Noticias Institucionales

Noticias Institucionales (150)

Vera Zamudio, coordinadora nacional de incidencia del Servicio Jesuita a Refugiados (organización miembro de la Coalición contra la vinculación de niños, niñas y jóvenes al conflicto armado en Colombia -COALICO) cuenta en qué consiste la campaña del Día de la Manos Rojas.

¿Qué es la campaña de las Manos Rojas?

Vera Zamudio: La campaña del Día de las Manos Rojas, es una conmemoración que hacemos cada año el 12 de febrero, recordando las directrices que se dieron desde el comité de los derechos del niño de Naciones Unidas, cuando declara el protocolo facultativo para la prohibición de la participación de los niños y las niñas en los conflictos armados y las guerras.

Desde el 12 de febrero de 2002 cada año, las diferentes organizaciones que trabajamos con los niños y niñas hacemos un trabajo de visibilización y sensibilización en cuanto a la importancia de no vincular a los niños y a las niñas a los conflictos armados y a la guerra.

¿En qué consiste la Campaña?

V.Z: Cada año se hacen cosas distintas, partiendo de un análisis de contexto e identificación de los principales retos y desafíos que se tienen en torno al tema, siempre enfocados en el reclutamiento y uso de niños y nias. Este  año en particular, estamos pensando en lógica de implementación de acuerdos y construcción de paz, queremos fortalecer todo el trabajo en términos de protección y de prevención.

¿Cuáles son los logros alcanzados?

V.Z: Hemos logrado que se instale la idea de prohibir el uso y reclutamiento de los niños y niñas en sectores juveniles, en sectores barriales de las comunidades, con las víctimas del conflicto,  también involucrar a la institucionalidad local y todas las entidades que  tienen responsabilidad u obligación con los niños y niñas, les invitamos a pensarse seriamente este tema. Durante los últimos años, el mayor logro que hemos tenido es que el mensaje llegó a la mesa de conversaciones en La Habana y eso permitió abrir las puertas para empezar a tocar el tema de reclutamiento de los niños y las niñas en este conflicto armado.

¿Por qué se caracteriza la campaña este año?

V.Z: Hay algo muy interesante este año que tiene que ver con escuelas seguras, hemos hablado bastante de la importancia de generar entornos protectores, porque el análisis que hacemos es sobre los procesos de desvinculación de todos los niños que en este momento están en el conflicto armado, pero también sabemos que Colombia tiene unos desafíos muy fuertes en términos de otros actores que están copando esos espacios, que están llegando a esos territorios y se están fortaleciendo, particularmente los grupos paramilitares posdesmovilización y en eso requerimos hacer un trabajo muy fuerte en prevención y protección de estos niños y niñas.

Queremos generar un entorno más proclive a entender la escuela como un espacio que debe ser protegido pero que también es protector, todas nuestras intenciones están puestas en pensarnos en construcción de paz, prevenir el reclutamiento y el uso en la escuela, generando procesos de protección en estos entornos.

¿Cómo puede participar la sociedad civil en la Campaña?

V.Z: Tenemos dos actividades centrales en Bogotá y todas las personas que se quieran acercar son bienvenidas: una de ellas es el domingo 12 de febrero, vamos a hacer un trabajo de sensibilización en el Parque Nacional de 9:00 a.m. a 1:00 p.m. desarrollando actividades de sensibilización con los niños,  con los jóvenes, con sus familias. Al medio día habrá un concierto.

Y el día jueves 16 de febrero vamos a tener un conversatorio donde esperamos que diferentes entidades del Estado que son responsables del tema, con sociedad civil y también con jóvenes que han vivido este reclutamiento puedan conversar, es un conversatorio político académico: Para la guerra ni una niña, niño ni joven más, para la paz estamos listos ¡YA! Será En el Centro de Memoria, Paz y reconciliación. Entrada libre, inscripciones.

¿Por qué se denomina las Manos Rojas?

V.Z: Lo que hacemos muy simbólicamente en casi todos los espacios en los que conmemoramos el 12 de febrero, es pintarnos la palma de la mano de rojo, el pintar la palma de la mano y ponerla en señal de alto, es una acción simbólica para decir detengamos el uso y reclutamiento de niños y niñas. Es una imagen que viaje alrededor del mundo y aquí en Colombia cuando nos encontramos en las escuelas con los niños, con los docentes, con los padres a trabajar y a pensarnos esta problemática siempre estamos pintándonos la mano de rojo, queremos que se detenga esta situación.

