Iniciativas de paz

Iniciativas de paz (24)

“Personas desconocidas asesinaron, con arma de fuego, a Carlos Augusto Panesso, cuando salía su casa.

Carlos Augusto era un reconocido líder de la comunidad LGTBI y miembro activo de la Fundación Arco Iris de Tumaco.

Además, estaba en Tumaco como desplazado. Este es el segundo hecho ocurrido en la misma semana contra miembros de la comunidad LGTBI”.

 Memorias para la Vida y la Paz, Tumaco, Nariño, 2017. 

En el marco del conversatorio Situación de Derechos Humanos en el departamento de Nariño, Cinep/Programa por la Paz entrega y socializa Memorias para la Vida y la Paz, una línea de tiempo que busca “hacer un homenaje y reconocimiento a la vida de tantos hombres y mujeres que lucharon por tener mejores condiciones de vida, lograr el cumplimiento de sus derechos y construir la paz”. Este trabajo fue realizado en el marco del convenio Construyendo Paz con equidad desde Nariño, apoyado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).

Memorias para la vida y la paz reconstruye la victimización sufrida por la población civil y permite demostrar cómo estas dinámicas no son recientes en el departamento. Para Fernando Sarmiento, coordinador del equipo Iniciativas de Paz del Cinep/PPP, “desde mediados de los años 90 se ha mostrado esta situación de victimización - asesinatos, heridas, secuestros, desapariciones o desplazamientos forzosos, etc.- en Nariño con unos picos grandísimos en los años 2000 y 2006; pero que vienen todavía incrementándose hasta llegar al año 2012, donde hay un mayor grado de victimización hasta llegar un punto de 415 víctimas”.  

A pesar de que antes y al inicio del Proceso de Paz en la Habana se dio un incremento en las victimizaciones, durante la negociación hubo una disminución de esta, que se volvió a incrementar tras la firma del Acuerdo de Paz. Según Sarmiento, este aumento “hace parte de este proceso de victimización de líderes sociales en el país”.

La información de esta línea de tiempo recoge las cifras del Banco de Datos de Derechos Humanos y Violencia Política. En el proceso no se involucraron organizaciones de derechos humanos del territorio debido a las implicaciones de seguridad, como lo comenta Sarmiento: “nosotros no pusimos logos de organizaciones, redes o plataformas con las que nosotros trabajamos en el territorio; pusimos solamente los logos nuestros y de organizaciones internacionales porque nosotros podemos decir que tenemos esta información. Eso con el sentido de no comprometer a la gente en el territorio”.

La línea se divide en tres aspectos: cronología, georreferencia y tipología. En el primer aspecto, como lo dice Alejandro Angulo, S.J., “la inseguridad producida por este Estado de guerra crece con el transcurso del tiempo: en el primer decenio, el promedio de civiles victimizados fue de 22, en el segundo decenio, 175, y en el tercer período, que solo cubre 7 años, el promedio asciende a 243”. Por su parte, en la georreferencia, Camilo Hernández, investigador del equipo Iniciativas de Paz del Cinep/PPP, determina que el principal escenario de la guerra en los últimos 25 años se da en la zona pacífica, especialmente, en el municipio de Tumaco con más de 311 hechos y 430 víctimas. En cuanto a la tipología de la victimización, como se ve en la gráfica, se encuentran cuatro motivos principales: la violencia político-social, violaciones a los derechos humanos, infracciones al Derecho Internacional Humanitario (DIH) y acciones bélicas.

 

 

Para Sarmiento, la violencia político-social y las infracciones al DIH son las más preocupantes. La primera, porque “son líderes comprometidos en procesos sociales-políticos en el territorio y por tales razones los persiguen y esa victimización se presenta más en particular a partir del año 2000 hacia adelante” y, la segunda, debido a que es “accionar propio de los actores armados en el territorio”.

