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A pocas horas de la apertura de las urnas, el Movimiento Defendamos la Paz:

 

El Cinep/Programa por la Paz lamenta profundamente el fallecimiento de uno de sus fundadores y colaboradores más cercanos, Gilberto Gómez Arango. Extendemos nuestra solidaridad con su familia y compartimos su dolor ante su partida. Presentamos este pequeño homenaje a la vida y obra de un hombre que, décadas atrás, dejó sentadas las bases para lo que es y ha sido el Cinep/PPP durante estos años.

Gilberto Gómez ingresó a la compañía de Jesús en 1955. Hizo su pregrado en filosofía y letras en la Pontificia Universidad Javeriana. Terminó la maestría en economía de la Saint Louis university en Misuri. Para finales de los 60 existía el Centro de Investigación y Acción Social, CIAS como apuesta de la compañía en varios países. Tras la renuncia de los directivos de este centro, pasó a denominarse Centro de Investigación y Educación Popular, Cinep. En este proceso el papel de Gilberto fue clave. Asumió la parte administrativa y organizativa y le tocó terminar de construir el edificio, apenas estaban los cimientos y la construcción generó muchas resistencias. A inicios de 1972 los jesuitas de la época realizaron una misa de inauguración cuando el edificio no estaba terminado. En el evento participó el embajador de Holanda, porque se construyó con el apoyo de la iglesia holandesa, y llovía más adentro que afuera, recuerda un asistente. Gilberto fue quien sentó las bases sólidas del Cinep en términos administrativos y de organización. Durante este periodo asumió la búsqueda de recursos que patrocinaron al centro durante los primeros años.

En 1975 recibió su título de licenciado en teología de la Frankfurt/M. y Doctor en economía de la Universidad de Londres. Ese mismo año ingresó al Cinep como investigador, año en el que también asumió la subdirección. Desde 1977 fue asesor financiero del Cinep/PPP, labor que seguía haciendo durante este año. Tras varios años de gerencia de los fondos de Cinep, inició su carrera por fuera. Tuvo una carrera muy exitosa en el sector financiero con diferentes entidades.

Dentro de la producción de textos de Gilberto en Cinep, se encuentran:

• El nuevo orden económico internacional y la trilateral. Revista Controversia n.º 68-69 (1978).
• El sector informal en el desarrollo de la economía colombiana. Informe final consultoría del Cinep para el PMUR
• Socialismo y Cristianismo [coautor] (1971). Documento de trabajo 4.
El nuevo orden económico mundial y la trilateral en Revista Controversia Núm. 68-69 (1978)

“Una juventud que históricamente ha sido vulnerada”, así tipificó Julián Rodríguez Sastoque, candidato joven a la lista del Concejo de Bogotá por el Partido Alianza Verde, el papel de los jóvenes en la política colombiana en la Mesa de Trabajo: “Los jóvenes se toman la política”, un encuentro de jóvenes políticos con jóvenes investigadores del Cinep/PPP en el que intercambiaron visiones sobre la política y reflexionaron sobre la situación de los jóvenes políticos en Colombia.

Esta vulneración se demuestra con las cifras de desempleo, asesinato y estigmatización, en específico, en los jóvenes rurales. Según Diego Bulla, Tatiana Bahamón y Camila Carvajal, investigadores del Cinep, los jóvenes ruralles alcanzan las tasas más bajas de escolaridad donde la mitad no alcanza a superar el quinto grado, poseen condiciones precarias de trabajo, el 8% de los hombres y el 42% de las mujeres hacen parte de los llamados nini (ni estudian ni trabajan), 40% vive en situación de pobreza y el 16,7 % en condiciones de indigencia. Adicionalmente, sufren condiciones de inseguridad y desprotección que los hacen dejar su territorio, debido a distintos factores como la persecución por consumo de sustancias psicoactivas, los repertorios de violencia selectiva y la estigmatización.

Para subsanar este hecho, se creó la Ley 1622 de 2013 que buscó establecer un marco institucional de la ciudadanía juvenil, el goce efectivo de los derechos, la adopción de políticas públicas necesarias para su realización, protección y sostenibilidad y el fortalecimiento de capacidades y condiciones de igualdad de acceso que favorezcan su participación e incidencia en la sociedad.  Sobre este asunto intercambiaron opiniones los distintos candidatos que participaron del espacio que coincidieron en que la Ley ha sido insuficiente.