 
Jennipher Corredor
Equipo comunicaciones

La Iglesia Peregrina en Córdoba y Urabá alza su voz para expresar su asombro ante las situaciones que tienen conmocionada a las gentes de la región:

1°. La gravedad social que significa el asesinato aleve de tantos líderes sociales y personas que, en un país democrático, empiezan a formar parte de los nuevos movimientos políticos independientes, legítimamente constituidos; es inaudito que reaparezca este fenómeno que se creía ya superado[1].

2°. El reagrupamiento acelerado y el aumento del paramilitarismo, cuyos grupos ingresan súbitamente a las zonas que abandonan integrantes de las Farc en su proceso de desmovilización e implementación de los Acuerdos logrados en la Habana[2].

3°. El modo atroz como silencian a reclamantes de tierras (en la última semana ya son más de ocho entre líderes y reclamantes); tierras de las que fueron despojadas las comunidades, en forma fraudulenta y criminal.

4°. EL control bélico de las tierras vinculadas con el fenómeno de las rutas del narcotráfico, unido a todo un sistema de delincuencia organizada alrededor de los cultivos ilícitos y el apoderamiento, a la vista de todo el mundo, de las regalías y del pago de impuestos. Control que sirve de aprestamiento para la explotación de la minería ilegal, la extracción de las riquezas de nuestros suelos y subsuelos y el arrasamiento del ecosistema. De esto último es ejemplo el desplazamiento de pobladores y comunidades en la zona de Ituango, frente a lo cual no hay una toma de posición humanitaria por parte del Estado.[3]

5°. Aunado a lo anterior, el incremento de las pandillas juveniles, que están invadiendo los grandes centros urbanos en Urabá, como Turbo, Apartadó, Nueva Colonia y Currulao, índice inequívoco de que estamos entrando en una macabra dinámica de delincuencia organizada que gira en torno al microtráfico y la extorsión a comerciantes, empresarios, personas de a pie y que acude a la justicia particular, al asesinato y a la limpieza social, generando desconcierto y pánico en todos los pobladores urabaenses.

Ante estas situaciones la Iglesia se pregunta:

1. ¿Cuál es el futuro para las comunidades campesinas y de las regiones que siguen sufriendo en forma permanente el flagelo de los actores del conflicto armado? Salen unos y entran otros, “como Pedro por su casa”, cuando debería estarse asumiendo el manejo estatal adecuado de los territorios, para crear la autonomía, fruto del ejercicio constitucional de las fuerzas del Estado, justamente allí donde anacrónicamente no ha hecho presencia. ¿Hay anuencia del Estado o es simplemente un descuido de las autoridades responsables de dar cumplimiento a lo pactado? ¿Hay simpatía estatal con estas formas ilícitas de dominio y manipulación de unos territorios de ancestrales dueños que el Estado no admite como poseedores legítimos? ¿Dónde queda lo de “pacta servanda?” No entendemos por qué se da esta situación, estos lamentables vacíos de autoridad.[4] El gobierno nacional debe pronunciarse con claridad sobre estos asuntos que tanto daño hacen y que son causa fundante del descrédito que viene en aumento vertiginoso. Por lo menos la sospecha salta de inmediato.

2. De otra parte, haciendo eco al sentir social, la Iglesia expresa su dolor e inconformismo ante el juego de palabras empleado por representantes legítimos de los entes gubernamentales para denominar un fenómeno vergonzante que ha empañado a nuestras fuerzas militares y de policía, y que, como si no fuera ya luctuoso, ahora difama a toda esta feraz tierra de promisión, utilizando los gentilicios, emblema de la pujanza y honradez de sus pobladores; o dándoles identidad con los nombres topográficos, como nuestro estratégico Golfo de Urabá; o estigmatizando apellidos tan prestigiosos como el de Jorge Eliécer Gaitán, o la extensa descendencia Úsuga; o todo un grupo humano de industria y comercio reconocido a nivel internacional como el pueblo paisa. Duele porque se descubre un fondo malintencionado de “sofisma de distracción,” un mimetismo sutil para adormecer a la población con engaño. Reclamamos el fin de la estigmatización de una región, y el de llamar con otros nombres lo que todos reconocemos como paramilitarismo.

