Editorial Web
Bocas de Satinga
La Diócesis de Tumaco nos hace llegar un comunicado triste. El territorio que tiene para evangelizar ha sido invadido por la guerra: el 10 de octubre 2009 se enfrentan las FARC y la Infantería de Marina en Pueblo Nuevo. El resultado neto: 8 comunidades de afros e indígenas tienen que abandonar sus ranchos durante dos meses para salvar su vida. El 31 de enero del 2010, indígenas Eperara Siapidara de Tortula, Casa Grande y Robles, celebran su asamblea. Cuatro guerrilleros de las FARC irrumpen en medio de la reunión y arengan a los nativos.
Tierrerismo
Hay algunos deberes desagradables. Tener que comenzar un nuevo año reportando que el conflicto social armado de Colombia no disminuye sino que se transforma, no deja de doler. Mucho más cuando esa transformación incide sobre la parte más vulnerable de la población del país: los indígenas y las mujeres.
El palacio de justicia. Una tragedia colombiana.
Es un libro de la periodista Colombo - Irlandesa Ana Carrigan Parga. Tuve el privilegio fortuito de presentarlo, el 9 de diciembre, en el auditorio del CINEP. Y puedo asegurarles que es un libro histórico, quiero decir, un libro que no será de buen recibo en Colombia en el próximo medio siglo. No lo será por una buena razón: los que lo pueden comprar no creen que diga la verdad, y los que saben que dice la verdad no lo pueden comprar.
A falta de masacres...
Acaba de llegar a mi buzón el siguiente comunicado, de muy buena fuente:
“Familias campesinas de Remolinos del Caguán piden a la justicia colombiana la libertad de sus seres queridos y dicen no más a los montajes judiciales contra la población civil. Las comunidades campesinas…han sido objeto de múltiples violaciones a los Derechos Humanos…Continuamente vienen registrándose detenciones masivas a partir de montajes judiciales para encarcelar y estigmatizar a los campesinos que habitan las regiones de la antigua zona de despeje, con el supuesto, de que quienes las habitan están vinculados de alguna manera con la insurgencia”.
Panfletos
El papel que mata. Los tigres de papel pueden morder. Y los asesinos de papel pueden asaltar y ultimar. Una modalidad nueva de la violencia colombiana es el panfleto amenazante que ya, en repetidas ocasiones, ha precedido al homicidio, a la desaparición, o a la paliza. En los años cincuenta, los ‘bandoleros’ dejaban el papel sobre los cadáveres, decían que para escarmiento. Hoy, los ‘paracos’ lo reparten con anticipación destinada a provocar y administrar el terror.
De la inteligencia superior a la inteligencia cubierta
“Se dispone establecer la ubicación del blanco, coordinar la intervención de su celular e igualmente definir actividades de inteligencia ofensiva”… [El ‘blanco’ quedará, entonces, expuesto] a labores de “inteligencia cubierta”, o sea, “diversas fases de la guerra psicológica, estratagemas, y será, además registrado en sus movimientos, ubicación, composición de su núcleo familiar, datos de sus padres, sus medios de transporte, información financiera, nombre de los hijos, col
Paz sostenible. La justa proporción
Lo prometido es deuda. Volvamos, pues, sobre el Informe de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, a mirar sus recomendaciones que me atreví a llamar canto a la bandera, porque había leído su introducción: “La Alta Comisionada reitera todas sus recomendaciones anteriores que no han sido implementadas, o que sólo lo han sido parcialmente ”.


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Mientras una parte considerable del presupuesto nacional se destina a la guerra, las universidades públicas del país se ven a gatas para costear los gastos de sus programas.
Contra la corriente: Una mirada más allá de las interpretaciones normativas ymoralizantes de la política colombiana.