En este sentido, Julián Rodríguez afirmó que “la ley creó el sistema nacional de juventudes, creó todas las instancias para reivindicar los derechos sociales y culturales, pero dejó el vacío legal en el tema de cómo elegir los concejos [de juventud]”. Esto generó, según el joven político, que estos cargos dependieran de relaciones clientelistas del político de turno “entonces ponen al hijo del alcalde a que maneje el tema de juventudes o al hijo o sobrino de un político que tiene mucho poder”.

Ahora bien, la aplicación de la ley también presenta complicaciones, pues se necesita la creación de políticas públicas que hagan posible el paso del papel a la realidad. Para  Jorge Calero, candidato al Concejo de Buga, Valle del Cauca, “el rol y la tarea importante que tenemos como jóvenes es intentar establecer en las agendas municipales y departamentales, incluso desde las campañas, la construcción de políticas públicas que entren a solucionar problemas de fondo y no se den únicamente en la dimensión de indicadores [como pasó en su departamento donde] se estableció una política para medir cuál era el rol de la participación de los jóvenes y eso es simplemente un trabajo de investigación”.

Con la ley también se brindó la oportunidad de acceder al goce efectivo de los derechos a los jóvenes de manera independiente; sin embargo, para Felipe Ramírez, integrante de la Red Juvenil Cuma de Soata, Boyacá, la aplicación de esta es inefectiva si no se conoce, “cómo van a pelear sus derechos, cómo van a saber sus deberes si no hay una socialización y, sobre todo, en zonas rurales de los departamentos”.  

Por su parte, Gabriel Prada, dos veces concejal y candidato a la alcaldía Zipacón, Cundinamarca, concuerda con la visión de Calero, “de nada nos sirven las políticas públicas si en la realidad estas no se aplican”; sin embargo, Diego Valero, candidato a edil en la localidad de Ciudad Bolívar, Bogotá, piensa que la política pública es un “ejercicio de doble vía, no únicamente el ejercicio de voluntad política por parte del Estado que tiene la obligación de que se materialice la política pública, sino que también por parte de la ciudadanía”.

Para Valero, “lo realmente importante es hacer un ejercicio participativo en la construcción de esa política pública que cambie realmente la voluntad de la gente [para que] sientan que el Estado a ellos también les toca”. Desde su ejercicio práctico en Ciudad Bolívar, donde los jóvenes no están pensando participar en política, el reto es también cómo involucrar a la juventud para que participe y empiece a pensar en cambiar su realidad y la de su localidad.  

La participación política, entre el clientelismo y la corrupción 

“A los 23 años quería ser alcalde de Fusagasugá y lo que me decían es que yo tenía que hacer fila y esperar 20 años. La única opción que tuve en ese momento fue salir a recolectar firmas porque no encaje en las estructuras políticas que obligan a los jóvenes que tienen que bajar la cabeza”, así relata Jairo Hortua, candidato a la alcaldía de Fusagasugá por el Alianza Verde, su participación en la política.

La estructura política es una de las dificultades que encuentra el joven al momento de participar, “a no ser que tenga que encajar en la estructura, hacerse amigo del alcalde, senador, representante regional”, aclara Hortua; sin embargo, eso genera un problema para el joven que ve la política desde otro ángulo y piensa diferente a las personas de su partido, pues en este se “obliga absoluta obediencia”.

De esta manera, la estructura política se ve como un desafío para la participación en la política debido a que su sistema genera una relación clientelista en los partidos o un reto económico si la persona decide lanzarse independiente. Por ello para Hortua, se necesita “empezar a generar otro tipo de relación en los partidos políticos para hacer que más jóvenes ingresen a la política, que suban a los escenarios de poder sin necesidad de que haya parte de una estructura política permitiendo una incidencia real en las políticas públicas”.

En ese sentido, Daniel Caro, candidato a edil de la Comuna 12 de Villavicencio, Meta, ve que la falta de participación política en su departamento tiene que ver con diferentes realidades: primero, “no hay oportunidades en los municipios, no hay en qué emplearse, por lo tanto, los jóvenes se obligan a acompañar a candidaturas de antaño que hacen parte de las estructuras clientelistas”; segundo, “son amenazados” y, tercero, “los jóvenes no tienen la oportunidad para terminar una media básica en el colegio”. Adicionalmente, señala Caro que, en municipios como Mapiripán, Uribe o zonas apartadas, donde hay presencia de grupos armados ilegales, los jóvenes, al no encontrar oportunidades, se vean obligados a desplazarse de sus territorios o unirse a grupo armado al margen de la ley.

