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El Palabrero
El Palabrero
La revista radial del Programa por la Paz.
Los Costos de la Guerra
El Palabrero es un Wayuú que teje los relatos de su pueblo. Camina por los playones de la Alta Guajira con historias, leyendas y fábulas que le sirven como herramientas para la transformación de los conflictos. Un Hombre con la memoria de su gente “al hombro”. Un mediador que se mantiene neutral en la escucha de ofensas, intimidaciones y provocaciones. Este principio rodea nuestra Revista Radial, que trabaja como eje temático: Los Costos de la Guerra.
En consecuencia, la revista Radial de El Palabrero no mira la guerra desde cualquier lugar, sino desde la perspectiva de las víctimas: aquellos hombres y mujeres que han experimentado en su propia carne los rigores de la vida armada. Quisimos que ellos, a través de sus testimonios, le hablen al país de lo que significa la guerra.
Este esfuerzo se halla plasmado en LA VIGA EN EL OJO, proyecto Costos de la Guerra, con el apoyo del Centro de Investigación y Educación Popular CINEP. Allí se muestra lo que nos cuesta la guerra no sólo en sus efectos económicos, humanitarios o políticos, sino también en los efectos espirituales, culturales, sociales, ambientales o psicológicos que pasan desapercibidos, pero que nos tocan profundamente.
En El Palabrero estamos convencidos que la guerra es una costosa y vana ilusión. La intensión es provocar el debate por la construcción de una paz duradera, que parta de un consenso social y político capaz de edificar una Colombia donde todas las mujeres y hombres podamos vivir dignamente, tramitando nuestros conflictos en paz. Porque no se trata de acallar las armas a cualquier costo, sino de permitirnos unas relaciones orientadas hacia los derechos humanos de todas y todos los ciudadanos de este bello país.
1. “Volver a la guerra me da miedo”
Costos Humanitarios
En este primer capítulo, se planteó que en medio de la guerra, lo que estamos perdiendo es el valor de la vida, porque cuando hablamos de los costos humanitarios de la guerra en Colombia, la primera alusión que se hace es al número de muertos, heridos, personas desaparecidas o secuestradas. A menudo, en medio de las cifras, no alcanzamos a dimensionar lo que implica que cada uno de estos seres humanos haya tenido que vivir y padecer una tortura, un disparo y una muerte violenta, puesto que aparecen tan solo registrados como un número.
2.“Lo que mataron fue mi voz”
Costos Sociales
La población se ve involucrada en la confrontación armada, en ese caso, nos referimos a los costos sociales, que en la guerra crean una determinada manera de relacionarnos, facilitando la reproducción de la violencia armada. Por ello, se vive en medio del horror de las masacres, las muertes selectivas, el desplazamiento y el secuestro, llenándonos de miedo, dolor y odio. En este trabajo se pretendió abrir el debate sobre la construcción de una autonomía de la sociedad civil distanciada de los actores armados, para que se rompa el círculo que alimenta la guerra.
3. “Arboleda: pueblito de mis cuitas”
Costos Económicos
Los grupos armados ilegales argumentan la búsqueda de una supuesta justicia social, no obstante, ellos se encuentran articulados en la economía legal como ilegal, de tal manera que han podido y pueden sostener por muchos años esta guerra. Por otro lado, el Estado dice buscar mayores niveles de desarrollo y seguridad, apostándole a un aumento militar estratégico para poner fin a la confrontación armada, lo cual no parece un escenario realizable en el corto plazo. En este punto queda planteado que el resultado de estos dos elementos tiene, como consecuencia, una sociedad que se hace cada vez más desigual, con menos oportunidades de desarrollo integral y que cierra el paso a una economía más equilibrada y justa para todos.
4. “Yo sigo secuestrado”
Costos Psicológicos
La guerra nos afecta psicológicamente como individuos y como grupo social. Son cada vez más frecuentes los episodios de depresión, los sentimientos de dolor e indignación, de rabia o impotencia. Efectivamente, la guerra, en muchos lugares del país, se va convirtiendo en un rasgo social generalizado. En ello radica la eficacia del terror como instrumento de guerra; se infunde terror para disuadir, doblegar y controlar, para imponer, someter y dominar, para aniquilar el pensamiento diferente, la construcción de alternativas y proyectos de vida fuera de la guerra. La pregunta es: ¿cómo es posible que creamos en la guerra como alternativa para el bienestar, la paz, la tranquilidad y el equilibrio emocional de las personas y de las sociedades?
5. “Todos me dicen: alcalde, cuídese que lo van a matar”
Costos Políticos
Pensar y hacer de la política un referente social sin vicios, es una tarea ineludible que nos corresponde a todos y todas. Pero este proceso de redefinición nos plantea un reto mayor: desterrar, del ejercicio de la política, el uso de la violencia y de las armas como uno de los mecanismos impuestos por la lógica de la guerra. Las preguntas son: ¿cómo cambiamos la idea de que hacer política en Colombia significa tener un interés particular? Y sobre todo ¿cómo evitar ponerse de parte de uno u otro actor armado que nos ofrece una “falsa seguridad” y las condiciones de suplir algunas necesidades?
6. “Sabemos cómo nació la tierra”
Costos Ambientales
La guerra está profundizando una lucha, a muerte, por la apropiación de los recursos naturales, para quedar en manos de unos pocos. La guerra va en contravía de una concepción más integral del medio ambiente. Lo central no son los recursos de la naturaleza, mucho menos la competencia por ellos, sino la relación que establecemos seres humanos, tierra y animales para crear condiciones de vida digna para todos los seres vivos, donde el respeto a la vida, la solidaridad y el desarrollo armónico son ejes que soportan nuestra interacción.
7.“Yo soñaba con una nube”
Costos Espirituales
La guerra en la vida espiritual tiene consecuencias sumamente graves para la vida social, aunque no sea algo palpable. ¿Cómo vamos hacer para reconstruir la confianza en el ser humano, para hacer valer la dignidad y recobrar la esperanza? En fin, las posibilidades de la vida en comunidad, la convivencia y el bienestar dependen de creer que es posible un entendimiento, una armonía y una paz duradera. Esta posibilidad tiene que ver con encontrar sentido a lo que somos y hacemos en medio de la guerra que vulnera nuestro espíritu.
8. “Aquí hay que vestirse como ellos digan”
Costos Culturales
La cultura es un conjunto de relaciones, representaciones y prácticas para vivir la vida, donde tiene prioridad el sentido común. ¿Qué estamos haciendo por evitar los efectos destructivos de la violencia en la cultura? ¿Estamos construyendo respuestas constructivas, desde la memoria de lo que somos y vivimos, maneras de relacionarnos y representarnos que nos devuelvan una identidad basada en la vida y en el ejercicio permanente de la convivencia? Preguntas pertinentes para articular el ser, sentir, representarse y vivir vínculos nacidos de una historia compartida, de una memoria colectiva y de una particularidad geográfica. |
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