3. Frente al tema de la desmovilización y construcción de paz, nos preguntamos: ¿Cuál es el papel de la sociedad civil en la subregión? ¿Qué es lo que nos toca hacer en medio de una situación cada vez más desconcertante? No podemos olvidar lo que ha ocurrido en el pasado y que amenaza con repetirse: la historia trágica del asesinato sistemático de tantas personas que se comprometen en un cambio social y político que, bien sabemos, se debe llevar adelante.

Es tarea de todos los líderes de la región tomar conciencia de estas situaciones y agotar juntos las soluciones.

Dado en Apartadó a los 3 días del mes de Febrero de 2017.

Mons. Hugo A. Torres Marín
Cáritas diocesana

[1]NACIONAL 29 ENE 2017 - 11:23 AM. Continúan los ataques. ASESINAN A RECLAMANTE DE TIERRAS EN TURBO (ANTIOQUia). Los testigos aseguran que Porfirio Jaramillo fue sacado de su vivienda por hombres fuertemente armados.
http://www.elespectador.com/noticias/nacional/asesinan-reclamante-de-tierras-turbo-antioquia-articulo-677146.
JUDICIAL 20 ENE 2017 - 1:53 PM. Asesinatos contra líderes sociales. En menos de 24 horas asesinan a cuatro campesinos en Córdoba, uno de ellos un líder social. Se trata de Hernán Agames, quien lideraba la Asociación Campesina del Sur de Córdoba en la vereda de El Barro, y además hacía parte del movimiento político y social Marcha Patriótica. http://www.elespectador.com/noticias/judicial/menos-de-24-horas-asesinan-cuatro-campesinos-cordoba-un-articulo-675723.
Denuncia Publica 063 Cuatro Asesinatos Simultáneos en el Sur de Córdoba. http://ascsucor.es.tl/Denuncia-Publica-063-Cuatro-Asesinatos-Simultaneos-en-el-Sur-de-Cordoba.htm
[2]A ‘El Manteco’ le preocupa el avance paramilitar y retraso en obras en la vereda Gallo. https://www.laflecha.co/en-caliente/a-el-manteco-le-preocupa-el-avance-paramilitar-y-retraso-en-obras-en-la-vereda-gallo/.
A sangre y fuego las Autodefensas Gaitanistas buscan retomar Urabá. Desde la zona veredal del Gallo en Tierralta, el comandante Rubén de las Farc alerta sobre el plan del Clan del Golfo y los Úsuga contra los campesinos
Por: Grupo de Monitoreo Acuerdo de Paz* | enero 22, 2017
A ‘El Manteco’ le preocupa el avance paramilitar y retraso en obras en la vereda Gallo. https://www.laflecha.co/en-caliente/a-el-manteco-le-preocupa-el-avance-paramilitar-y-retraso-en-obras-en-la-vereda-gallo/.
A sangre y fuego las Autodefensas Gaitanistas buscan retomar Urabá. Desde la zona veredal del Gallo en Tierralta, el comandante Rubén de las Farc alerta sobre el plan del Clan del Golfo y los Úsuga contra los campesinos
Por: Grupo de Monitoreo Acuerdo de Paz* | enero 22, 2017

[3] http://www.larazon.co/web/2017/01/cultivos-ilicitos-detonante-la-violencia-sur-cordoba-gobernador/.
http://www.larazon.co/web/2017/01/cultivos-ilicitos-detonante-la-violencia-sur-cordoba-gobernador/

http://www.autodefensasgaitanistasdecolombia.org/agc2/index.php/module-styles/122-comunicado-enero-15-de-2017
[4] JUDICIAL 25 ENE 2017 - 6:11 PM En una audiencia privada ante el Fiscal General. Denuncian alianzas entre miembros de las Fuerzas Armadas y "Clan del Golfo" en el Bajo Cauca. Líderes sociales manifestaron que autoridades le han entregado material explosivo a esta banda criminal. Dieron nombres propios de funcionarios que, dijo Néstor Humberto Martínez, ya están bajo el radar de la Fiscalía.
http://www.elespectador.com/noticias/judicial/denuncian-alianzas-entre-miembros-de-fuerzas-armadas-y-articulo-676613

