Jun 20, 2018

En el mes de junio invitamos a celebrar, reconocer y luchar por los derechos del campesinado nacional, mujeres y hombres que buscan pervivir en el territorio conservando las semillas nativas y criollas como base para la soberanía alimentaria y la autonomía económica de las comunidades. Por lo anterior presentamos el documental: Los Colores del Maíz, que recoge el proceso de declaratoria del municipio de San Lorenzo, Nariño, como Territorio Libre de Transgénicos ¡Por las Semillas, el Territorio y la Vida!

Esta es una iniciativa liderada por la Red de Guardianes de Semillas de Vida en el marco del convenio Construyendo Paz con Equidad desde Nariño y en articulación con las organizaciones de mujeres, líderes y comunidades pertenecientes a la Red de Familias Lorenceñas Las Gaviotas, la Pastoral Social de la Tierra, entre otros.

La propuesta sigue caminando desde las comunidades, quienes avalaron con sus firmas el acuerdo, siguen con la recuperación de semillas criollas y vigilan el ingreso de nuevas semillas que vienen desde el exterior, además, le apuesta a nuevos Territorios Libres de Transgénicos en diferentes zonas del país buscando caminar hacia una Colombia libre de cultivos transgénicos. 

El Convenio de Cooperación para el Desarrollo: “Fortalecer y visibilizar a las mujeres, a través de sus organizaciones y redes, y apoyar sus iniciativas de desarrollo local y construcción de paz, en Colombia”, denominado “Construyendo Paz con Equidad desde Nariño”, código: 14-CO1-332, es ejecutado por el Centro de Investigación y Educación Popular – CINEP/PPP, quien es el socio local de la Fundación Humanismo y Democracia – H+D, financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo – AECID, adscrita al Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación de ese país, cuyo trabajo se enfoca en las organizaciones pertenecientes al socio local como es Fundación del Suroccidente y Macizo Colombiano – FUNDESUMA, y aliados en territorio como Pastoral Social de la Tierra y Red de Guardianes de Semillas de Vida – RGSV.

 

Realización:

  • Lizeth Guerrero
  • Juan Carlos Revelo Piarpuzán
  • Jorge López Moreno
  • Alba Portillo

Musicalización:

  • Urku Nina

Compositores:

  • Pablo Tisoy
  • Diego Artemio Barrera
  • Juan Manuel Delgado
  • Agrupación Sihuar

Las organizaciones de la sociedad civil que hacen parte del convenio de Iniciativas de paz de la Fundación Interamericana IAF han construido dinámicas de transformación de conflictos en sus territorios. El Cinep/Programa por la Paz en el marco de este proyecto ha querido dinamizar y consolidar esta información que tienen las organizaciones para que hiciera parte del Mapa de Experiencias de Paz.

Este es un viaje por Colombia, por diversas geografías y contextos, en donde las organizaciones que trabajan desde las regiones asumen unas estrategias para transformar esos contextos conflictivos con los que conviven.

Las diferentes experiencias de paz que encontrarán aquí, trabajan en la construcción de paz territorial y algunas lo hacen en medio del conflicto armado. El Acuerdo de Paz de La Habana contribuyó a que este Mapa de Experiencias de Paz se construyera en clave de paz integral, como un rompecabezas,  teniendo en cuenta dos factores:

  • Tipo de conflictos ligados a alguno o varios de los puntos que están en el Acuerdo
  • Estrategias de acción frente a este tipo de conflictividades

Las organizaciones presentes en el Mapa de Experiencias de Paz han tomado un rol importante en sus contextos y se han preocupado por llevar a cabo acciones que respondan, transformen, mitiguen o tramiten de alguna manera esas conflictividades presentes en sus territorios. Encontramos en esta sistematización: el conflicto social y armado, conflictos asociados al género, derivados de la participación política, conflictos socio ambientales y conflictos por la tierra y el territorio.

Cada una de las 17 experiencias ha utilizado diversas estrategias para su trabajo organizativo en el territorio. Por ejemplo, la organización Caribe Afirmativo que trabaja en la costa caribe con el conflicto armado y de género se ha propuesto investigar y documentar los casos de violencia a la población LGBTI y se han mantenido activos desde diversas formas de manifestación social y de pedagogía para trabajar el tema de reconocimiento de género en el coyuntura reciente del país.  Otro caso tiene que ver con los conflictos por la tierra y el territorio, es el de la Cooperativa del sur del Cauca (Cosurca) que ha venido trabajando en el fortalecimiento organizacional de las asociaciones que pertenecen a esta organización, para la sustitución de cultivos ilícitos de la mano con la formación política y educativa.