Esta lectura se relaciona con la encontrada en la línea de tiempo, en la cual, Yebrail Álvarez, analista del equipo de Derechos Humanos del Cinep/PPP, expone que “los sectores eclesiales y las organizaciones étnico-territoriales y campesinas denuncian que las autoridades civiles, militares y policiales no están protegiendo la vida, libertad e integridad de las comunidades, asimismo denuncian las acciones desarticuladas entre dichas autoridades, los organismos de control y las instancias de justicia”.

Esta línea de tiempo apunta a un proyecto mucho mayor por parte de la coordinación de los equipos Iniciativas de Paz y Derechos Humanos del Cinep/PPP. según informa Fernando Sarmiento “una de las cosas que queremos hacer con las organizaciones es documentar toda esta información. Entonces nos toca ponernos de acuerdo para lograr una articulación o coordinación y así conocer los casos, documentarlos, registrarlos,  darlos a conocer e informar sobre la situación en el departamento”.

Además de crear esta articulación, Sarmiento considera necesario lograr una sostenibilidad en el tiempo por medio de una estructura organizativa debido a que “aunque estamos en un proceso de implementación de un Acuerdo de Paz, lo que estamos viendo es que la violencia, especialmente sobre sociedad civil y los líderes, está incrementándose”. Es necesario crear estrategias de coordinación con instancias gubernamentales como la Defensoría del Pueblo y la Procuraduría con el fin de “entregar una información sólida y mucho más actualizada”.

“Allá en el departamento hay un gran interés, las organizaciones con las que hemos hablado de derechos humanos están dispuestas a trabajar por este tema y sobre todo informar”, asegura Sarmiento. Y aclara que adicional a recoger la información, la idea es presentarla a la Comisión de la Verdad, como ya se hizo con la línea de tiempo Memorias para la Vida y la Paz.

Lida Bocanegra
Equipo de Comunicaciones

“El riesgo en que se encuentra la paz es equivalente al riesgo en que se encuentra la democracia” es lo que se concluye del texto Sociedad Civil y Construcción de Paz 2018-2019 investigaciones e iniciativas impulsadas por el proyecto piloto Impact Local Peace (ILP) realizado entre enero de 2018  y mayo de 2019  con apoyo de otras organizaciones como  Alianza para la Paz (APAZ), el Secretariado Nacional de Pastoral Social (SNPS), Foro Nacional por Colombia, el Centro de Investigación y Educación Popular/Programa por la Paz (Cinep/PPP), la Corporación de Investigación y Acción Social y Económica (Ciase), Policéntrico y el Extituto de Política Abierta.

En el texto, se hace referencia al papel de la sociedad civil en la construcción de paz en el país. La incidencia e inclusión que se le debería dar en el proceso de implementación de los Acuerdos de Paz permite entender que construir paz implica romper con las estructuras establecidas y las relaciones políticas que contribuyen a la polarización. Así mismo, se investiga la noción de las personas alrededor de lo que significa paz para ellas. Wikipaz, un experimento creado por el Extituto de Política Abierta y Policéntrico,  con el fin de construir un significado colaborativo de paz por medio de la interacción con los usuarios a través de opiniones, canciones, sentimientos, entre otros,  encontró que la sociedad civil no organizada hace una lectura en torno a la paz muy personal y diaria diferente a las utilizadas en contextos institucionales donde se habla de justicia e igualdad. Sin embargo, la sociedad está de acuerdo con los elementos fundamentales de avanzar, perdonar y la no repetición de la violencia y el conflicto armado.

Por otro lado, esta investigación hace una reconstrucción del conflicto armado colombiano, su origen, dinámicas, diferentes etapas y procesos de paz fallidos a través de la historia. Todo con el fin de tener un contexto específico, analizar los retos y complejidades a los que se enfrenta la sociedad civil para la construcción de la paz. Pero, sobre todo, resalta las oportunidades y fortalezas que hay desde la sociedad civil para la contribución de la paz en Colombia, como se menciona en el segundo capítulo “la construcción de paz y la democracia radica en la riqueza de su diversidad”.