El presidente Trump busca una ofensiva frontal contra todo aquello que, según él, ha debilitado a los Estados Unidos. Por eso, su agenda incluye reformas a la política migratoria que traerá cambios profundos a la población hispana. Varios son los aspectos que Trump va a intervenir: la deportación de inmigrantes con récord criminal. La persecución a quienes no poseen papeles en regla. Discrecionalidad en dar permisos especiales a quienes llegaron a Estados Unidos siendo niños y a los padres de ciudadanos estadounidenses y residentes legales permanentes. La aplicación de medidas de seguridad nacional para combatir el extremismo islámico violento. Imponer tributos a las remesas. Sanciones a ciudades que facilitan la llegada de migrantes como Los Ángeles y Nueva York. Y, la más controvertida de las medidas: construir un muro en la frontera sur con México para frenar a los migrantes ilegales.

En Estados Unidos viven más de treinta y cinco millones de migrantes, once millones son indocumentados. Trump ha prometido deportar entre dos y tres millones, revirtiendo el legado indulgente de Obama. Pero el gobierno de Trump no puede deportar legalmente a las personas solo por su nacionalidad, sino con base en delitos criminales o administrativos, como ser indocumentado. Sin duda que estas eventuales deportaciones y la reducción de arribos a Estados Unidos, afectarán las transferencias de remesas que suman ciento treinta mil millones de dólares al año. Fenómeno particularmente duro para México, Centro América y países como Colombia.

En estos momentos los migrantes ilegales y quienes no han podido definir su situación, temen las deportaciones masivas y sienten la presión del gobierno y la sociedad. La política de Trump ha logrado poner 7, en el programa radial de RCN “Notas humanas y divinas”.a los migrantes, especialmente a los indocumentados, bajo la visibilidad mediática, señalándolos como una amenaza social y económica para la seguridad norteamericana. Pero desde la realidad de los migrantes, ellos son víctimas de un modelo de desarrollo global, desigual e inequitativo, generador de una economía concentrada que beneficia la acumulación del capital en pocas manos; que impulsa procesos de exclusión social y cultural; y que hace ver a las víctimas como las responsables de los desequilibrios sociales.

El documento de Aparecida en el número cuatrocientos catorce nos dice: “Entre las tareas de la Iglesia a favor de los migrantes, está indudablemente la denuncia profética de los atropellos que sufren frecuentemente como también el esfuerzo por incidir, junto a los organismos de la sociedad civil, en los gobiernos de los países para lograr una política migratoria que tenga en cuenta los derechos de las personas en movilidad”.

* Editorial presentada el domingo 5 de febrero del 2017, en el programa radial de RCN “Notas humanas y divinas”.

Luis Guillermo Guerrero Guevara
Director general Cinep/Programa por la Paz

Frente a la tarea de construir una paz justa, sustentable, con derechos y responsabilidades ciudadanas, este año dos mil diecisiete y por lo menos las próximas dos décadas son definitivas para el país. Pero el dos mil diecisiete marca el inicio y como todo primer paso, será uno de los años más difíciles para la Paz. Además del reto de iniciar la aplicación de los acuerdos de La Habana en materia de reparación a las víctimas, de empezar el ordenamiento institucional para desarrollar la justicia transicional y de llevar a buen puerto las tareas pendientes sobre desarrollo rural, participación política con garantías y generar nuevas estratégicas contra el narcotráfico, se suma la agenda social y política del país.