 

 

La mujer y la política

“Alguien en algún momento me dijo ‘usted debería estar en una cocina, no acá metida en lo que no le interesa’”, relató Margarit Briseño, asesora de tres campañas políticas y defensora de derechos humanos, su participación como mujer joven en la política. Según Angela Lesmes, en Participación de la mujer en el escenario político colombiano, la representatividad en las mujeres en los cargos regionales para elecciones de 2015, no superó el 20% de personas elegidas y “es evidente que se está muy lejos de alcanzar la paridad en organizaciones públicas” a este nivel.      

Para Margarit Briseño, las causas de la falta de participación política en las mujeres son varías: primero, un proceso histórico que sitúa a la mujer como encargada del hogar, “el hombre puede salir a hacer campaña porque tiene el tiempo y la disponibilidad, la mujer dice ‘bueno yo me voy a hacer política y ¿quién va hacer almuerzo en mi casa? ¿quién va a cuidar los hijos?’”; segundo, las mujeres en los partidos políticos aún son rellenos en las listas de candidatos para poder cumplir la Ley de Cuotas, y tercero, existe un miedo a participar, “porque entre nosotras sabemos que no nos apoyamos”, en especial, en la mujer del campo.  

La ley 581 del 2000, conocida como la Ley de Cuotas, obliga a los partidos partidos a tener dentro de sus listas el 30% de participación femenina, esta ha generado también un debate interno de los partidos y las mismas mujeres. Si bien los asistentes al encuentro coincidieron en que esta participación es necesaria, Gabriela Torres, integrante de la Red de Jóvenes Kolumbien, afirma que esta cuota se convierte en una carga para la mujer y el partido y opina que “a mí no me parece que tengan que ‘obligar’ a las mujeres, si no quieren. Qué mejor que las que realmente participen sean las que quieren y están interesadas”.

Otros políticos jóvenes reconocen la falta de participación de las mujeres en la carencia del fortalecimiento en los procesos de base, como por ejemplo Diego Valero, candidato a edil de la localidad de Ciudad Bolívar, quien indicó que “hay que hacer de alguna manera que las mujeres pierdan el miedo de liderar los procesos en el territorio, de nada nos sirve una lista con el 30% de mujeres si al momento de hacer el ejercicio político siguen intimidadas por ese contexto machista que lo que hace es señalarlas”.

Según Sebastián Sánchez, candidato a edil de la localidad de Kennedy por el Centro Democrático, comenta que su partido es un gran ejemplo para observar la participación política de la mujer desde el ángulo de las dinámicas del poder. “El Centro Democrático es el partido con más mujeres dentro de su bancada y no es porque precisamente se haya trabajado en el empoderamiento de las mujeres, sino simplemente porque las dinámicas del poder han permitido que mujeres que tienen detrás suyo un gran padrinazgo, una gran cantidad de dinero o una gran familia hagan parte de esa participación”.

El rol del político joven

Desde la visión de estos jóvenes que participan activamente en la política electoral es claro que la reflexión sobre su participación está ligada a la vulneración que han sufrido. Esta se ve inmersa en dinámicas de clientelismo intrínseca dentro de los partidos y la falta de oportunidades laborales que tienen los jóvenes, en especial de la Colombia profunda, para buscar alternativas para su incursión en el mundo político.

Es de reconocer, que ser joven político en Colombia representa un reto, pero al ser mujer política joven el desafío es mayor por las dinámicas machistas presentes actualmente en la sociedad y que permean el ejercicio político. Es por eso que, para John Montoya, S.J., investigador del Cinep/PPP, “los políticos en este país deberían ser un puente entre el Estado y la sociedad civil para que hagan políticas públicas, expidan normas y manden atendiendo al bien público, el bien común”.

Adicionalmente, la función del joven político es “servirle a los más pobres, a los más desvalidos, a los más marginados de la sociedad”. Por ello, “un político que llega a un cargo de elección popular, es sobre todo un pedagogo, que ayuda a construir sociedad civil fuertemente participativa; en últimas, la función de un político es construir democracia”.