 El MEP ha querido resaltar cinco casos representativos de experiencias de paz:

  1. Fundación Mujer y Futuro

En 1989 surge la Fundación Mujer y Futuro como una apuesta trasgresora o una organización feminista que tiene como finalidad el reconocimiento de la mujer como sujeta de derechos y su capacidad de acción para exigirlos. Esta experiencia lucha por la vida libre de violencias, la inclusión política de las mujeres y la transformación del contexto santandereano. Hace parte de la Ruta Pacífica de las Mujeres, siendo el nodo Santander. Esta organización combina diferentes estrategias para hacer frente a los conflictos asociados a la violencia de género, teniendo en cuenta su papel protagónico en la transformación de las relaciones en el departamento de Santander.

  1. Fundación Sumapaz

Nace de un proceso que inició en la Comuna 3 de Medellín, se funda en 1996 y se consolida en 1998. La Fundación se encuentra ubicada en el barrio Manrique en la zona nororiental de la capital antioqueña. Es una organización que trabaja en el acompañamiento a comunidades desplazadas y víctimas del conflicto armado en la defensa de sus derechos.

Dentro de los espacios de articulación a nivel local, la Fundación hace parte de la alianza de organizaciones comunitarias de las comunas nororientales Medellín, y, a nivel nacional, participa en la Coordinación Colombia-Europa-Estados Unidos y nodo Antioquia. El trabajo de la Fundación se ha centrado en la exigibilidad y reconocimiento de los derechos humanos por medio de la investigación, la difusión, la visibilización, la denuncia, el acompañamiento a organizaciones sociales, la movilización política y la interlocución para una efectiva incidencia en el diseño, definición y ejecución de políticas públicas.

  1. Hijos de la Sierra Flor, Asoafro y Asomartin

Se encuentra compuesta por tres organizaciones cuya apuesta general ha sido el empoderamiento y la transformación de relaciones conflictivas, a través de medios pacíficos de resolución de conflictos. Fundación Hijos de la Sierra Flor nace el 10 de enero de 1984, enfocando su labor en procesos de educación y capacitación a niños y jóvenes de sectores marginados de Sincelejo, con la finalidad de promover la formación social y ciudadana, además de promover una cultura de paz en su región.Por su parte, Asoafro y Asomartin surgen como experiencias regionales de empoderamiento. La primera, en perspectiva de lo que significa “ser negro” como una reivindicación étnico-política en una zona como San Onofre y, la segunda, enfocándose en el papel de la mujer indígena en Montes de María. Esta experiencia le apuesta a la articulación para el reconocimiento y fortalecimiento de las mujeres en perspectiva de construcción de paz.

  1. Fundación Natura; Asociación de Autoridades Tradicionales Indígenas Yurutí de Vaupés (Asatraiyuva); Asociación de Autoridades Tradicionales Indígenas del Vaupés Medio (Aativam); Asociación de Autoridades Tradicionales Indígenas de Querarí (Asatiq); y Asociación de Autoridades Tradicionales Aledañas a Mitú (Aatiam)

La Fundación Natura es una organización que busca que los pueblos indígenas de la región tengan acceso a procesos de formación que consoliden sus mecanismos de gobernanza territorial. Actualmente, su intención es proponer una agenda de construcción de paz para el departamento del Vaupés, a partir de la articulación con cuatro Autoridades Tradicionales Indígenas.

Estas Aatis tienen como precedente las formas tradicionales de organización indígena y se institucionalizaron con el Decreto 1088 de 1993 relativo a la autonomía y la gobernabilidad indígena. La zona que componen estas cuatro Aatis (cercana al casco urbano de Mitú y medio Vaupés) se encuentra enfrentada a conflictividades socio ambientales como la deforestación y la pérdida de la identidad cultural.

  1. Cabildo Indígena de Guambia

El Resguardo Indígena de Guambía es el territorio donde se encuentra la mayor concentración de la población indígena del pueblo Misak (Hijos del agua, llamados también Misag o Misak). La mayor parte de su población vive en la vertiente occidental de la cordillera Central, en las inmediaciones de los páramos de las Delicias y Las Moras; y en los cerros de Río Claro y Bujíos, en el municipio de Silvia. En menor número se encuentran en los municipios de Jambaló, Caldono, Cajibío, Puracé, El Tambo y Morales, y en La Plata y La Argentina, en el departamento del Huila. Esta experiencia se ha caracterizado por hacer frente a conflictos por la tierra, defendiendo su territorio y reivindicando sus tradiciones indígenas.