En lo social está el reto de reestructurar un sistema nacional de salud que es injusto, indigno y deprimente. El déficit es de siete punto seis billones de pesos y la reforma tributaria no atenderá sino una pequeña parte de él. La educación, es otro reto social, el gobierno Santos aplicó el año pasado veintiocho billones de pesos, pero el tema no es solo de cobertura sino de calidad y la paz necesita de ella con urgencia. En la agenda política el hecho de que la mayoría de los legisladores le haya dado el aval al nuevo Acuerdo de Paz le otorga un triunfo político al presidente Santos y le muestra a la oposición que el debate sobre las leyes que se van a crear para la implementación del Acuerdo es un procesos difícil. Esta misma oposición se ve retada a tener una campaña electoral que busque ganar espacio en el Congreso y argumentar la necesidad de apoderarse de la presidencia de Colombia en el año dos mil dieciocho con el fin de limitar la aplicación del Acuerdo con las FARC. Por su parte las FARC, en el escenario político electoral no van a ceder terreno. Será la primera vez que no van a ser uso de las armas en la política, esperemos que los demás actores armados ilegales que también han hecho uso de ellas en la política no las continúen usando para generar, como ya lo han hecho en otros momentos de la historia del país, la guerra sucia en contra de sus opositores. El balance de los hechos muestra que la paz está en ciernes y con grandes retos para iniciar el camino de su construcción. Cómo nos dice el Padre de Roux en su columna de El Tiempo: “El desafío para la Iglesia católica y las demás confesiones y para mujeres y hombres que se sienten movidos moralmente en conciencia, es ejercer la responsabilidad de un acompañamiento espiritual unificado, audaz y convocante. Que se ponga por encima de las ambiciones de poder y de sus personajes, que plantee que la reconciliación es difícil, pero vamos por ella. Que esté llevado por la compasión ante el sufrimiento, por la búsqueda de la verdad, por la determinación de no permitir la impunidad de ningún lado”.

 

* Editorial presentada el domingo 8 de enero del 2017, en el programa radial de RCN “Notas humanas y divinas”.

Luis Guillermo Guerrero Guevara
Director General Cinep/Programa por la Paz
 

 

 

Tres casos de corrupción son la muestra de cómo en Colombia se ha tocado fondo en el desfalco a la nación: los casos de InterBolsa, Reficar y Odebrecht. En el caso de InterBolsa, la semana pasada quedó en libertad por vencimiento de términos, el empresario Víctor Maldonado Rodríguez, que enfrenta un proceso penal por ser presuntamente el cerebro de la estafa a los inversionistas para rentar y ganar grandes sumas de dinero en el Fondo Premium de InterBolsa, a finales de dos mil trece. Maldonado se ha declarado inocente de los delitos imputados por la Fiscalía y sus abogados han hecho todo tipo de artimañas jurídicas para entorpecer el proceso. En total fueron sesenta y cuatro millones de dólares de detrimento patrimonial y se vieron afectados mil doscientos seis inversionistas. Nueve implicados más, acusados de ser estafadores, están hoy en libertad.

En el caso de corrupción en la refinería de Reficar, la Fiscalía y la Contraloría General han encontrado serias inconsistencias que superan los cuatro mil millones de dólares de sobrecostos en la ejecución de contratos. Reficar puede ser el mayor caso de corrupción y negligencia del siglo en Colombia pues al sobrecosto se le suma el daño fiscal, que puede superar los ocho punto cinco billones de pesos. Finalmente, en el caso de corrupción de la constructora de vías Odebrecht, el exviceministro de transporte del gobierno Uribe, Gabriel García, aceptó cargos de corrupción. Recibió un soborno de seis y medio millones de dólares para asegurarle a esta firma un millonario contrato de la Ruta del Sol. Así lo sostuvo ante un juez en Bogotá. Al parecer hay más funcionarios públicos y políticos implicados en el caso. Según el Contralor general de la Nación, la corrupción en Colombia suma cincuenta billones de pesos en los últimos años. Una cifra astronómica que niega a los ciudadanos la posibilidad de acceder a la salud, la educación y los servicios públicos básicos.

¿Cuándo habrá justicia en Colombia no solo para castigar a los ladrones de cuello blanco sino para recuperar estos recursos económicos y ponerlos al servicio de la realización de los derechos sociales, económicos, políticos y culturales de la ciudadanía colombiana? ¿Cuándo tendremos políticas que hagan realidad estos derechos? ¿Hasta cuándo los ciudadanos seguiremos indiferentes y sin levantar nuestra voz de protesta y de propuesta para hacer cambiar esta realidad que afecta la vida de las futuras generaciones? ¿Cómo llamarnos cristianos y ser a la vez corruptos y ladrones de los recursos que son de todos los ciudadanos? El profeta Isaías nos dice “el que rehúsa ganancias fraudulentas, el que se sacude la palma de la mano para no aceptar soborno, el que se tapa las orejas para no oír hablar de sangre, y cierra sus ojos para no ver el mal. Ese vivirá en las alturas, subirá a refugiarse en la fortaleza de las peñas, se le dará su pan y tendrá el agua segura”.

* Editorial presentada el domingo 22 de enero del 2017, en el programa radial de RCN “Notas humanas y divinas”.