Uno de los paradigmas que aborda, es superar la visión que se tiene de construcción de paz basados en el Acuerdo. Lo que se pretende es analizar la sociedad civil y su contribución a la paz “más allá de acuerdos políticos y de sus opositores”. A partir de casos reales como las consultas populares en el sector minero de Cajamarca, se observa la participación ciudadana, el fortalecimiento de actores locales y regionales, que hacen acciones plurales e incluyentes con las motivaciones que tienen para mejorar sus condiciones de vida.

Así mismo, se resalta que incluir a las organizaciones y comunidades excluidas históricamente hace parte de los desafíos que tiene el Estado para construir confianza alrededor de la construcción de paz en el país. El texto aborda las nuevas y novedosas formas de participación como las movilizaciones sociales y las movilizaciones digitales;sin embargo, estas son poco eficientes para romper la brecha de exclusión y barreras de alcance de algunas comunidades, además de “la fugacidad de su impacto”.

De esta manera, se hace el análisis de las implicaciones que trae el cambio de gobierno con respecto a la polarización actual del país. También explica y analiza la importancia de la inclusión en la construcción de paz a los opositores y detractores, con el fin de no excluirse por diferencias políticas “la paz debería ser objetivo de ‘izquierdas y derechas’”. Así mismo, analiza el papel fundamental que tiene la cooperación internacional en la implementación de los Acuerdos de Paz.

Finalmente, el texto concluye que la construcción de la paz no debe estar limitada por los Acuerdos entre Gobierno y FARC sino también a los demás grupos armados que siguen activos en todo el territorio nacional. Es necesario entender el contexto actual en el cual no toda la población está unificada en el anhelo de la paz; sin embargo, este sigue siendo un reto nacional, regional y local.

Lee aquí Sociedad Civil y Construcción de Paz 2018 -2019

 

María Fernanda Vera Sánchez
Equipo de Comunicaciones

 La Coordinadora  Integral Social  Mercadereña, articulación que reúne a organizaciones sociales del municipio de Mercaderes, convoca a la comunidad a votar NO en la Consulta Popular Legítima que se llevará a cabo el día 3 de agosto del 2019. Al mismo tiempo, llama a la solidaridad de organizaciones y procesos a nivel regional y nacional para que nos acompañen y apoyen en esta jornada por la defensa del agua en el macizo colombiano.


 

 

 
 

En la tercera entrega del Reporte Trimestral de Datapaz Suroccidente colombiano, entre la movilización por acceso a derechos y la búsqueda de la paz se aborda la perspectiva territorial de la movilización por la paz, para culminar así los ejes propuestos de análisis, desde la perspectiva de la región del suroccidente del país, teniendo en cuenta el contexto histórico sobre el conflicto y las acciones por parte de la sociedad civil y la reivindicación intercultural de la zona como ejes de movilización social y de exigencia para el ajuste y cumplimiento de las políticas públicas. Para esta edición se contó con la participación Camilo Hernández, joven investigador del Equipo Iniciativas de Paz y analista de Datapaz del Cinep/PPP, y con Carlos Duarte, invitado a escribir en este reporte y gran conocedor de esta región del país.

 

Conoce aquí el último reporte de Datapaz

 

Lee más reportes de Datapaz:

Este primer número inaugura una nueva serie de reportes trimestrales de Datapaz.
Esta serie de reportes había sido una tarea realizada por el Equipo Iniciativas de Paz del CINEP/PPP en años anteriores, que vemos importante retomar ahora. El momento de transición que vive Colombia ofrece un contexto en el que este tipo de análisis resultan pertinentes, con el objeto de mostrar a la opinión pública el trabajo por la paz de múltiples sectores del país. La serie se retoma con nuevas reflexiones, presentando análisis en torno a tres ejes: sectores sociales, territorios y temas sociopolíticos relacionados con la búsqueda de la paz. Esperamos que esta serie de análisis sea un aporte a la reflexión y al fortalecimiento de la movilización por la paz en el país.