Lida Bocanegra
Equipo Comunicaciones

 

En la versión del XIX Congreso Colombiano de Historia, Fernán González, S.J. fue elegido como historiador destacado de esta edición y recibió la distinción “Jaime Jaramillo Uribe”. La comisión otorgó esta mención por su larga trayectoria intelectual y liderazgo académico, además del impacto de sus recientes publicaciones.

Este año, la sede del evento fue en Armenia, Quindío a propósito de los 130 años de la fundación de esta ciudad y como un homenaje por lo que representa su desarrollo cafetero en el país. Así mismo, se celebró el Bicentenario de la Campaña Libertadora de 1819. La Asociación Colombiana de Historiadores (ACH) lleva 32 años siendo parte de este Congreso y se creó en el marco del VI Congreso Colombiano de Historia en 1987.

 

Fernán González S.J. ha sido investigador del Cinep/PPP por más de 45 años, es Licenciado en Filosofía y Letras, con maestrías en Ciencia Política y en Historia de América Latina. Entre sus publicaciones más destacadas se encuentra “Poder y Violencia en Colombia” que fue declarada en 2015 como obra fuera de concurso por la Fundación Alejandro Ángel Escobar. Fernán González, S.J. ha recibido otros reconocimientos a lo largo de su vida, como Investigador Emérito en 2016 por parte de Colciencias. Así mismo, es reconocido como un referente de la ciencia política y la historia en Colombia.

María Fernanda Vera

Equipo de Comunicaciones

 

Desde Cinep/Programa por la Paz lamentamos profundamente el fallecimiento de Camilo Castellanos, incansable defensor de los Derechos Humanos y constructor de paz. Camilo fue investigador de este centro por más de 10 años y director de la revista Cien Días. Extendemos nuestra solidaridad con su familia en estos momentos de dolor y hacemos un pequeño homenaje a partir de los recuerdos de sus colegas y amigos que se cruzaron por su vida en esta infatigable lucha de búsqueda de la paz y la justicia social. También hacemos mención a algunas de sus publicaciones y del conversatorio por los 30 años de la Revista Cien Días. 

 Algunas de sus publicaciones:

Una semana que trasciende el espacio y el tiempo. Después de 32 años Semana por la Paz busca declarar a Colombia territorio de paz. Cinep/PPP refrenda su misión y su voluntad de vivir y actuar por una sociedad justa, sostenible y en paz.

La historia de una Semana

Sin saberlo, la historia de la Semana por la Paz la empiezan a construir los jesuitas desde 1700 cuando encargan al artesano santafereño José de Galaz la elaboración de la Custodia de la Iglesia San Ignacio de Bogotá, conocida como ‘La Lechuga’. Más de doscientos años después y tras la venta de esta pieza al Banco de la República nace el Programa por la Paz, una obra concebida por la Compañía de Jesús con el objetivo de apoyar iniciativas de paz de la sociedad civil y en cuyo seno se originó la Semana por la Paz.

Exactamente fue un 9 de septiembre de 1987, en el marco del Día Nacional de los Derechos Humanos, que se desarrolló la primera versión de Semana por la Paz, un proyecto de promoción de la paz para visibilizar, aportar y promover las iniciativas de paz en el país. Luego, en 1993, la coordinación de este proyecto quedó a cargo de la Red de Iniciativas Ciudadanas por la Paz y contra la Guerra (Redepaz); para 1995, por invitación de la Provincia de la Compañía de Jesús, se unió la Pontificia Universidad Javeriana; y, posteriormente, en 2006, tras la unión del Cinep con el Programa por la Paz el Centro se suma a las organizaciones que integran el comité de impulso. Desde el 2011, Semana por la Paz adquirió una identidad propia y se convirtió en un espacio de la sociedad colombiana comprometida con la paz.

Según Luis Guillermo Guerrero, director del Cinep/PPP, “durante estos 32 años hemos insistido, persistido y resistido a todos los embates del conflicto para crear símbolos pedagógicos, para que respiremos por lo menos en un momento y pongamos a reflexionar acerca de la pregunta ¿Qué es la paz y cuál es su contenido?”. En estos 32 años de existencia se han realizado cerca de 32.000 actividades en los 16 departamentos del país.