Luis Guillermo Guerrero Guevara
Director General Cinep/Programa por la Paz
 

 

En el número más reciente de la revista Cien Días vistos por Cinep/PPP se abordan los hechos determinantes que marcaron el final del año 2016 en cuanto al proceso de paz en Colombia, se destacan cuatro momentos:

1. La firma definitiva del nuevo acuerdo de paz entre el Gobierno del presidente de Colombia, Juan Manuel Santos Calderón, y las Fuerzas Revolucionarias de Colombia - Ejército del Pueblo (FARC-EP), realizada en el Teatro Colón de Bogotá el 24 de noviembre.
2. La refrendación del acuerdo en el Congreso de la República cuyo resultado fue: 205 votos a favor, cero en contra y 63 congresistas que, por diversos motivos, rechazaron el Acuerdo o se abstuvieron de votar.
3. La aprobación por parte de la Corte Constitucional —con ocho votos a favor y uno en contra— de una vía rápida para que el Congreso de la República legisle la implementación del acuerdo de paz, popularmente llamado el fast track.
4. Finalmente, la puesta en escena del movimiento “Voces de Paz” que tiene como propósito central facilitar el paso de las FARC-EP a la escena política en el Congreso de la República.

La revista Cien Días vistos por Cinep/PPP es una publicación trimestral que circula desde 1988 y hoy se integra como blog a ElEspectador.com también se puede descargar de forma gratuita.

Artículos

Editorial | Una paz en ciernes
Acuerdos de paz | Decidiendo la vida

 

 

 

 

 

 

Los indignantes y dolorosos feminicidios de la niña Yuliana Andrea Samboní Muñoz ocurrido el 4 de diciembre en Bogotá y de Dora Lilia Gálvez, el pasado 6 de noviembre en Buga, son solo dos casos de mujeres que representan un fenómeno creciente de violencia social contra las mujeres colombianas. El Instituto de Medicina Legal, señala en informes recientes, que en el país cada día son asesinadas entre tres y cuatro mujeres. El año pasado fueron asesinadas novecientas setenta mujeres en Colombia. Todos los casos son historias atroces, saturadas de terror, de brutalidad, de violencia sexual y de injusticia. Otro estudio de Profamilia señala que la violencia de género ha afectado, en los últimos años, a un setenta y cuatro por ciento de las colombianas, el incremento de las violencias contra las mujeres en Colombia está desbordado. Cada treinta y dos minutos una mujer es víctima de violencia intrafamiliar. Cada doce minutos una mujer es víctima de violencia de pareja. Cada veintisiete minutos una mujer es víctima de violencia sexual. El año pasado se reportaron ciento cuarenta y siete feminicidios pero solamente se emitieron cinco sentencias condenatorias y a septiembre de este año se reportaron ciento cincuenta y siete casos con solo veinte sentencias.

Pero uno de los elementos más graves es que la mayoría de casos ocurren en la esfera intrafamiliar, pero también muchos otros en el ámbito de una sociedad que no ha generado cambios de fondo en el uso de un paradigma patriarcal, esencialmente machista, tirano y que subordina a la mujer frente al hombre.

Estos casos indignantes y brutales en contra de las mujeres, logran la atención en las redes sociales y en los medios de comunicación, lo que genera un grado de atención y visibilidad en la ciudadanía. Pero, lo más seguro es que cada caso, termina en el olvido, la indiferencia y, lo que es peor, en un nivel de impunidad del noventa y cinco por ciento, según la Fundación Sisma Mujer. Colombia cuenta con leyes de avanzada contra el feminicidio y la violencia de género, tal y como la 'Ley Rosa Elvira Cely' que sanciona hasta con 50 años de cárcel a los responsables de asesinar mujeres por su condición de mujer, pero la realidad demuestra que no se implementan.

El Papa Francisco, el día ocho de marzo, fiesta de la mujer, expresó: “Un mundo donde las mujeres son marginadas es un mundo estéril porque las mujeres no sólo traen la vida sino que transmiten la capacidad de mirar más allá, miran más allá de ellas. Nos transmiten la capacidad de comprender el mundo con ojos distintos, de escuchar las cosas con corazón más creativo, más paciente, más tierno. ¡Cuántas mujeres padecen el peso de la vida y el drama de la violencia! El Señor quiere que vivan libres y con plena dignidad”.