 

 

Estamos trabajándole a la paz, desde una perspectiva integral

Hablamos con Fernando Sarmiento, coordinador del área de Ciudadanías e iniciativas de paz y reconciliación que ha estado liderando este proyecto con la Fundación Interamericana IAF.

¿Qué resalta del trabajo que hizo Cinep/PPP con las experiencias de paz?

Fernando Sarmiento: Hay dos puntos importantes que marcan el carácter del trabajo que se hizo: el primero, es el reconocimiento. Las organizaciones no se reconocían como constructoras de paz entre ellas ni desde la cooperación, no se les definían como tal. Aparecían como experiencias de cultura, de tipo productivo u organizativo, aunque traían una trayectoria larga de trabajo, pero ninguna se consideraba como experiencia de paz.

El segundo, fue mostrar cómo todas esas acciones que ellos están realizando desde distintos enfoques y miradas, aportan a procesos de construcción integral de la paz. Miramos la integralidad de lo que significa el trabajo por la paz.

El resultado hoy, es que todas las organizaciones se asumen como experiencias de construcción de paz. Es un resultado bien interesante y eso mismo resaltó la IAF, porque ni si quiera la IAF lo veía así. El trabajo sí muestra que se reconocen ahora como tal, como experiencias de paz.

¿Cómo se desarrolló el proceso y cuáles fueron los más importantes hallazgos?

F.S: La metodología del trabajo de sistematización que hicimos ayudó mucho a que se crearan algunos puntos de encuentro, por ejemplo: identificar conflictividades comunes entre las organizaciones. Con el método de trabajo se crearon grupos de conflicto y estos grupos, además, estaban muy asociados a los puntos de la agenda de La Habana y esto hacía que se generara ese enlace.

Concretamente, estaba el tema de tierras en la agenda y había varias de las organizaciones que estaban trabajando sobre este asunto; y así mismo con el tema víctimas o de participación política. Por eso el resultado es que sí estamos trabajándole a la paz, desde una perspectiva integral de la paz. Los que trabajan con el tema de tierra no habían hecho la asociación con el tema de la paz y con los acuerdos de La Habana.

Se realizaron tres los encuentros en Cinep con todas las organizaciones en los que se tocaron temas como: género y víctimas del conflicto armado, participación política y tierras, y conflictos medioambientales. Luego, se realizaron grupos de trabajo en torno a estos conflictos y se identificaron estrategias de transformación.  Con eso quedó el enganche directo a reconocer que todas las organizaciones participantes trabajan el tema de paz desde distintos enfoques, desde distintas perspectivas y que el accionar de estas distintas organizaciones está contribuyendo a una mirada de paz más integral.

Reitero entonces, el primer gran resultado es reconocer que sí somos organizaciones que trabajan con la paz y no lo habíamos entendido.

Y el segundo gran resultado es el inicio de la articulación entre las diferentes organizaciones. Se empieza a generar el Sistema de iniciativas de paz. Estamos pensando aún cómo funcionaría ese sistema. Desde el trabajo de investigación y con la metodología que se utilizó hicimos varios aportes a la construcción de este Sistema, por ejemplo, identificar núcleos de conflicto y acciones concretas de trasformación.

Sobre el desarrollo del Sistema hay que ver la experiencia y su riqueza, pues, en muchos casos, podemos elevar la escala de incidencia para que a través del Sistema se puedan mostrar experiencias locales y regionales en el nivel nacional. Que esa capacidad de aportar a la reflexión se eleve como mecanismos de incidencia de políticas públicas para el posconflicto. Esto fue parte del diálogo con Marc Chernick en su última conferencia.  Marc resaltaba mucho ese nivel político de la construcción de la paz, para él era importante que no se quedara en el nivel comunitario de la base, sino que también tuviéramos una perspectiva más política de la construcción de la paz para incidir en en el diseño de políticas públicas de implementación de acuerdos o el diseño institucional.

¿Qué viene ahora para el proyecto de la IAF?