“Somos territorio de paz”

En 2019, Semana por la Paz con el propósito de declarar a Colombia como un territorio de paz toma el lema “Soy y somos territorios de paz” para dejar atrás la polarización constante que se vive en el país alrededor de este tema. En esta Semana participaron más de 70 organizaciones, corporaciones, asociaciones y entidades gubernamentales, entre otras.   

Cinep/PPP también se sumó y, el pasado 3 de septiembre, se declaró territorio de paz a través de un acto simbólico donde más de 70 trabajadores de la organización entregaron sus “armas”, representaciones simbólicas de actos que los alejan de la paz, y firmaron un acuerdo con el fin de construir este ideal desde la cotidianidad.

Para el director, Luis Guillermo Guerrero, Cinep/PPP hace esta declaración “porque queremos dar ejemplo de que se puede construir paz hasta en lo más pequeño y de ahí en adelante”, esto significa, “dar el testimonio y uno que sea desde la profunda convicción de que si la paz no empieza también en esos pequeños territorios, bien sean geográficos o simbólicos, no estamos realmente empezando a tocar el germen de dónde está la base de la paz”. Esta base se encuentra en las relaciones con otros, con su entorno y con las demás especies donde se establece “cómo comemos, de qué comemos, de qué usamos, de qué compramos”. 

Por su parte, Andrés Aponte, investigador del equipo de Estado, conflicto y desarrollo, considera que “Cinep no se está declarando como tal como un territorio de paz, sino que está refrendando precisamente esa postura y visión que tiene de sociedad frente a la realidad colombiana que se ha vivido por más de 50 años”. Según Aponte, “es más que todo un respaldo a una misión y visión institucional que se compromete más allá de la coyuntura, pero que sin duda alguna está respaldando las transformaciones que se vienen dado en la sociedad con los Acuerdos de la Habana”.

Para conocer más sobre el sentido de la Semana por la Paz para Cinep/PPP escuche el siguiente podcast:

Un “proceso de paz” al interior

El proceso de declaratoria en Cinep/PPP tuvo dos momentos: uno personal y otro grupal. El momento personal se desarrolló una semana antes. En los pasillos y carteleras de la institución se platearon preguntas y reflexiones sobre aquellas problemáticas internas que se viven en el trabajo cotidiano y que impiden hacer de la paz una forma de vida. Durante una semana el equipo humano del Cinep/PPP escribió sus ideas y mensajes para enfrentar esas situaciones y elaborar una “agenda” de la negociación que sería insumo fundamental del “acuerdo de paz” que sería firmado en el acto simbólico.

Por su parte, el momento grupal se realizó en dos partes, primero, con los equipos de trabajo y, segundo, con toda la institución. Para el primero, cada grupo se tomó un tiempo de reflexión y diálogo sobre esas acciones o actitudes que se convierten en “armas” en la cotidianidad y que serían entregadas en la ceremonia como un compromiso para mejorar las relaciones con otros. Esta actividad se basó en la propuesta metodológica de la Semana por la Paz.

Finalmente, el segundo, fue la ceremonia de declaración, que se dio en las instalaciones de la institución y fue presidida por Jorge Julio Mejía, S.J., quien a partir de canciones invitó a la reflexión colectiva que se concretó en la ‘dejación de armas’ y la ‘firma del acuerdo de paz’. En el siguiente video conocerás un poco más sobre como Cinep/PPP vivió la Semana por la Paz:

 

Texto: Lida Bocanegra
Video: Miguel Martínez 
Crónica: Deivyd Manrique
Equipo de Comunicaciones 

 

 

El anuncio de “la continuación de la lucha guerrillera” por algunos excomandantes guerrilleros "Iván Márquez", "Jesús Santrich", y alias "El Paisa" junto con, aproximadamente, 17 hombres y mujeres, conocido el 28 de agosto pasado, no supone una crisis, una parálisis o una ruptura del proceso de paz. No es de esperar que tenga un efecto negativo sobre el proceso de implementación del Acuerdo Final, como tampoco un efecto de repudio a los compromisos del Acuerdo por parte del Gobierno nacional u otras instituciones estatales. Por el contrario, podría ser una oportunidad y servir de catalizador para que el Gobierno nacional y los gobiernos departamentales y municipales aceleren la implementación a nivel operativo.


