Actores sociales

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actoresLos actores participantes en las luchas sociales se definen a partir de tres criterios que se complementan entre sí: la existencia de un conflicto social específico, la identidad que se genera en torno a él, y la intencionalidad en la acción emprendida. Se podrían resumir en el qué, quién y para qué de la acción social colectiva.

El primer elemento, el qué, remite a la existencia, más allá de la voluntad de actores y antagonistas, de un conflicto social generado por injusticias, desigualdades o exclusiones. El segundo, el quién, por el contrario incorpora la dimensión subjetiva en la forma como se identifican públicamente los actores. Esta identidad o modo de cohesión social no necesariamente se traduce en una expresión organizativa formal. Por último, aunque el para qué, o la intencionalidad de la acción, está muy ligado a las anteriores, introduce un elemento crucial a la hora de contabilizarlas, pues determina la modalidad de actor específico al escoger entre los varios campos de conflicto y las diversas identidades. Un ejemplo puede ilustrar lo dicho. Una mujer obrera tiene al menos dos campos de conflicto (explotación laboral y discriminación de género) y dos identidades en construcción (obrera y feminista o de género). Según la intención de la acción concreta, sea ella la lucha por salario o por derechos reproductivos, la incluiremos en la categoría laboral o mujeres. Es obvio que hay mucha fluidez en estas identificaciones puntuales y corresponde al investigador definirlas. En consecuencia, se proponen siguientes tipos de actores sociales:

 

  • actores_variosPobladores urbanos: ciudadanos que reclaman bienes y servicios o se pronuncian ante decisiones políticas en calidad de tales. Se trata de luchas adelantadas por varias clases en torno a demandas con un claro referente territorial urbano o regional. Anteriormente se designaban “cívicos”, pero dada la ambigüedad de esta categoría se prefirió la de “pobladores urbanos”. En la actualidad distinguimos dos subcategorías: los que luchan por la ciudad –cercanos a los designados “movimientos sociales urbanos”– y quienes protestan en ella pero sin buscar directamente transformaciones urbanas.
  • Pobladores de fronteras urbano-rurales: aquellos actores antes llamados “regionales”, que en sus acciones sociales colectivas tienen una referencia territorial pero en espacios de frontera entre lo urbano y lo rural.
  • Campesinos: remite a los trabajadores productivos del campo que laboran directamente la tierra de la que derivan fundamentalmente su sustento, la cual a su vez tiene un sentido simbólico y cultural. Incorpora distintos sectores desde arrendatarios y colonos, hasta propietarios de tierra que siguen trabajándola directamente.
  • Asalariados: incluye a todos los trabajadores directa o indirectamente productivos, en áreas urbanas o rurales, que dependen del salario para su reproducción. Abarca lo que comúnmente se entiende por obrero y empleado. Aunque el mundo laboral se tiende a expresar en el sindicalismo, no son sinónimos, pues esta expresión organizativa no lo cubre sino en un escaso porcentaje. Los pensionados, al ser trabajadores que han cumplido su ciclo como parte de la población económicamente activa, también han sido incluidos bajo este rótulo. Igualmente quienes han perdido el empleo formal pero siguen moviéndose en torno al mundo del trabajo.
  • Estudiantes: lo que los une no es una posición de clase o una alianza de ellas sino su paso temporal por el sistema educativo. Es por tanto una categoría que remite a una etapa de la vida humana y a cohortes generacionales. La literatura sobre ellos se refiere más a los universitarios que a los de secundaria, pero en la Base de Datos se han incluido unos y otros así como normalistas y estudiantes de carreras tecnológicas.
  • Grupos étnicos: constituidos por quienes, desde particularidades culturales y en ámbitos espaciales definidos, reclaman una identidad étnica propia. En la historia reciente han sido más visibles los indígenas, quienes legitiman su identidad positiva en el reclamo de ser descendientes de los primeros pobladores de lo que hoy es Colombia, pero también incluimos a los afrocolombianos, los raizales y otras posibles minorías étnicas que se hagan visibles.
  • Gremios: corresponde a la expresión de grupos que poseen bienes de capital y por lo general no los trabajan directamente. En ese sentido explotan mano de obra, pero entran en contradicción con el Estado por políticas sectoriales. En ocasiones se suman a los “cívicos” en demandas regionales, pero aquí los contabilizamos sólo cuando aparecen en forma aislada. El bajo número de acciones se explica por la capacidad de acción que tienen por contar con muchos vasos comunicantes con los poderes vigentes. Es evidente que no son un movimiento social sino un grupo de presión.
  • Trabajadores independientes: incluimos aquí a quienes no tienen una relación salarial formal y dependen de sus pequeños medios (de producción o distribución) para su sustento. Se consideran profesiones como artesanos, artistas, deportistas, vendedores ambulantes, taxistas y dueños de vehículos que los trabajan directamente.
  • Mujeres: son quienes adelantan acciones con el claro propósito de elevar la condición femenina o de eliminar la opresión de género.
  • Sector LGBTI (Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transgeneristas, Transexuales e Intersexuales): retomando la terminología internacional incluimos a aquellos actores definidos por la diferencia en su orientación sexual.
  • Reclusos: se refiere a ciudadanos privados de su libertad y como tales pueden plantear demandas propias de su situación. Sus luchas son pocas en términos absolutos, no así en cuanto a la población que está en esta condición.

El conflicto armado que vive el país ha exigido incorporar nuevos actores con creciente visibilidad, tales como:

  • Víctimas de la violencia, dentro de las cuales se incluye la población en situación de desplazamiento: son aquellas personas que, individual o colectivamente, han sufrido vulneración de sus derechos, daños directos tales como lesiones transitorias o permanentes que ocasionen algún tipo de discapacidad física, psíquica y/o sensorial, sufrimiento emocional, pérdida financiera o hayan sido obligadas a salir de su lugar de origen por la violencia y que se trasladan a nuevos espacios urbanos y rurales donde adquieren visibilidad, independientemente de si tienen intención de retornar. También se considera víctima al cónyuge, compañero o compañera permanente, y familiar en primer grado de consanguinidad de la víctima directa, cuando a esta se le hubiere dado muerte o estuviere desaparecida.
  • Desmovilizados: dependiendo de los procesos de paz en curso estos grupos de reinsertados, provenientes de organizaciones insurgentes y paramilitares, cobran creciente presencia pública.

A medida que otros actores sociales se visibilicen a través de eventos de protesta y hagan presencia diferenciada en escenarios públicos, se irá ampliando esta clasificación para incluirlos como nuevos actores.

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