F.S: En este momento entramos a la fase dos que es, efectivamente, darle continuidad a los proyectos con los que veníamos trabajando. Una invitación que nos hicieron por la dificultad de financiación fue que nos asociáramos. Entonces, se crearon articulaciones entre las organizaciones para presentar propuestas a la IAF. Nosotros nos aliamos con Gaia y con Natura que son dos organizaciones que trabajan el tema ambiental. Nos aliamos para profundizar capacidades para la construcción de paz, identificar las estrategias para afrontar los conflictos y nuevos conflictos asociados a cambio climático, minería, deforestación y presencia de grupos armados. Como Cinep vamos con este proyecto del Amazonas macro territorial y de acción estratégica.

La idea es fortalecer los proyectos que existen y las organizaciones participantes, aunque al Sistema de iniciativas de paz se van a vincular otras organizaciones con las que venía trabajando la IAF.  Ellos tienen el interés de vincularlas actualmente, pues no quieren que se pierdan del Sistema. Con esto vemos que va haber una red amplia y con bastante presencia en el país trabajando desde local y nuestra tarea sería hacer el puente desde lo nacional. Esta es una de las ideas de Marc Chernick, él quería que se realizaran muchas acciones de visibilización de las experiencias, mostrando su trabajo a través de la comunicación y la incidencia.  

Consulte aquí: Sistematización participativa de diecisiete experiencias de Paz en Colombia

 

Experiencias de paz 

 

Laura Inés Contreras Vásquez

Equipo de Comunicaciones

*Información construida a partir del documento Sistematización participativa de diecisiete experiencias de Paz en Colombia realizado por el equipo de Ciudadanías, Paz y Reconciliación.

La larga historia de violencia política en Colombia, de la cual, el conflicto armado es apenas una de las manifestaciones más evidentes; ha dejado tras de sí un gran saldo de víctimas y una sociedad profundamente dividida. A la cifra de muertos de la guerra, se le suma a diario un número nada despreciable de víctimas a causa de la intolerancia social.

Las promesas consignadas en los textos constitucionales y en los pactos de paz para promover la inclusión política y el pluralismo, contrastan con episodios cotidianos de agresión verbal y física entre opositores políticos; la polarización social que se muestra en los medios de comunicación y las redes sociales; la estigmatización de actores que defienden identidades no hegemónicas o la persecución por xenofobia, entre otros factores críticos.

Este número de la revista Controversia dedicado al tema de "Violencia, intolerancia y reconciliación en Colombia", trasciende la comprensión reduccionista de la reconciliación como exclusiva del campo del conflicto armado y su transición y en cambio plantea una de mayor complejidad que interpela si la exclusión y el desprecio por la diferencia se anidan en las causas del conflicto, la falta de convivencia y la reproducción de la violencia en Colombia.

Los autores de fuera de Colombia pueden participar con ensayos sobre procesos de violencia y paz similares en otros países de América Latina o del mundo.

Editora invitada:

Magda Beatriz López. Investigadora del Área de Ciudadanía, Iniciativas de Paz y Reconciliación del Cinep/Programa por la Paz.

 

Fechas:

Apertura: 15 de mayo de 2018

Cierre: 30 de junio de 2018

Publicación: noviembre de 2018 

Para mayor información, puede escribir a:

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Consulta aquí el Manual de publicación para autores

 https://www.revistacontroversia.com

 

Más de 90 líderes sociales han sido asesinados desde la firma de los acuerdos. Estos casos son visibles hoy, en parte, gracias a que los índices homicidios asociados al conflicto armado han disminuído.

Nos acompañaron:

  • Alberto Yepes. Director del Observatorio de DD. HH. de la Coordinación Colombia - Europa - Estados Unidos (CCEEU)
  • Camilo Bonilla. Coordinador del Área de investigación de la Comisión colombiana de Juristas
  • Camila Carvajal. Investigadora del Cinep/Programa por la Paz. Equipo Conflicto, Estado y Desarrollo

Programa producido por Javeriana Estéreo 91.9 FM Pontificia Universidad Javeriana y Cinep Programa Por la Paz.

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En junio y julio, el Centro de Investigación y Educación Popular/ Programa por la Paz (Cinep/PPP), el Servicio Jesuita a Refugiados (SJR) y la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP) dictaron el taller Ciudadanía y Democracia a excombatientes de las Farc en ocho Zonas Veredales.

Cada taller contó con el acompañamiento de cinco facilitadores de las instituciones aliadas y el apoyo de excombatientes de las Farc que hacen parte de la Comisión de Seguimiento, Impulso y Verificación a la Implementación del Acuerdo Final (CSIVI).