 

 

 
 

"Hemos estado en la retadora tarea de ser un equipo con la misión de trabajar en  nuestro complejo país por una sociedad justa, sostenible y en paz. Hemos logrado, desde cada equipo, importantes resultados, hemos afrontado desafíos, con limitaciones y desaciertos, con incertidumbres, pero, afortunadamente, con el ánimo de seguir luchando y aportando para que este país supere sus inequidades, sus desigualdades, exclusiones y prosperen los procesos de desarrollo y paz con justicia social."  Luis Guillermo Guerrero, director de Cinep/PPP.

Presentamos a nuestros aliados de sentido el informe de gestión del año 2018. Encontrarán el reporte de publicaciones, las lecciones aprendidas, las acciones por área, la síntesis de logros entre otros procesos que resumen nuestro accionar del 2018.


 

 

 
 

Semana por la Paz es una iniciativa que busca visibilizar los esfuerzos y procesos de personas y organizaciones de la sociedad civil que trabajan por la paz, la resolución pacífica de conflictos y dignificación de la vida. En 2019, con el mensaje de convertir a Colombia en un territorio de paz de lanzó Semana por la paz 2019: Soy y Somos Territorios de Paz, el 15 de agosto en la Pontificia Universidad Javeriana.

Luis Emil Sanabria, presidente colegiado de Redepaz, dijo que este año se espera en la Semana por la Paz “declarar muchos territorios de paz, que los candidatos a las alcaldías, gobernaciones, al consejo y a las asambleas departamentales hagan pactos de no agresión, no violencia y de convivencia; sacar definitivamente las armas y la corrupción de la política”. Además de decirle a los actores armados que las poblaciones se resisten a la violencia y quieren paz y desarrollo pacífico, en convivencia y en respeto.

Con ese mismo motivo, Monseñor Héctor Fabio Henao, presidente de la Comisión Nacional de Paz y director de Pastoral Social, hizo un llamado a “avanzar, a darnos la mano, a ser capaces de conformar en realidad una gran movilización ciudadana en favor de la construcción de la paz, del diálogo y la reconciliación del país”. Recalca que la Semana por la Paz es un ejercicio ciudadano que debe llevar a restablecer la legitimidad en los territorios donde se han llevado a cabo procesos de construcción de paz, en especial, donde el conflicto armado ha estado enraizado.

La lideresa social, Gladys Aristizábal, vio en esta Semana muchos retos ante este momento difícil que está viviendo el país con la situación de los indígenas: “¿cómo buscar  reconciliarnos?, ¿cómo buscar ese silencio de los fusiles?, ¿cómo, a través de nuestra palabra, de nuestros hechos, construimos paz todos los días?, ¿cómo la gente o las personas desde su mismo territorio, desde su mismo ser construyen la paz, aportan a la paz? La paz no la encontramos ni en una tienda, ni en un supermercado, la paz la construye cada uno desde su ser, desde su territorio; por eso somos territorio de paz”. 

Estos mismos retos los encontró María del Pilar Valencia, magistrada de la Jurisdicción Especial para la Paz seccional Ausencia de Reconocimiento, que envió dos mensajes a la ciudadanía. Primero, “no es suficiente con que la institucionalidad o los actores del conflicto formalicen un acuerdo, es fundamental que sembremos una cultura de paz en cada uno de nosotros y de nosotras para que realmente haya una reconciliación y una paz estable y duradera”. Y segundo, “es necesario que las víctimas acudan a la JEP, acudan con su versión de cómo se vivió el conflicto, qué daño sufrieron y, sobre todo, cuáles son las propuestas de reparación y de garantías de no repetición”. 

Para los bogotanos el Alto Consejero para los derechos de las víctimas, la paz y la reconciliación, Gustavo Quintero, señaló  un mensaje que considera fundamental: “En Bogotá todos somos iguales, todos podemos ser y todos debemos poder desarrollar eso que tanto queremos. Bogotá es una ciudad que nos recibe a todos y en la que todos cabemos”. Asimismo, considera que la ciudad puede convertirse en un territorio de paz, aunque no sea sencillo lograrlo, si todos los actores -ciudadanía, organizaciones sociales, liderazgos sociales, la academia y la administración distrital- se une en un clamor de paz.    