 Encuentra el reporte completo aquí

Del 13 al 15 de noviembre se llevará a cabo el Segundo Congreso de Construcción de Paz con Perspectiva de Género en la Universidad Iberoamericana de la ciudad de México. Este evento se realizará en colaboración del Gerogetown’s Institute for Women, Peace and Security el Cinep/Programa por la Paz, la Escola de cultura de Pau, el Centro de la Universidad Oriental Menonita para la Justicia y Construcción de Paz (Center for Justice & Peacebuilding of Eastern Mennonite University), la Fundación Seminario de Investigación para la PazUniversitat Jaume I, Jesuitas por la Paz y WILPF España.

La conferencia magistral “Con feminicidios no hay paz” estará a cargo de Rita Laura Segato, antropóloga argentina autora de Las nuevas formas de la guerra y el cuerpo de las mujeres (2014).  

El Congreso tendrá diferentes paneles temáticos, entre ellos el panel  “Mujeres, Paz y Seguridad Internacional” que se realizará el 13 de noviembre en el que participará Magda Beatriz López, coordinadora de la línea de Mediación y Reconciliación de Cinep/PPP. Su intervención destacará el rol de las mujeres en las experiencias de reconciliación en Colombia, en particular desde las iniciativas territoriales de base. Además de compartir con el público asistente los retos de la reconciliación en Colombia a propósito del posacuerdo y cómo la paz se ha sostenido en las manos de las mujeres desde la política, la movilización la participación.

El 15 de noviembre, se presentará el panel Reconstrucción del tejido social con perspectiva de género en donde participará Patricia Conde, coordinadora de la estrategia regional de gobernabilidad e incidencia en el Magdalena Medio y presentará su ponencia “Las mujeres y su aporte a la construcción de paz en el Magdalena Medio colombiano”.

Puedes seguir el evento vía streaming a través de los siguientes enlaces:

Aquí puedes leer la programación completa:

 

 

A pesar de que para algunos la construcción de paz inició en el 2016, año en que se firmó el acuerdo con la guerrilla de las Farc, desde mucho tiempo atrás comunidades de todas las regiones del país se han enfrentado a la pobreza, el desplazamiento y la violencia en su diario vivir. Así, desde antes del fin del conflicto, las propias comunidades se han encargado de pacificar sus regiones demostrando una premisa: La paz no se da en el vacío.

En Montes de María y sus corregimientos Mampuján, Pichilín, Libertad y Alta Montaña, ubicados en el caribe colombiano, se desarrolló la investigación que realizaron Julián Barajas, Marcela Pardo, Laura Henao y Chucho Huertas sobre su resistencia ante el conflicto armado, los procesos de reconciliación, construcción de identidad y exigibilidad de derechos. El resultado de este texto muestra la importancia de narrar el trabajo que se realiza en estas comunidades y cómo desde las experiencias territoriales se construye paz.

En unión entre Cinep/PPP y el Centro de Recursos para el Aprendizaje y la Investigación -CRAI de la sede Angélico de la Universidad Santo Tomás de Aquino, se realizará la segunda exposición “Aprendizajes de construcción de paz en Montes de María”, con una muestra gráfica y material del trabajo realizado por la comunidad.  La muestra estará disponible desde el día 16 de octubre y por un mes en el CRAI de la sede Angélico: Cra. 9 #72-90, piso 11. Para finalizar esta exposición, los autores tendrán un conversatorio que contará con la participación del profesor Miguel Zúñiga de la Universidad Santo Tomás. El conversatorio se llevará acabo el día 1 de noviembre de 4:00 P.M.a 6:00 P.M.

Nota: El primer montaje e idea original se llevó a cabo en el marco de la celebración de la Feria del Libro Cinep/PPP y la biblioteca Alfonso Borrero Cabal de la Pontificia Universidad Javeriana, realizada en el pasado mes de agosto.

Los próximos 26 y 27 de septiembre en la Pontificia Universidad Javeriana y en el Cinep/Programa por la Paz se llevará a cabo el Seminario Paz 2018 que busca poner en diálogo los proyectos latinoamericanos de construcción e investigación de paz con una mirada decolonial.

Las teorías decoloniales han estudiado la raza, el género, la sexualidad, las fronteras, los movimientos sociales, la subalternidad, el feminismo, la representación y las epistemologías, entre otros temas. Es por esto que, este seminario busca poner en diálogo las teorías del norte global con las construcciones y miradas que se han tejido desde Latinoamérica.

