Modalidades de lucha

modalidadesApoyados en los estudios sobre movimientos sociales y atendiendo a la dinámica de las protestas en el país se han establecido las siguientes modalidades de ejercicio de la acción social colectiva:


  • Paros: son aquellos ceses explícitos de toda actividad, no solamente productiva, con unidad de propósito, mando y simultaneidad en el inicio y en el fin. En el caso obrero no hacemos la distinción entre las huelgas (que se producen en el marco legal vigente) y paros (por fuera de él). En ciertas condiciones estudiantiles y de trabajadores estatales, las asambleas permanentes y operaciones “tortuga” son una modalidad de paro.
  • Movilizaciones: son las formas de acción social colectiva que hacen presencia temporal en espacios públicos. Incluye lo que comúnmente se designa como marchas, desfiles, concentraciones, mítines, demostraciones, plantones y manifestaciones en general.
  • Invasiones: son todas las ocupaciones duraderas de predios rurales o urbanos para llamar la atención sobre necesidades relacionadas con la tierra o la vivienda, por cuanto no siempre persiguen apoderarse del predio. Se incluyen también las “recuperaciones” de tierras de antiguos resguardos.
  • Tomas de entidades: se refieren a la ocupación transitoria de entidades e instituciones públicas y privadas.
  • Bloqueos de vías: son obstaculizaciones a la circulación del tránsito en calles y carreteras, mediante el uso de barricadas temporales. Recientemente se designan también como “cortes de ruta”.
  • Disturbios: son acciones directas que, independientemente de si se lo proponen o no los actores sociales, terminan en choques con la fuerza pública. Estas han sido denominadas por la gran prensa como levantamientos, asonadas, pedreas, motines o disturbios (1).
  • Huelga de hambre: aunque suelen ser mecanismos extremos en otras modalidades de protesta, a veces se presentan aisladas de ellas y como una forma dramática de llamar la atención pública.
  • Resistencia civil: son formas de acción social colectiva que adquieren visibilidad en los tiempos recientes ante el desborde y la degradación de la violencia, aunque no sean muy abundantes. Por lo común son formas colectivas de enfrentamiento directo pero pacífico a los actores armados.
modalidades_variasAunque los actores a veces acuden a varias formas de lucha en un conflicto, privilegiamos aquellas que por su duración y cobertura son más incluyentes, y así evitamos duplicación de registros. Por ejemplo un paro suele albergar movilizaciones, tomas o bloqueos y, en casos extremos, huelgas de hambre. En este caso incluiremos sólo un registro, bajo la modalidad de paro. Mas si esta acción finaliza y se inicia otra, así persiga el mismo fin y tenga similar cobertura, es contabilizada como otra lucha distinta. Es diferente la situación de una forma de protesta que se lanza en distintas regiones o en el marco nacional. Si tiene unidad de propósito, de mando y simultaneidad en el inicio y el fin, se cuenta como un solo conflicto. Tal es el caso de los abundantes paros del magisterio o de los sindicatos nacionales.

Esto implica pensar hacia el futuro criterios para medir la densidad y calidad de los conflictos. La primera remite a la duración y sobre todo al número de participantes, datos difíciles de encontrar salvo para los asalariados (2). La segunda es aún más difícil de cuantificar porque se refiere a factores más subjetivos como el tipo de desafío público de los actores sociales y la respuesta de los antagonistas. En principio no debería ser igual una marcha de diez mil campesinos o una huelga general del magisterio, a un bloqueo de un reducido número de pobladores urbanos o un paro en una pequeña zapatería. Por ahora no disponemos de los instrumentos para afinar las bases de datos con estos componentes tan definitivos a la hora de analizar los resultados de las acciones sociales colectivas.

Al contrario de otros analistas de los movimientos sociales, por el criterio de visibilidad pública, no incluimos los eventos en recintos cerrados. Las amenazas de paro o los petitorios los consideramos como pasos previos, mas no acciones sociales colectivas como tales. Por último, tampoco contamos los éxodos (o desplazamientos forzados de población en zonas de violencia) como una modalidad de lucha, pues no constituyen un claro acto de protesta aunque reflejan, sin duda, el conflicto que vive el país. Todas estas expresiones de descontento, y muchas más que se producen en ámbitos privados o individuales, se consideraron en los “campos memo” que están al final de cada registro de esta Base de Datos y que narran detalladamente los eventos.


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(1) Nuestra definición de movimientos sociales los inscribe en la dinámica de construcción de consenso y no de imposición por las armas. En consecuencia no incluimos las acciones de los grupos armados irregulares, como tampoco eventos “violentos” sin ninguna relación con demandas sociales.

(2) El recuento de las huelgas laborales elaborado desde hace años por Álvaro Delgado y hoy incorporado a la Base de Datos de Luchas Sociales del CINEP/PPP, tiene un cálculo cuidadoso de jornadas-hombre “perdidas” en dichos conflictos, lo que constituye uno de los mejores acercamientos a la “densidad” del conflicto.

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