Lo que opinan los ambientalistas
Por: Lina Vargas Fonseca
Periodista - Equipo de comunicaciones CINEP
CINEP entrevistó a dos investigadores del medio ambiente en Colombia, quienes expusieron sus puntos de vista sobre la situación ambiental en el país, a propósito de las licencias a los megaproyectos de La Colosa, El Quimbo, Ánimas–Nuquí y Puerto Brisa. Ángela Plata es coordinadora del departamento del Medio Ambiente de la Universidad Sergio Arboleda y Armando Sarmiento es profesor del mismo departamento en la Universidad Javeriana.

Imagen tomada de: www.minambiente.gov.co
CINEP: ¿Cuál es el procedimiento para obtener una licencia del Ministerio del Medio Ambiente?
Sarmiento: La licencia ambiental, dependiendo del tamaño del proyecto, la otorga la autoridad ambiental regional o el Ministerio del Medio Ambiente. Lo primero que hace la persona interesada es solicitar los términos de referencia que dependen del tipo de proyecto. Se realiza un estudio ambiental de alternativas y el Ministerio elige. Luego se elabora la línea base y los planes de manejo ambiental, de contingencia y de desmonte. Quien solicita la licencia presenta una serie de documentos, el Ministerio evalúa, visita el sitio, hace las correcciones y finalmente decide si la otorga o no. Lo que se busca con ese proceso es identificar los impactos, las medidas de mitigación y evaluar las contingencias o fenómenos extraordinarios como incendios, explosiones o derrames.
¿Qué tanto pesa el estudio de impacto ambiental a la hora de otorgar una licencia?
Plata: Una evaluación de impacto ambiental tiene en cuenta el impacto en el suelo, fauna, flora, aire y contaminación atmosférica y auditiva, además de lo social, que es el impacto sobre las comunidades. Para abrir una mina de oro se tiene que quitar la vegetación sobre el suelo que es el hábitat de muchas especies de fauna y que alterará el equilibrio del ecosistema. En caso de reforestación, sería mejor hacer un proceso de restauración que consiste en imitar el ciclo de la naturaleza. No sembrar las plantas grandes, sino empezar por las pequeñas, las plantas nativas y seguir el ciclo natural del medio ambiente. Pero un proceso de restauración es complicado y requiere de mucho tiempo, sobre todo cuando se ha afectado el subsuelo. Se supone que el estudio de impacto ambiental debería ser la única herramienta a través de la cual se tomen las decisiones. Se hace una evaluación y a partir de ella se realiza el plan de manejo ambiental y el plan de gestión social. Sin embargo, juegan muchos intereses, por ejemplo, a pesar de que el Ministerio sea un ente autónomo, juegan las políticas inversionistas del Gobierno, que ha estado muy abierto a la entrada de capital extranjero.
¿Cómo observa la situación ambiental del país tras el otorgamiento de éstas cuatro licencias?
Plata: No estoy de acuerdo con darle licencia ambiental a estos megaproyectos porque generalmente detrás de ellos hay grandes empresas en su mayoría extranjeras que tienen sus propios intereses, como el caso de la mina de oro en Cajamarca. Estos megaproyectos no dejan muchos beneficios a las personas que viven en las zonas. Se supone que con el plan de gestión ambiental se hacen unos procesos de compensación y de mitigación. Se suele pensar que dando plata se va a compensar el daño social, ambiental y económico en la región, pero no es así. Si se hace una mina de oro y se destruye y deforesta una gran parte de terreno, un dinero no va a compensar la parte ambiental que se está dañando.
Sarmiento: No se puede hacer un omelet sin quebrar huevos. Toda actividad humana causa un impacto en el ambiente, aunque esté bien hecha. Tenemos una población y un país que necesita infraestructura y es necesario hacerla. En el caso de las hidroeléctricas puede haber alternativas, aunque, en general, ha habido problemas con las autoridades ambientales porque su construcción causa alteraciones en el ciclo del agua y en el ciclo vital de muchas especies. En el mundo, algo más del 55 por ciento de la energía eléctrica se produce quemando carbón, diesel o gas, con efecto invernadero y podemos considerar que la generación de energía hidroeléctrica es la más limpia que hay. Si no generamos energía hidroeléctrica en Colombia tendríamos que quemar carbón o gas y si lo ponemos en una balanza, yo me quedo con la generación hidroeléctrica.
La vía Ánimas – Nuquí posibilitaría la construcción de un puerto en el Pacífico muy cercano a las ciudades del occidente del país. Si lo miramos por barreras geográficas, ese punto es el mejor para construir una carretera, aunque eso cause enormes impactos en el Chocó no sólo en términos ambientales sino también sociales. Sin embargo, si uno le pregunta a la gente allá, la mayoría está de acuerdo con esa carretera porque son la comunidad más aislada del país.
Por último la mina de oro. La pregunta es más difícil de responder porque el oro no lo necesitamos mientras que la carretera y la energía sí. Por supuesto que si tenemos una mina de oro suficientemente grande eso podría mejorar la balanza cambiaria del país. En el caso del Tolima estamos en una montaña con riesgo de deslaves, filtraciones e inestabilidades de tipo geológico, que lo hace un proyecto complejo.