A propósito de este Seminario Paz, hablamos con Erika Parrado, investigadora de la línea de Iniciativas de Paz que ha participado en la construcción de este espacio, en conjunto con la Maestría de Estudios de Paz y Resolución de Conflictos de la Pontificia Universidad Javeriana.

¿Cómo y por qué nació la idea de este seminario ?

Desde la línea de Iniciativas de Paz veníamos pensando cómo abordar la investigación para la paz desde enfoques que no se centraran únicamente en tomar como referencia los conceptos y los teóricos que tradicionalmente en la investigación para la paz se han utilizado. No porque no sean útiles, sino porque consideramos que su lugar de enunciación es ajeno a las dinámicas propias de los contextos de América Latina.

En ese orden de ideas, pensamos que era importante introducir nuevos enfoques y perspectivas que permitieran entender el porqué de ciertos fenómenos que se dan dentro de los procesos de construcción de paz, por ejemplo, por qué las mujeres utilizan ciertas estrategias en un contexto como el colombiano o por qué el movimiento afro o el movimiento indígena en América Latina ha tenido que enfrentarse a ciertos tipos de violencias que probablemente no ha vivido en otros lugares del mundo.

¿Qué es el enfoque decolonial?

La perspectiva decolonial surge como una apuesta de teoría crítica latinoamericana de muchos investigadores que comenzaron a pensar la forma en la que se estructura el poder y en la que ciertas violencias han incidido en la constitución de ciertos fenómenos políticos en América Latina.

Todo el enfoque decolonial tiene como pregunta principal: ¿qué pasa con el poder? Además,el poder no se puede entender como algo ajeno, como una estructura institucional, sino que el poder, al ser reticular y estar transversal, implica hacerse preguntas por las dinámicas patriarcales que se generan en el contexto latinoamericano por el colonialismo y el neocolonialismo como procesos históricos y políticos y el problema de la modernidad.

A partir de estos tres gruesos analíticos se desprenden una serie de propuestas que involucran temáticas asociadas, por ejemplo, a los feminismos indígenas, a los afrofeminismos, a teorías críticas que involucran el concepto de raza y de etnia y que también abordan de manera particular los fenómenos en términos de metodologías de investigación.  Una de las grandes apuestas de este enfoque es reconocer los saberes de los movimientos sociales, indígenas y campesinos nacidos en las luchas en América Latina, eso lo constituye en una propuesta contra hegemónica para responder a las dinámicas del patriarcado, del colonialismo y de la modernidad.

¿Cuál es la importancia de la investigación para la paz desde y para América Latina?

Tenemos la posibilidad de hablar desde un Centro que  ha pensado otras formas de hacer investigación, que reconoce los saberes que precisamente surgen en los procesos de reivindicación de derechos y, en ese sentido, no es que el tema se haya agotado con el abordaje de la perspectiva decolonial y los movimientos sociales, sino que implica también pensarnos las particularidades de las estrategias y los mecanismos de construcción de paz en lo territorial.

Es decir, cómo desde los procesos mismos de resistencia y de construcción de paz territorial se pueden entender esas otras formas de hacer paz o de construir paces que están atravesadas por la condición de género, por la raza, por la clase, pero también una serie de violencias simbólicas que aparecen y que normalmente no son reconocidas. Es distinto hablar de construcción de paz en Colombia que hablar de construcción de paz en África por fenómenos, contextos y procesos socio históricos distintos, pero también por el elemento cultural.

¿Cómo reelaborar los discursos y prácticas?

No tiene sentido asumir la categoría de investigador experto que llega con un aparataje teórico a intentar entender una realidad que desconoce, sino que sean las mismas personas que viven eso quienes asuman su papel como sujetos activos dentro del proceso de construcción del conocimiento. Eso es una apuesta, de una u otra manera, por volver más difusos los límites entre conocimiento académico y saber popular. 

