y de la libertad de asociación y participación, en particular, cuando se trata de conseguir el reconocimiento de los derechos territoriales asediados por los desplazamientos forzados, el despojo de las tierras y la explotación de sus recursos naturales.

El presente documento ofrece un panorama de las agresiones contra los defensores y las defensoras de los derechos humanos y los líderes y las lideresas sociales, específicamente de quienes se dedican a la defensa de los territorios en los departamentos de la región Caribe, cometidas en el período comprendido entre el 25 de noviembre de 2016 y el 30 de junio de 2018. Asimismo, el texto incluye elementos de análisis de la política pública de protección y recomendaciones de medidas orientadas a conseguir plenas garantías para ejercer el derecho a defender los derechos humanos, el cual ha sido reconocido internacionalmente mediante la Declaración sobre el derecho y el deber de los individuos, los grupos y las instituciones de promover y proteger los derechos humanos y las libertades fundamentales universalmente reconocidos. 

 

 

Atendiendo al mandato dado por la Comisión de Seguimiento, Impulso y Verificación a la Implementación del Acuerdo Final – CSIVI-, el Centro de Investigación y Educación Popular- CINEP y el Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos – CERAC, han ejercido desde noviembre de 2017 como Secretaría Técnica del Componente de Verificación Internacional – STCVI-, con la responsabilidad central de presentarle informes periódicos a los Verificadores Internacionales, expresidentes Felipe González y José Mujica, con el fin de contribuir al proceso de verificación e impulso al Acuerdo Final (A.F.) firmado el 24 de noviembre de 2016 entre el Gobierno y la guerrilla de las FARC, hoy, el partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común- FARC.

Cuarto informe de verificación de la implementación del Acuerdo Final de Paz en Colombia para los Verificadores Internacionales