Luis Guillermo Guerrero Guevara
Director general Cinep/Programa por la Paz

Fernán González ha sido investigador del CINEP/ Programa por la Paz durante 45 años, sus principales campos de investigación son el análisis de las relaciones entre Iglesia y Estado en la historia colombiana, los procesos de formación del Estado-nación en Colombia y América Latina, y más recientemente, el trasfondo histórico de las violencias en Colombia.

El interés de Fernán por explicar la violencia desde la historia ha sido un proceso gradual, que empieza cuando se traslada de Barranquilla a Cali para hacer su apostolado en los barrios pobres de la sultana del valle. 

Es pertinente resaltar que Fernán González ha sido destacado como referente de la Ciencia Política colombiana (en el libro publicado recientemente «La ciencia política en Colombia ¿una disciplina en institucionalización?»), y como el autor con la mayor capacidad para integrar las diferentes áreas de esta disciplina, pues ha tenido la habilidad de «viajar» entre las distintas áreas de la ciencia política en el país.

Él ha sido formador de investigadores y siempre ha hecho énfasis en que sus investigaciones y reflexiones son posibles gracias al trabajo de su equipo de Violencia Política y Construcción del Estado, con el que ha logrado que el campo de las ciencias políticas en Colombia transite por problemas territoriales y combine las miradas escalares con la conciencia de la larga duración.

Gracias a su trabajo contamos con una mirada histórica que no sólo reconstruye los procesos políticos sino que propone alternativas para la comprensión del funcionamiento del Estado colombiano y, sin duda, de otros Estados Latinoamericanos.

En la obra de Fernán se encuentran los análisis sobre el desarrollo de las fronteras, las variaciones económicas en las regiones, las estructuras políticas locales, las dimensiones territoriales del conflicto, así como su historia y adaptaciones que dan luces sobre «las posibilidades de consolidar relaciones ciudadanas de convivencia y fortalecer las instituciones en las regiones que han sufrido esos fenómenos».

La trayectoria de más de 40 años de investigación del P. Fernán González S.J., se recoge en sus páginas, y al mismo tiempo propone pistas para nuevas investigaciones sobre el funcionamiento de la política, el proceso del conflicto armado y la construcción del Estado colombiano.

Fernán quiere ser recordado como un maestro, el legado que queda en sus alumnos es el acumulado que se proyecta más alla de la coyuntura actual, es el aporte al entendimiento del país.

 

Una ola de asesinatos de líderes sociales y defensores de derechos humanos tiene alarmado al país. Los crímenes han ido in crescendo durante este año. Distintas ONG de derechos humanos así como la Oficina de Derechos Humanos de la ONU en Colombia, han alertado sobre el recrudecimiento de las amenazas y asesinatos en los últimos cuatro años. En los primeros nueve meses de 2016 mataron a cincuenta y cuatro de ellos; treinta y uno de estos graves hechos han ocurrido en los últimos tres meses. El promedio es de uno cada tres días. Crímenes como el de Erley Monroy, líder de la Asociación Campesina Ambiental del Losada Guayabero; Didier Losada, presidente de la Junta de Acción Comunal de Platanillo, en Uribe, Meta; Marcelina Canacué, lideresa integrante del movimiento político Marcha Patriótica de Palermo, Huila; Néstor Iván Martínez líder de las comunidades negras de Cesar y opositor de la minería; Maria Fabiola Jiménez, lidereza comunitaria de Barbosa, Antioquia; Roberto Taicus Bisbicus, líder del pueblo indígena awá y profesor en zona rural de Tumaco; Nereo Meneses, Joel Meneses y Ariel Sotelo, defensores del medio ambiente líderes de Almaguer, Cauca, y miembros del Comité de Integración del Macizo Colombiano (CIMA), opositores a la minería y a la siembra de cultivos ilícitos en su territorio.