Por eso es tan importante hacer ejercicios de sistematización de experiencias de construcción de paz que permitan a los propios procesos entender cuáles han sido sus apuestas como organización, como movimiento, como experiencia y qué han hecho ellos para dar respuesta a ciertos contextos violentos.

¿Por qué es importante un seminario como este donde van a converger diferentes movimientos sociales, la academia y organizaciones de la sociedad civil?

  1. Porque permite tejer puentes y establecer espacios de diálogo que permitan el intercambio entre la academia, los movimientos sociales, los movimientos indígenas, el movimiento afro, de mujeres y la sociedad civil en general porque desde allí es que, se pueden reconocer la diversidad de apuestas.
  2. Para entender cómo desde otros campos disciplinares, como los estudios culturales, se han hecho propuestas críticas que tienen mucha utilidad para el campo disciplinar de la investigación para la paz. Entonces, reflexionar sobre la importancia de sobrepasar las barrera del conocimiento en los estudios de paz y reconocer que mucha gente está apostándole a otras formas de investigar esas temáticas que, si bien, pueden nutrirse de los teóricos clásicos o de lo que ya muchos han venido trabajando, también puede entenderse en contextos particulares.
  3. Porque hasta hoy en Colombia ha habido muy pocos intentos por generar un espacio donde desde el enfoque decolonial se aborden temas de paz y es importante ya que la paz se ha entendido y leído con un enfoque muy institucional, muy cercano a la teoría liberal o en enfoques muy micro, que implican lo relacional, pero no necesariamente proponen esas visiones de integralidad de la paz que se ven transversalizadas con los elementos de raza, género y poder. Son pocas las personas que, en el país, intentan trabajarlo desde ese enfoque.

Consulta la agenda de los dos días de seminario aquí

En el siguiente enlace podrás hacer la inscripción para asistir al evento:  https://goo.gl/s3b1yD

 

Laura Inés Contreras Vásquez

Equipo Comunicaciones

 

Pocas experiencias lo marcan a uno tanto en la vida, como el viaje que hicimos a Vaupés.
Iniciamos el viaje en Mitú, en el puerto a eso de las 4 de la tarde, pues nos habían dicho que el viaje duraba 2 horas. Apenas a unos minutos de haber arrancado inició una lluvia que estuvo presente en la mayor parte del recorrido. No sé si nos mojaba más el agua que saltaba del rio, porque la voladora iba muy pesada, o la lluvia. Disfrutamos el paisaje y por supuesto, el atardecer. Sin embargo, después de las 6:30 ya estaba muy oscuro y como estaba nublado no teníamos ninguna fuente de luz.

De las cosas que más me impacto fue ver algunas luces que nos alumbraban a lo lejos, al preguntarle a X nos dijo que eran pescadores y que anunciaban que estaban ahí para que nuestra lancha pasara lejos de donde ellos estaban. Estas personas estaban allí, en medio del rio, en absoluta oscuridad, rodeados de selva, parados en canoas, pescando. Nos dijeron que podían estar ahí toda la noche, hasta que amaneciera y que muchos preferían esa hora porque era más fácil pescar.

No sé cómo, pero llegamos a las 8 a Mandí. La primera imagen fue varias mujeres lavando platos y ollas en la orilla del río, en completa oscuridad, cada una con una linterna que usan solo cuando caminan. El inspector de policía nos llevó hasta la casa cural y nos ayudó a instalar las hamacas. A los pocos minutos ya todos estábamos durmiendo.

Al día siguiente, a las 6 de la mañana, ya sonaban las campanas de la iglesia, que quedaba a unos metros de la casa cural. Fue la señal para levantarnos e ir al rio a bañarnos. Todas las personas que bajaban al río, hombres, mujeres, niños, adultos mayores, bajaban con un balde y un jabón rey. Mientras se bañaban, lavaban la ropa que usaron el día anterior. Al llegar a la maloka nos recibieron con curiosidad y con el desayuno.