Katie James, cantautora colombio-irlandesa, desplazada por la violencia junto a su familia interpretó Mi forma de hacer la paz, canción de su álbum Semillas de Paz, dedicado a su sobrino Tristán James asesinado en el conflicto armado.

John Harold Dávila, cantautor colombiano, promotor de paz en Antioquía y autor del jingle del Semana por la Paz 2019 cantó ¿Cuándo volvemos a casa? en memoria de los niños que fueron alejados de su casa. Y grupo juvenil Sunyai de Policarpa, Nariño, que por medio de una presentación cultural mostró su experiencia de paz y reconciliación entre la comunidad y los excombatientes de las FARC.

El evento contó además con la presencia Darío Sendoya, coordinador encargado de la Macroterritorialidad de Bogotá-Soacha de la Comisión de la Verdad; Arturo Charria, coordinador de Centro de Memoria, Paz y Reconciliación de Bogotá; Jorge Enrique Bohórquez, secretario Pastoral de la Salle y distintos representantes de las organizaciones convocantes como el padre Gerardo Villota, S.J., de la Compañía de Jesús, Luis Guillermo Guerrero Guevara, director del Cinep/PPP y Patricia Romero, encarga de proyectos sociales de Compensar.

Lida Bocanegra
Equipo de Comunicaciones 

 

En la segunda edición del año, Diálogos Cinep/PPP debatió acerca del primer año de gobierno de Iván Duque en relación con la implementación del Acuerdo de Paz, el asesinato a líderes sociales y la economía del país. En él participaron Sara Tufano, columnista de El Tiempo; Libardo Sarmiento, integrante del comité editorial de Le Monde Diplomatique y Sandra Borda, profesora asociada de la Universidad de los Andes.

Consuelo Corredor, moderadora, inició el diálogo planteando la falta de gobernabilidad del actual gobierno y con su primera pregunta abrió la discusión al respecto. Sandra Borda afirmó que esta temática se podría plantear en tres ideas: (1) la relación entre el ejecutivo y el legislativo en la que “el gobierno está ensayando un nuevo esquema de relacionamiento con el Congreso que en palabras de ellos mismo ‘no pase por las mismas lógicas de la mermelada’ con la que funcionó en el gobierno Santos”, (2) el estatus de gobernabilidad de Duque en relación con su partido y (3) la falta de consolidación de un proyecto de gobierno claro, “uno no pude poner un país a funcionar o a gestar política pública alrededor de un objetivo de esa naturaleza –economía naranja–”.

 

Esta lectura fue debatida por Sara Tufano . En su opinión, la decisión de mantener en los ministerios más importantes –Defensa, Hacienda, Relaciones Exteriores e Interior– personas de confianza del Centro Democrático representa “que los aspectos principales del gobierno iban a ser manejados por Uribe”. Entonces, para ella, la idea que se ha difundido de que el presidente no tiene gobernabilidad porque “es un presidente moderado”, “porque ha decidido gobernar con cero mermelada” o “porque no tiene las mayorías en el gobierno” se contradice con lo que realmente ha hecho Duque en el año no solo en la reducción del presupuesto sino en la agenda legislativa como la Justicia Transicional.  

En cuanto al manejo de la economía, Libardo Sarmiento denomina este como un gobierno perdido en los temas macroeconómicos que agrava el déficit comercial que venía en alza desde años anteriores. Este problema se acompaña por un déficit fiscal al que la reforma tributaria del primer semestre no respondió, un aumento en las cifras de desempleo y un “presupuesto que no responde a los problemas macroeconómico que tiene el país en el momento”.

Por otra parte, con relación a los asesinatos a líderes sociales Tufano indicó que existe una tipología especial en los liderazgos asesinados “no los están matando a todos, este es un plan sistemático y los líderes sociales que están siendo más asesinados y más amenazados son los que están trabajando el tema de protección a recursos naturales y de restitución de tierras”. En esta misma línea, Sarmiento planteó los asesinatos como un conflicto de clases sociales, “una arremetida contra las poblaciones rurales por el modelo económico llámese campesinos, indígenas, negras”; es decir, “es un proyecto hegemónico de destrucción de una clase”.

Revive aquí el minuto a minuto de este evento: 

Lida Bocanegra
Equipo de Comunicaciones