Imagen tomada de: www.eltiempo.com
¿Cómo hallar equilibrio entre el desarrollo y la explotación de recursos y la protección del medio ambiente?
Plata: El progreso se piensa como algo que va en contra del medio ambiente. Se tiende a ver el desarrollo hacia delante y no es eso. El desarrollo no implica que cada vez seamos más modernos. Por eso existe el concepto de desarrollo sostenible y de uso sostenible de los recursos naturales, que significa que se puede hacer uso de los recursos naturales teniendo en cuenta aspectos en los que se respete el medio ambiente. El desarrollo sostenible se trata de usar los recursos de tal manera que generaciones futuras los puedan usar también. Por ejemplo, las comunidades indígenas utilizaban los recursos sin agotarlos porque hacían un uso sostenible de ellos. La gente cree que desarrollo es tumbar y dejar lo más moderno, pero resulta que estamos creando tecnología para cuidar el medio ambiente.
Sarmiento: En el país tenemos actividades que son mucho más nocivas para el medio ambiente, pero no tienen el mismo tratamiento mediático ni el mismo debate político. Un ejemplo es la ganadería que es la actividad dominante del uso del suelo con un impacto brutal sobre el medio ambiente. Desafortunadamente en Colombia tenemos una enorme dependencia de la explotación de recursos primarios. Si queremos que haya mejores condiciones ambientales, tenemos que definir estrategias para depender en menor medida de la explotación, eso quiere decir que se debe capacitar a la gente para que cambie el enfoque hacia unas actividades de mayor valor agregado. El país le está apostando a incrementar la explotación de carbón y otros minerales, o sea, nuestra apuesta exportadora es por los recursos primarios y eso tiene consecuencias ambientales. Otra actividad agresiva con el medio ambiente son los cultivos ilegales. La construcción de la carretera no tiene un impacto tan grande como el que causan los cultivos ilegales y la ganadería extensiva.
¿Cómo afectan estos megaproyectos a las comunidades que se encuentran en la zona?
Plata: Trabajé como asesora ambiental para una asociación de indígenas Embera Katío y Embera Chamí, que son las comunidades más afectadas por el proyecto Ánimas-Nuquí. Como ecóloga puedo decir que hay impactos ambientales, pero en talleres participativos donde se reunía la comunidad, ellos tenían varias preocupaciones de otra índole. Unos pensaban que les iba a facilitar el desplazamiento a ciertos sitios, pero las personas con más sabiduría y experiencia que tienen todavía unas costumbres muy arraigadas le temen al impacto que genere en su cultura.
Sarmiento: Hay que ver la balanza costo–beneficio. Si se piensa que es una hidroeléctrica que necesita el departamento del Huila, pues fácilmente un millón y medio de personas se van a beneficiar. Entonces ¿Paro un proyecto que beneficie a un millón de personas por trescientas? No es una situación sencilla. Y aunque hay indemnización, hay cosas que no se pueden cambiar. Pero si vamos a favorecer a un millón y medio de personas, alguien debe sacrificarse. También es cierto que en nuestro país ha imperado una costumbre de cazadores de renta y es que todo aquel que se oponga a un proyecto de infraestructura generalmente deriva mayores beneficios. Lo que logran es incrementar el costo de la compensación o inventar perjuicios que no existen. No digo que este sea el caso.

Imagen tomada de: www.farm4.statick.flicker.com
¿Se puede hablar de un viraje en la política ambiental colombiana tras el cambio de ministro?
Plata: El Ministerio de Ambiente ya ni siquiera es de Ambiente. De pronto en épocas anteriores los proyectos estaban enfocados en la parte ambiental, ahora que es Vivienda, Medio Ambiente y Desarrollo territorial, se está delegando el medio ambiente a un viceministerio que es algo que no es correcto porque el medio ambiente tiene que ser trasversal a todos los áreas. En mi opinión, sí se podría hablar de una repartición de licencias porque de todas maneras en este tipo de medios se mueven muchas influencias, sobre todo de empresas extranjeras.
Sarmiento: Creo que no hay cambio en la política, el actual Gobierno desde un principio tiene planteado el fortalecimiento y desarrollo de la infraestructura. Lo que cambia es la forma en que se toma la decisión. El señor Juan Lozano tiene aspiraciones políticas, en ese caso lo mejor es no firmar. El ministro actual Carlos Costa no tiene esas aspiraciones, entonces el costo político es menor. Yo asumo de buena fe que las personas que solicitan esas licencias cumplieron los requerimientos que pide la ley. El asunto es que estamos en un Estado de Derecho y se establecieron ciertas reglas y si un ciudadano las cumple el Estado tiene que cumplirlas también.
Un ejemplo de un megaproyecto en Colombia que haya sido respetuoso con el medio ambiente.
Plata: Es muy difícil hablando de megaproyectos porque así mismo suelen tener mega impactos. En los que ha habido no se puede decir que hayan sido amigables con el medio ambiente y que hayan tenido en cuenta el concepto de desarrollo sostenible. Es algo que hasta ahora se está implementando.
Sarmiento: No es fácil encontrar un ejemplo de esa naturaleza porque en Colombia no ha habido grandes proyectos de infraestructura en los últimos años. Pero cuando los proyectos se han manejado por empresas que tienen como política una responsabilidad social y ambiental, las cosas se hacen lo mejor posible. Tal es el caso del Cerrejón. Lo que tenemos es contraejemplos. Probablemente la obra de infraestructura peor manejada en Colombia es la carretera Barranquilla–Santa Marta que alteró el flujo hidráulico de la Ciénaga y causó la muerte de decenas de kilómetros de manglar.













El Oriente antioqueño, luego de ser considerada una de las zonas más violentas de Colombia, vive hoy otra realidad. Atraídos por la mejoría del orden público, desde el año 2007 han llegado a la zona alrededor de 60 mil personas que en el pasado debieron abandonar sus parcelas y que ahora desean rehacer sus vidas en la tierra de la que nunca quisieron salir.
Contra la corriente: Una mirada más allá de las interpretaciones normativas ymoralizantes de la política colombiana.
para recordar...
Otro gran problema que se esta gestando y que va a acabar con fuentes de vida..
es el del paramo del almorzadero ubicado al nororiente del pais y al que se le busca explotar carbon.
Seria bueno conocer puntos de vista como el anterior para dicho problema.