— Tenemos caldo de pescado con un poquito de picante — dijo el inspector

Si algo he aprendido es que no hay nada tan subjetivo como la medición del picante. Al instante de probarla nos dimos cuenta que era mucho más picante de lo que pensábamos. Aunque todos se tomaban el caldo sin inmutarse, algunos de nosotros estábamos tosiendo por lo fuerte que estaba. Solo pudimos comernos el pescado y la papa. Como si fuera poco, Maclau, uno de los líderes, se acercó a ofrecernos más ají.
Luego del desayuno nos presentamos uno a uno. Éramos más de 150, por lo que esta presentación duró más de dos horas. Luego nos dividimos en grupos e iniciaron los talleres. Con nosotros estaban los capitanes y las personas que más conocían la región. Cada uno contó la historia de su comunidad, que ha pasado de generación en generación por la tradición oral. Algunos remontaban el inicio de sus comunidades varios siglos atrás. Recordaron la persecución que sufrieron sus abuelos por las caucheras y la llegada de las campañas evangelizadoras que cambiaron su forma de vida.

— Con la llegada de los curas perdimos la mayoría de nuestras tradiciones, la vestimenta, nuestros ritos, y tuvimos que movernos de nuestros territorios. — Dijo uno de los capitanes.
Mandí es el poblado más grande del Vaupés medio porque es el punto central de las 21 comunidades indígenas que viven sobre el rio, la mayoría de ellas del pueblo Kubeo. Allí queda la inspección de policía, el colegio con bachillerato completo y la maloka más grande. Allí el abandono del Estado es absoluto. No hay puestos de salud, no hay antenas de comunicaciones, no hay electricidad, apenas llega la señal de la emisora del ejérctio. Aunque la mayoría prefiere que sea así.

— Por lo menos podemos mantener nuestras costumbres vivas por más tiempo — me dijo una de las profesoras del colegio al almuerzo. — ya hemos visto que los jóvenes sobre todo que se van a Mitú, empiezan a desechar nuestra cultura y eso es grave porque es lo que nos une como pueblo — añadió.

Es como si vivieran en otro país.

— Lo único que sabemos de los acuerdos de paz es que desde junio del año pasado dejamos de ver a las Farc por estos lados — dijo el inspector. — Nos han dicho que tienen un enfoque étnico que puede beneficiarnos, pero aquí nadie ha venido a explicarnos nada de eso — continuó.

Sin embargo, tenían preocupación de saber que hay unas disidencias que no se acogieron al acuerdo y que pueden estar por esa zona.

En mi tarea de hacer reportería gráfica me crucé con varios niños que me miran con mucha curiosidad por lo que estaba haciendo sin decir nada, aunque yo les preguntara. Para romper el hielo empecé a tomarles fotos y a mostrárselas a lo que respondían con una carcajada. De a poco entraron en confianza y ya hasta posaban para las fotos. Ellos fueron los que me llevaron por los diferentes lugares, la escuela, los cultivos de caña, al lago, y algunos de ellos a sus casas. Estos niños de menos de 10 años me contaban historias de sus familias, de las estrellas, de los dioses que protegían los lugares sagrados en el río, de cómo se prepara la chicha y de cuáles son los mejores lugares para pescar. Los niños no sabían de dibujos animados, ni de películas, pero están muy bien entrenados para sobrevivir en su entorno.

El cierre del encuentro fue una fiesta. Estaban celebrando que había representantes de la mayoría de comunidades del Vaupés medio y que de ahí iban a coordinar acciones de incidencia. Instalaron la planta eléctrica comunitaria y un parlante con música. Cuando estábamos todos en la Maloka nos hicieron ponernos de pie.

— Y ahora nuestro regalo para los invitados de la fundación Natura, el Cinep y los capitanes— dijo el animador de la fiesta.