Del 6 de diciembre de 2016 al 15 de agosto de 2017 cerca de 7.000 hombres y mujeres, excombatientes de las Farc, vivieron en 20 Zonas Veredales Transitorias de Normalización, donde entregaron las armas a representantes de Naciones Unidas.

Julio Villavicencio integrante del SJR en Latinoamérica y el Caribe, quien presenció la entrega en la Zona Veredal El Oso, en Planadas Tolima, recuerda: “muchos de ellos salían de esa fila tras entregar el arma y se ponían a llorar. A uno de ellos le pregunté: ¿Por qué duele tanto?, y me respondió: ‘Nosotros nos sentíamos guerrilleros y siendo guerrilleros teníamos un rol, un sentido en nuestras vidas, y ahora ¿qué somos? no sé qué somos ‘”.

Aunque en el marco de la implementación del Acuerdo de paz se planeó que serían 180 días —del 6 de diciembre de 2016 al 31 de mayo de 2017— de residencia en las zonas veredales, desde marzo se conocieron posiciones de las Farc —hoy organizada como el partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común — y funcionarios del Gobierno quienes señalaban que se necesitaría más tiempo para la culminación del proceso de reincorporación a la vida civil.

Diversos sectores llegaron por esas fechas a la misma conclusión. Por ejemplo, para Juan Carlos Merchán, investigador del Cinep/PPP, los excombatientes necesitaban tiempo y trabajo para superar temores que tenían. “Hay temores, en primer lugar, por su seguridad porque sabían que estarían rodeados por fuerzas que los quieren muertos sin tener un fusil para defenderse; en segundo lugar, de que se los coma vivos el sistema político y el sistema económico; y, tercero, la conformación del partido político para responder a la política colombiana”, señala Merchán.

Esta reflexión dio vida a un proyecto planteado en conjunto por el SJR, la ESAP y el Cinep/PPP para el desarrollo del taller Ciudadanía y Democracia, que a partir de junio impartirían a los excombatientes en ocho zonas veredales.

Dichos territorios tenían la particularidad de ser espacios que, en mayor o menor medida, estaban rodeados por los rezagos de la guerra. En Charras, Guaviare, se vivía este escenario: en un lado está toda la disidencia porque se mantiene parte del Bloque Primero que no se desmovilizó y, por otro lado, la permanencia de diversos grupos paramilitares. En este lugar, de 200 excombatientes, 50 asistieron al taller; la mitad pertenecían a mandos medios y altos. Como Albeiro, excomandante del Bloque Oriental, un hombre con una figura imponente la que, según Merchán, recordaba a los comandantes clásicos de la guerra, del calibre de un ‘Mono Jojoy’, del ‘Negro Acacio’.

Lo que contrastaba con otras zonas pues la edad de la población que participó en los talleres era diversa; entre jóvenes, adultos que estuvieron 20 o 30 años en la guerra, e incluso niños. “En Marquetalia había un niño de 8 años, Ezequiel” resalta Angélica Aguilar, excombatiente de este grupo guerrillero, quien acompañó los talleres como parte de la CSIVI. A su vez, era notable la presencia de mujeres, quienes estuvieron empoderadas y activas, según cuenta Doris Hernández, coordinadora de la Maestría en Derechos Humanos, Gestión de la Transición y Posconflicto de la ESAP.

Zonas Veredales visitadas, memorias del taller Democracia y Ciudadanía

 Para dar inicio a los talleres en cada zona, se entregaba a los excombatientes la Constitución Política de Colombia. John Jairo Montoya, S.J., investigador del Cinep/PPP quien fue uno de los principales gestores del proyecto, señala el significado de este gesto: “en las ocho Zonas donde estuvimos ese fue un momento muy importante. La gente decía: ‘¿Esto existe? yo no sabía’. Algunos se sorprendían por el parecido con el reglamento que tenían en las Farc”.

El asombro del que habla Montoya se debía a la sorpresa de que, en palabras de Angélica Aguilar, “todo está muy bien en el papel, pero en la práctica estos derechos son casi nulos”, otros decían, según Juan Carlos Merchán: “de ahora en adelante la Constitución y los Acuerdos de Paz serán como una biblia para nosotros, y debemos trabajar para que se cumplan”.