Para algunos analistas esta realidad puede ser una advertencia de sabotaje al proceso de paz, pues varios de estos atentados han afectado a líderes de comunidades cercanas a las zonas veredales donde se concentrarán las FARC, y pertenecen a organizaciones sociales que respaldan el proceso de paz. En esta lógica, los asesinatos pueden ser una respuesta de sectores que no se resignan a que el acuerdo de paz se implemente y tratan de romperlo violentamente. Por su parte, el Estado hasta ahora ha respondido con una protección individual a los líderes, pero no está implementado una verdadera estrategia de seguridad integral para los territorios, esta estrategia está contemplada en el acuerdo de paz firmado y debería implementarse cuanto antes. Cinep/Programa por la Paz expresa su preocupación por esta ola de asesinatos que generan un escenario incierto para la implementación de los acuerdos de paz. Es imperativo que el Presidente de la República tome medidas inmediatas para garantizar la vida de todos los líderes, liderezas sociales y defensores de derechos humanos. No basta con firmar un acuerdo si la vida sigue siendo violentada, si la palabra de quienes piensan diferente se calla con los fusiles. El nuevo acuerdo firmado, entre el gobierno y las FARC, el pasado 24 de noviembre, es el punto de partida para este propósito. Al respecto, el Episcopado Colombiano expresa: “Con espíritu de servicio, acompañaremos la implementación del acuerdo, como voz profética que interprete al pueblo colombiano, y de modo especial, a las víctimas del conflicto armado, a los campesinos, a las minorías étnicas y a los más pobres. Es hora de reconciliación, de unidad y de compromiso”.

Luis Guillermo Guerrero Guevara
Director General CINEP/Programa por la paz

Donald Trump llegó a la presidencia de los Estados Unidos. Sucedió lo que no era previsible ni deseable para un poco menos del cincuenta por ciento de los votantes norteamericanos, para la mayoría de los analistas, para las encuestas y para varias naciones del mundo.

Este hecho sigue confirmando la tendencia mundial de lo impredecible en asuntos políticos, tal y como sucedió este año con la salida del Reino Unido de la Unión Europea, la larga elección del Presidente Mariano Rajoy en España y el Plebiscito por la Paz en Colombia. ¿Pero, cómo entender este tipo de resultados y comportamientos políticos en nuestras sociedades contemporáneas?

Algunas hipótesis explicativas nos pueden ayudar a comprender esta situación. Una primera hipótesis es que vivimos en sociedades con altos grados de polarización, basadas en una visión estereotipada de la realidad: el mundo es solo blanco o solo negro, no hay grises, no hay colores. Compresiones que no admiten la riqueza de las diversas culturas, creencias e identidades, ni los cambios. Lo diverso es un peligro latente. Los diferentes se constituyen en sospechosos y en enemigos, se justifica la exclusión, el odio y la violencia. El cambio de los modelos sociales tradicionales produce inseguridad y miedo de perder poder, así sean sistemas sociales injustos y excluyentes en ellos se tiene confianza.

Una segunda hipótesis muestra que actualmente en los eventos electorales la ciudadanía se moviliza más por factores afectivos, de estado de ánimo y pragmáticos que resuelven problemas del diario vivir, que por elementos reflexivos y analíticos que buscan cambios de largo plazo. En este sentido la política se convirtió más en un instrumento transaccional para el beneficio individual y no para el bien común. La política elevó sus grados de corrupción en amplios sectores de dirigentes y de ciudadanos, a la vez que perdió legitimidad y credibilidad en la sociedad. Resultado de esta situación es: el uso de la política para castigar a los mandatarios de turno sin importar las consecuencias. Y, la despolitización ciudadana, el desinterés por los temas políticos y fenómenos como la abstención masiva.

Una tercera hipótesis afirma que la influencia de la comunicación política ha fracasado: por difundir mensajes distorsionados, por hacer eco de prejuicios, por incapacidad en descubrir y analizar movimientos y tendencias de baja frecuencia, pero de gran recorrido y profundidad. Trump, el Brexit y el No al plebiscito ganaron con el voto oculto frente a un gran esfuerzo de los electores con un voto culto e informado. Esto es una realidad.

En Aparecida los obispos constataron que en América Latina avanzan diversas formas de regresión autoritaria por vía democrática que, en ciertas ocasiones, derivan en regímenes de corte neopopulista. La inmadurez de dirigentes políticos radicaliza sus posiciones, fomentan la conflictividad, polarizan, generan frustración y desencanto por la política y particularmente por la democracia. Para encontrar estas ideas podemos consultar el documento en los números setenta y cuatro, setenta y cinco y setenta y siete.

 

Luis Guillermo Guerrero Guevara
Director general Cinep/Programa por la Paz