En ese momento empezó a entrar una fila de mujeres, cada una con una olla en la mano. Cuando se acercaron a nosotros empezaron a sacar totumadas de chicha para que nosotros tomáramos. En la primera ronda conté 22 mujeres, por consiguiente, tomamos 22 totumadas algunas más grandes que otras y cada una con un sabor diferente. Luego nos sentamos y venía uno de los actos culturales más importantes, el baile del carrizo. Se levantaron 8 hombres, cada uno con un instrumento similar a la zampoña. Cada uno tocaba unos sonidos que se alternaban entre ellos, pero todos juntos hacían la melodía. Bailaban de un extremo de la maloka al otro hombro a hombro, luego en fila y después de varios minutos se unían las mujeres al lado de ellos. Cada baile duraba unos 8 minutos e hicieron uno por cada pueblo presente. Después de varias tandas del baile, venía la segunda ronda de chicha. Ya algunos se abstuvieron de participar. La celebración duró casi toda la noche.

Al día siguiente teníamos que volver a Mitú. Varias familias, el inspector, y el sacerdote salieron a despedirnos. El viaje de vuelta fue muy diferente, ya pudimos ver todo el recorrido y solo gastamos 2 horas y media. El choque cultural fue muy grande. Cada comunidad vive para sí misma. Es muy fuerte el sentido de lo comunitario y de distribución de labores. Los con los que jóvenes tenían la firme intención de estudiar alguna carrera y luego volver a su comunidad a fortalecer las organizaciones que los representan. Los mayores tienen la función de enseñar a los jóvenes su cultura, su cosmovisión y costumbres. Hay un interés de crear redes entre las comunidades para trabajar en acciones de incidencia ante las autoridades para mejorar sus condiciones.

Estas comunidades indígenas del medio Vaupés me enseñaron mucho, desde los más pequeños hasta los chamanes más experimentados. Es increíble la convicción que tienen y su sentido de comunidad, con la que incluso se opusieron a los actores armados que existieron alguna vez en su región. Esas experiencias de construcción de paz territorial las publicaremos próximamente en uno de los videos que sistematizan este tipo de experiencias y que podrán ver en nuestra página y redes sociales.

 

Miguel Martínez

Equipo de comunicaciones

 

  • Cinep/ Programa por la Paz presentó un informe preliminar que da cuenta del impacto de la implementación del cese al fuego y de hostilidades, bilateral y definitivo, en las comunidades locales de las zonas veredales y puntos de normalización.

 

  • El documento también señala los aprendizajes que surgen del acompañamiento de la sociedad civil en este ejercicio.

 

El punto tres del Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera, firmado entre el Gobierno nacional y la guerrilla de las FARC-EP, contempló un Mecanismo Tripartito de Monitoreo y Verificación (MM&V) para la verificación del cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo. 

La creación de este mecanismo —compuesto por el Gobierno, las FARC y la Misión política especial de las Naciones Unidas autorizada por el Consejo de Seguridad— tuvo en cuenta experiencias de otros países y fue resultado de las discusiones realizadas al interior de la Subcomisión técnica del fin de conflicto, instalada en el marco de la Mesa de Negociación de La Habana (Cuba) de la que hicieron parte tanto militares como guerrilleros.

Fruto de la experiencia de acompañamiento al MM&V, que duró casi un año, se publica el informe El cese bilateral: más allá del fuego, que presenta un análisis de los impactos de la implementación del punto 3.1 (Acuerdo sobre Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo y Dejación de las Armas entre el Gobierno nacional y las FARC-EP) en las comunidades locales donde se ubicaron las ZVTN y los PTN.

Este documento aborda tres aspectos. En primer lugar, hace un análisis de los impactos del proceso de instalación y adecuación de las ZVTN y PTN en las comunidades locales que las recibieron. En segundo lugar, hace una lectura de los aciertos y las dificultades de este proceso y, por último, presenta una reflexión más amplia sobre el acompañamiento necesario de la sociedad civil a la implementación del Acuerdo Final de Paz en su conjunto, así como a experiencias semejantes de separación de fuerzas y ceses al fuego.

Es importante resaltar que para esta labor el Comité de Acompañamiento contó con el apoyo de la Embajada Suiza en Colombia, que se convirtió en una aliada importante para nuestro relacionamiento con diferentes actores y para llevar a cabo las actividades propuestas.

Descargar el informe.

 

Margareth Figueroa Garzón

Equipo de Publicaciones