 Para las actividades, algunos se organizaban en grupos, discutían, conversaban, pensaban sobre los temas y luego elegían a una persona que representara al ‘comando‘, como ellos aún en su lenguaje acostumbrado de guerra decían; palabras que les eran familiares, entre otras, como ‘avanzada‘  que la empleaban para repartirse e iniciar el trabajo del taller. Expresiones que el excomandante les reprendía “por qué habla así, este no se ha salido del monte todavía” o “este no se ha quitado las botas”, continuamente poniéndoles de presente el contexto de reincorporación que vivían.

En Charras una mujer reservada, nerviosa, quien parecía intentar adaptarse para “dar la talla”, al tomar la vocería de su ‘comando‘ evidenció los esfuerzos y cambios que enfrentaban en el proceso de adaptación. Merchán, narra su impresión al saber de quién se trataba: “ella era una de las comandantes más difíciles, agresivas, e incluso sanguinarias de la zona. Supe eso y me contrastó con esa señora nerviosa, sin fusil, tratando de expresar bien una idea”.

 Las reflexiones en torno al tiempo y formación que necesitaban los excombatientes, planteadas en marzo, cada vez eran más claras para las más de 40 personas que acompañaron los talleres. Julio Villavicencio del SJR tuvo la oportunidad de presenciar lo difícil que eran esos primeros pasos de transformación: “Me tocó la metamorfosis. Fue todo un proceso de una guerrilla que se fue convirtiendo en un grupo de campesinos que también eran víctimas de una historia de guerra”. A su vez, Doris Hernández señala que “el taller fue oportuno para su transición a la vida civil; fue mostrarles con lo que se iban a encontrar en el ejercicio de ciudadanía”.

Por otro lado, los excombatientes percibieron que esa transformación era en doble vía. Angélica Aguilar menciona el impacto que tuvieron frente a la presencia y enseñanzas de académicos e   investigadores: “creo que lo que más me impactó de ellos fue la forma como dejaron a un lado también los prejuicios, porque entiendo que son 53 años de propaganda, de escuchar, de interpretar, de muchas preconcepciones que se desaprendieron en estas visitas”.

Décadas que, como señala Angélica, generaron rasgos difíciles de romper; la vida comunitaria en Farc es uno de ellos. “A mí me impresionó compartir el saber de lo que es la vida comunitaria, porque me pasó hace 21 años que entré a la Compañía de Jesús. El ir cambiando la mentalidad de que uno pertenece a un colectivo donde se comparte prácticamente todo”, cuenta Jhon Jairo Montoya, S.J., lo que, señala, se hizo evidente a lo largo de los talleres en el servicio comunitario que tuvieron los excombatientes donde si uno cocinaba ‘el ranchero‘ otros servían, y cada quién sabía dónde o en qué debía colaborar con los otros. 

Estos rasgos, que son casi imposibles de resumir y nombrar en totalidad, solo hacen parte de una comunidad de hombres y mujeres que vivieron la guerra, para quienes uno de los mayores pasos del camino a la reincorporación fue el reencuentro con su nombre y apellido.

Al finalizar el taller cuando fueron entregados los diplomas, que tenían los nombres civiles de los excombatientes, nadie sabía quién era quien. “Uno mencionaba un nombre y todo el mundo se miraba y decía ¿Quién es esa persona?”, afirma Juan Carlos Merchán, quien recuerda ese momento, y enfatiza en un caso particular: “yo tomé un cartón y dije ‘Elmer’ nadie sabía quién era Elmer, y salimos del suspenso cuando se puso de pie el comandante Albeiro y todo el mundo se paró y aplaudió, todos nos reímos. Ellos estaban realmente emocionados”.

 Los facilitadores que eran cinco en cada zona entre profesores y estudiantes de la ESAP, investigadores de Cinep/PPP y acompañantes del SJR, en su mayoría, concluyen que los ocho talleres no dejaron conocimientos elaborados o ideas claras sobre ciudadanía y democracia para los excombatientes, lo que es casi imposible en tres días, pero sí preguntas, inquietudes y un profundo intercambio de experiencias desde dos ángulos de la historia completamente diferentes, como lo definió Angélica Aguilar. El encuentro evidenció que “ellos están dando un salto de fe”, concluye Merchán, y permanecen dándolo. Un salto de fe que no deben dar solos teniendo a un país con el que firmaron la paz.

El 5 de diciembre representantes del Cinep/PPP y SJR entregaron la cartilla Ciudadanía y Democracia, producto de dichos encuentros, a directivos de la ESAP. Puedes descargar la cartilla aquí.

 

María Gabriela Novoa
Equipo de Comunicaciones